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CANÍBALES, MAU MAU Y CAZADORES DESARMADOS

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Por Andrés Pascual

La imagen que encabeza este material es el rostro de la jovencita villareña de 15 años Berenice Héctor González, acuchillada por otra de 18 al estilo “presidiario común” en que se convirtió la sociedad cubana: celda de abusadores, chusmas y guapetones de una prisión con más de 11 millones de reos voluntarios o a la cañona. La joven agredida intentó detener un torrente de insultos contra las Damas de Blanco sin violencia y fue virtualmente zajada (requirieron 86 puntos las heridas mal cosidas por inexpertos estudiantes en un policlínico), mientras, la agresora sigue sin problemas, reiterando la posibilidad de más acciones contra la víctima.

Al día siguiente del intento de homicidio, Berenice informó que el DSE la estaba intimidando para que cambiara el testimonio por celos, que fue el que brindaron el marido de la delincuente y  su abuela. Esta situación es común cada vez que uno de esos salvajes o sicarios comete crímenes u otros delitos por Fidel, solos o en grupos.

La incapacidad para identificar al individuo y constituir un liderazgo verdadero, de largo alcance y popularidad en Cuba, está relacionada con los “arreglos del exterior” que los apoya y decide quién debe ser, por lo que, para lograr el ”sponsor” europeo-norteamericano hipócrita e inservible, la única opción que consideran es la más hipócrita e inservible aún de las filas disidentes, sobre todo, de quienes, además de haber sido oficialistas en cualquier grado de responsabilidad antisocial, se disponga a cumplir sin chistar una cuartilla de obligaciones definida contra la independencia total de Cuba.

Analizando a la disidencia como un ejército de la tiranía y procedente de sus filas, es este nombrecito y muchos de sus miembros el principal escollo contra cualquier evento de importancia, con la calle y la violencia clandestina como solución, por eso se oponen y denuncian a quien ose salir de la sala de la casa para trasladarle al pueblo la llama que incendie el combustible acumulado en medio siglo de atraso, de miedo, de carencias y de crímenes.

En Cuba no procede el concepto “pacifista”, mucho menos el de “borron y cuenta nueva”, por el odio contenido entre toda la población: el cliente al bodeguero, el estudiante al maestro, el ciudadano al policía y el partido, con los Castro a la cabeza, a todo el mundo.

Un pueblo violento, que marginalizaron de raíz, nunca hará suya la consigna de “la otra mejilla” como solución a sus problemas, porque esa población sabe que, más que cobardía, es de arreglo con los “malos” la situación, de intereses creados que le están permitiendo a muchos vivir “los mejores años de sus vidas” sin riesgo más allá de un par de horas en una estación de policía, o de un par de palos en una calle, porque ni a las del DSE los llevan.

Desde el Herald, desde la 11.40… es muy fácil jugar al protagónico (o a la provocación al exilio) con la proposición de conmutarle los crímenes a los asesinos y ladrones, no solo dejándolos vivos, sino disfrutando de lo que se han robado, con total impunidad sobre la dignidad de los vivos y la memoria de los muertos, sin embargo, la proposición que debe hacérsele a los apóstatas tiene que consistir en: viajen a Cuba y sugiéranselo a la nomenclatura, para ver si están preparados para “la reforma radical” y cuál sería su reacción; después, al ciudadano que espera la guagua en la parada, al jefe de familia que no sabé qué se cocinará mañana, al que no le alcanzó para pagar la luz o al que hoy mismo le torturan un hijo en la policía, también a aquellos que miran hacia dentro de las tiendas de moneda dura imposibilitados de comprar, porque no tienen familia en “la comunidad” ni beneficios como disidente o como militante entusiasta y combativo. Es por ahí que debe comenzar y concluir la aventura inmoral de “borrón y cuenta nueva” que, porque se repita aquí ni va a hacer mejor persona a sus “quijotes” ni les va a garantizar la llave de entrada al país como conquistadores tan asquerosos por entreguistas en contubernio como la tiranía represora a la que responden.

¿Dónde esá Oscar Elías Biscet? ¿Por qué, de zopetón, ha bajado el perfil de Antúnez? ¿Cuál es la razón por la que, la cara visible, importante, mediática de esos grupos dentro de Cuba, parece como que rota? ¿Qué hay detrás de esa manipulación? ¿Quién los manipula?

El problema de la inestabilidad en la configuración y mantención del nombre-líder de la llamada oposición en Cuba no es fortuito, sino provocado por los intereses puestos de acuerdo: el protagónico, hasta hace poco, tenía que ser rotativo, capaz de contentar a cada “grant” pugilateado aquí y disfrutado en ambas orillas; sin embargo…

De un tiempo a esta parte, Yoani Sánchez,” la cronista del barrio habanero”, está más activa, más en la calle, tanto que parece que le robó la cámara a Biscet, que redescubrió la protesta callejera e incendiara para la Cuba de hoy y todos conocen cuál fue el costo.

Por lo que es común encontrarse a la corresponsal dorada de El País lo mismo en un ritual de santería, que en un entierro, que en un velorio, que en un juicio en Oriente, no de otra forma podía ser colocada como la cara y el nombre fijo que le gusta a Europa, donde, más que una heroína, es una mártir sin haber ofrendado su vida.

Sin embargo, a la juventud no le llegan en carácter proselitista, porque la tiranía debe tener como prioridad la advertencia de “jueguen con la cadena, pero dejen tranquilo al mono”, que puede interpretarse como: “si te equivocas con los muchachos, entonces sí te parto la madre”, pero de verdad, como saben hacerlo, no jugando al represor, que es lo que practica esa maquinaria criminal, por intereses acondicionados a su mala  imagen, desde 1990′s.

Definitivo en la conquista del titular y la fotografía:  Yoani tiene el grupo más poderoso detrás y lo ha demostrado la forma como desplazaron a todo el mundo en pro de la filóloga, porque tienen la filosofía diarreica y las relaciones de Montaner en el campo socialista “a su manera”, tienen a Europa, pero, sobre todo, tienen a Saladrigas, su dinero y sus poderosas relaciones con el mercado liberal americano y con la tiranía.

Lo que no tiene ninguno de los opositores es lo que hace falta: la capacidad de liderazgo para crear la reacción a nivel nacional contra la opresión, de tal forma que, por pusilánimes, por ese jueguito que tan buena vida dentro de tanta miseria les provee, no los conoce nadie fuera de su circunscripción.

Por eso un acontecimiento como la censura política contra el gusto juvenil, por desagradable que resulte el género musical agredido, no puede manejarse como debería, más que reclamando internet o difusión del reguetón, exigiendo y desencadenando la rebelión obligada con los que sí pueden: LOS JÓVENES.

Hasta ahí no les está permitido llegar, por lo que Yoani debe mantenerse asistiendo a casas de “perseguidos”, presos y liberados en menos de 8 horas, para continuar recibiendo el billete que le permita vivir mejor que a toda Cuba junta y seguir jugando…

 

 

 

 

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