Crónicas de una yuma en Cuba

Consejos varios, recapitulando

Creo que todo el texto es un consejo, así que esto se trata de una recopilación en menos palabras. Lo haré por puntos, y tratándoles ahora de , que ya nos conocemos. Asimismo, hablaré todo el rato refiriéndome al género masculino, para no tener que poner tantas barritas.Jineteros / as y amistades

No te dejes abrumar por el primero que se te acerque. Son muy melosos y simpáticos. Excelentes para las ventas.

Cuando ya sí entables conversación con alguien, porque no te vas a poder ni querer librar, (espero) seguramente intentarán primero, gustarte; luego enamorarte. Si no lo consiguen por el camino de la seducción, intentarán chantajearte emocionalmente. No lo permitas. Primero intentarán darte pena ( "mira qué pobre soy, pero qué digno" ; " es que la situasión ", etc). Si ven que por ahí no obtienen el resultado que desean, atacarán a tus principios, diciendo que claro, como va a desear una yuma como tú, involucrarse con una escoria como él, etc. Si llegan a estos extremos, como me ocurrió con un guía en el Río Yumurí, en Baracoa, aconsejo cortar la conversación, si es posible, o continuarla sin dejar que su autocompasión te afecte demasiado. Es todo sensiblería para darte lástima.

No seas rata e invítales a unas copas, pero no dejes que abusen de tí.

Intenta no prometer nada que no estés seguro que vas a cumplir. Puedes destrozarles. No es fácil, pues estando en el ambiente, seguramente dirás muchas cosas que son verdad en ese momento, pero que una vez regreses a tu rutina diaria, olvidarás. Pues claro que les escribirás, y les enviaras las fotos, e incluso de vez en cuando intentarás llamarles por teléfono. ¿Cómo vas a decirles que no? Lo primero, ni siquiera tú crees que puedas ser tan desagradecido. Sin embargo, las cosas cambian a tu regreso y en realidad no te apetecerá tanto escribirles. Esto les sucede muy a menudo, desgraciadamente. Por eso son tan escépticos con respecto a los yumas.

No te dejes enamorar a la primera de cambio. Parece un consejo absurdo, pero verdaderamente dominan este arte. Si te apetece acostarte con alguien, deja claro desde el principio que es por puro placer, no por amor ni nada por el estilo. Es decir, no des esperanzas. Ellos sí te las darán. Demasiadas. No te creas ni la mitad. Simplemente disfruta igual que lo harías en cualquier otro sitio. Trata a esa persona como lo que es, alguien igual a tí, no como a un pobre diablo que pretende salir de Cuba cuanto antes. Esa es la actitud que toman los yumas que van a Cuba a singar. Se aprovechan de la situación del cubano, igual que algunos cubanos se aprovechan del yuma.

Claro que es posible que alguien se enamore de tí de verdad, pero aquí, no es lo más probable. Si te enamoras, será una verdadera putada, porque, ¿cómo no te vas a fiar de la persona de la que estas enamorado? Mi consejo sigue siendo que hagas lo posible por no enamorarte, pero claro, eso no se puede controlar tan fácilmente. Suerte.

Transporte

A tu llegada al aeropuerto (Habana o Santiago de Cuba) intenta, todo lo más que puedas, quitarte la cara de turista que no tiene ni idea. Actúa con firmeza y como si hubieses estado allí miles de veces y conocieses el sistema a la perfección. Haz caso omiso de los taxistas y jineteros que se te aproximarán ofreciendo sus servicios. Intentarán hacerte creer que te van a ofrecer una ganga, cuando en realidad es todo lo contrario. Sal fuera y empieza a regatear con la interminable cola de taxistas. El lugar donde cada taxi está aparcado, el orden en la cola, allí no importa. A centro Habana o Habana Vieja no te debería costar más de quince dólares. Antes de salir del aeropuerto, asegúrate de que tienes reservado un cuarto en una casa particular o una habitación en un hotel, llamando por teléfono. No es lo más ideal empezar a dar vueltas por La Habana en un taxi del estado buscando alojamiento. Para llamar por teléfono desde el aeropuerto tendrás que comprar una tarjeta en dólares, porque allí no hay teléfonos públicos en pesos. Descaraos.

Viazul es el medio público de transporte más económico, en dólares, para moverse rápidamente dentro de la isla. (Ya saben que no recomiendo ASTRO, a no ser que uno esté seguro de que no le está usurpando el puesto a un cubano. Además, la diferencia de precio no merece la pena). No obstante, las conexiones entre ciudades son pésimas. De modo que si optas por coger un taxi, ve a la terminal de guaguas a ver si hay algún otro turista con el que puedas compartir. Negocia el precio, tirando siempre muy bajo. Vergonzósamente bajo. Si el turista con el que vas a compartir no habla español, y tú sí hablas su idioma, traduce a menudo, o puede pensar que tu también le estás timando porque no entiende ni papa.

Cuando ya estés harto de La Habana, o de Santiago, averigua por teléfono los destinos y horarios de Viazul, a ver si alguno te conviene. Si estás en Santiago, no dejes de visitar Baracoa. En mi opinión, lo más bonito de toda Cuba. Sí, sí. He obviado la frase "después de Viñales", porque en cuestión de variedad panorámica, Baracoa no tiene igual, en mi modesta opinion. En conjunto, eso si, prefiero Viñales. Hale. Ya lo he dicho. ¿Contento? Viazul cuesta diez dólares, sólo ida, desde Santiago de Cuba. El trayecto, después de Guantánamo, es bellísimo. Sobre todo la parte del viaducto de La Farola . Que por cierto, no es un viaducto, sino un puerto de montaña. No te dejes abrumar como nosotras por los jineteros a la entrada de la terminal de guaguas en Baracoa. Es muy estresante. Después de varios días viajando por la isla, habrás ido acumulando estrés poco a poco, aunque no te habrás dado cuenta o lo habrás ignorado por completo. Cuando llegues aquí necesitarás un válium o, a falta del mismo, una mente de hierro. Se firme (o incluso borde); simplemente recoge unas cuantas tarjetas y quédate en la casa que más te agrade y convenga. No olvides reservar con antelación la vuelta a Santiago. Casi siempre va lleno.

Dependiendo del número de gente en tu grupo, puede ser una buena idea alquilar una o varias motos, para distancias cortas, o un tur, para largos recorridos. Hay que estar muy atentos a los contratos de vehículos de alquiler, sobre todo los carros. Los encargados de las empresas del estado, como individuos, te timarán sin escrúpulos si no te andas con ojo, pero las empresas, como colectivo, tampoco son muy honestas en cuestiones de contratos y reclamaciones. Así que, ojo. Ah, tendrás suerte si no te pierdes. Las indicaciones son practicamente inexistentes.

El que desee experimentar, tenga tiempo o quiera hacer un trayecto relativamente corto, que coja botella. Averigua donde están los puntos donde se reune la gente para ir al lugar donde tú quieres llegar, y espera. Y espera. Y espera un poco más. Merece la pena, a mi entender. También para distancias cortas, puedes optar por buscar algún carro particular que te quiera transportar por un módico precio, en dólares. El litro de gasolina cuesta algo menos de un dólar en las gasolineras, y diez pesos (medio dólar) en el mercado negro. Calcula (o que te calcule alguien de confianza) la distancia, multiplica por los litros que gasta el carro y ahí tienes el precio que deberían cobrarte. Ahora multiplica por dos o por tres. Ahi tienes el precio que te van a cobrar en realidad. No es fácil.

No he hablado de los trenes, las arañas, las bicicletas, ni los tractores. Los trenes son lo más lento y de largo recorrido. También es el único medio de transporte donde te arriesgas a que te roben el equipaje. Pero, los parajes por donde circula son maravillosos. Las arañas son carritos tirados por bueyes o caballos, que para hacer trayectos muy muy cortos, están bien, a no ser que el pobre animal te de mucha lástima. Los tractores son la mejor alternativa, pues van un tín más rápido y además no hacen sufrir a los animales, a no ser que el mismo tractor esté transportando una piara de puercos al algún lugar siniestro. En cuyo caso, no creo que tú deseáses subir en el remolque. A pesar de que hay muchos turistas que se dedican a recorrer la isla en bicicleta, yo sólo me refiero a las bicicletas para corta distancia. Son muy baratas y además haces ejercicio. Ya se sabe, quien mueve las piernas, mueve el corazón. Que se lo pregunten a Amanda, que se fue casi hasta Puerto Esperanza en bicicleta y luego no se le ocurre otra cosa que dar media vuelta e intentar buscarnos a Tony y a mi, que estabamos en el Resbaloso. Claro, llegó que casi se tiró al río tal cual.

Teléfonos

Una vez salgas del aeropuerto, y durante todo el resto del viaje, asegúrate de que siempre llevas moneda nacional para el teléfono (para reservar habitaciones, o hacer otras llamadas locales). La tarjeta en dólares te sale exactamente veinte veces más caro. Sería ridículo hacer llamadas locales o nacionales con dólares. Con dos pesos cubanos puedes hacer una llamada interprovincial de más de quince minutos.

Para llamar al extranjero, no te queda más remedio que comprar tarjetas en dólares. Las llamadas a Europa cuestan dos dólares y medio por minuto. Un robo. Con diez dólares tienes para hablar cuatro minutos escasos. Si tienes alguna manera de hacerlo, asegúrate de que no te salte un contestador automático.

Si no cae la llamada desde un teléfono público, mejor no te pongas histérico ni de malas pulgas, que no te servirá de nada. Lo he comprobado. Es lo corriente. Lo anormal sería lo contrario. Esto es Cuba. No hay apuro. "Hay más tiempo que vida" , dicen ellos. Aquí, casi que es verdad. Volviendo al tema, ten en cuenta que el sistema de comunicaciones data de los años cuarenta. Últimamente ETECSA , el equivalente de Telefónica en España o BT en Inglaterra, ha hecho unas cuantas mejoras, y la verdad es que se nota, pero algunos días, no. Si te sale un señor diciendo: "El teléfono marcado no esta asignado a ningún abonado" (adoadoado), vuelve a marcar si estás seguro del número. Es un fallito. Pero si te sale una señora anunciando muy amablemente que las líneas están saturadas y que lo intentes pasados unos minutos, inténtalo, pero pasadas unas cuantas horas. Es como cuando en España nos poníamos a llamar el 31 de diciembre a medianoche a todo quisqui para felicitar el Año Nuevo y se bloqueaban las líneas. Algunos ni se acordarán de esto. Yo sí.

Las llamadas a cobro revertido, ni se te ocurra. El coste del uso de la operadora en Cuba es abusivo. El primer minuto de una llamada a cobro revertido a Europa cuesta unas dosmil pesetas. ¡Alabao! Lo que sí se puede hacer es llamar a cobro revertido y gritar por encima de la operadora: "¡Llámame! ¡Llámame!", como la del chiste, y que la persona al otro lado de la línea no acepte la llamada y te llame acto seguido. ¿Pero dónde? Ah, eso ya, cada uno que se las ingenie para invental . Pueden llamarte a la casa particular, donde por lo general tienen teléfono. Es posible que te cobren un dólar o dos por hacer la llamada a cobro revertido.

Alojamiento, comida y bebida

No te dejes sablar por los dueños de las casas particulares. Se que no es plato de buen gusto regatear, pero a veces es necesario. En La Habana puedes encontrar casas por veinte o veinticinco dólares, que están limpias y tienen aire acondicionado y cuarto de baño. Si no eres excesivamente exigente comprobarás que no están mal. Hay abusadores que cobran hasta treinta o treinta y cinco aprovechándose de la inexperiencia del yuma. En el resto del país, excluyendo Varadero, María la Gorda y otros puntos exclusivos , encontrarás un cuarto por quince e incluso diez dólares. Dependiendo de la temporada, de si vas “recomendado” por un jinetero y de cómo regatees. Tampoco te pases. No seas aguililla. Andate con ojo cuando la misma gente de una casa particular te recomienda otra. También se llevan comisión, que recibirán de tu nuevo casero mediante un giro, aunque no te lo dirán. Así que casi es mejor que no digas que vas de parte de tal y tal.

En cuanto a la comida, ya he dicho que se puede pasar reduciendo el uso del dólar al mínimo, si se quiere. Respecto a la bebida, casi lo mismo. Si vas con un presupuesto apretadillo, o si no quieres pagar tres dólares por un mojito, no dudes en pedir una botella de ron y dos limonadas. Te costará seis u ocho dólares, y te podrás hacer como diez cócteles (que ellos pronuncian coteles , con el acento en la “e” de en medio) parecidos. Claro que, no es lo mismo. A mí, como no me gustan, no lo he hecho nunca. Lo que sí he hecho, aunque ésto no se lo permiten a los yumas por lo general, es llevar al bar mi propio ron de tres dólares (o incluso dos) y pedir Tropicolas o Tucolas (la Coca-Cola, en la chópin sólo, que es más cara). Tomarse un café, si lo encuentras en otro sitio que no sea un puesto de la calle, es carillo, para ser Cuba. En los hoteles encontrarás leche. En la mayoría de los bares, no. Asegúrate de que especificas que lo quieres sin nada de azúcar, si ese es tu gusto. Si dices vagamente que no le pongan azúcar, o que lo quieres amargo, te lo servirán con azúcar, pues lo ponen directamente en la cafetera, y luego al servirlo le añaden más. Por eso son tan dulces ellos, oye. En el Mesón don Tomás tuve que hacerle a la pobre chica que me trajera el café tres veces, pues le quedaba un rastro de dulzor que provenía seguramente de la cafetera. Yo no puedo con el café dulce, lo siento, a no ser que no me quede más remedio, como en la terminal de guaguas de Moa. Al final pedí una cerveza. Cuando veas establecimientos con el letrero "Cafetería", ten por seguro que justo esos, no tienen café. Una vez fui un poco borde y le pregunté al de la cafetería de una tienda en Pinar del Río, que por qué en todos los sitios que se anuncian como cafetería, no sirven café. El encargado y el guardia de seguridad se miraron entre sí, como si les hubiese hecho la pregunta del millón, y con cara de "¿y qué le decimos?". Acto seguido el encargado me dirigió de nuevo la mirada, con una amplia sonrisa, y se encogió de hombros. Ah, pues muy bien. Moraleja: no hagas preguntas en Cuba. Es inútil.

Los viajeros por lo general tenemos mucho respeto al agua corriente de los sitios donde vamos de vacaciones. En Cuba es casi imposible no ver a un yuma que no lleve un pomo de agua mineral a cuestas. Sin embargo, se puede pasar perfectamente bebiendo agua filtrada. Depende de cuán delicado sea tu estomago, quizás los primeros dos días visitarás el baño con bastante frecuencia, pero una vez superado el periodo de adaptación, y siempre teniendo mucho cuidado de beber el agua filtrada, no tendras ningún problema. Los cubanos filtran el agua en unas rocas con forma de pila. Siempre tienen bastantes botellas en el frío; puedes pedirles alguna. Seguramente te odiarán mucho; pues te iban a clavar un dólar al menos por cada pomito de agua… Procura no deshidratarte, lleva siempre agua, sobre todo en excursiones a pie.

Miscelanea

Lleva siempre algún peso cubano encima.

No dejes el dinero regado por tu cuarto, aunque tampoco es necesario que lo escondas. Los cubanos son muy honestos. Tampoco es necesario que tengas mucho cuidado con el que llevas encima, a no ser que seas un desastre y lo pierdas estés donde estés.

No dejes de probar los jugos de guayaba y de toronja.

No te pierdas una Mesa Redonda, ni un discurso de Fidel Castro.

No dejes de leer el Granma, al menos una vez.

Si viajas a otras ciudades, lleva siempre el pasaporte contigo. Hay muchos listos en casas particulares de La Habana que insisten en que ellos te lo guardan hasta tu vuelta, cuando saben perfectamente que en una casa particular no te pueden admitir si no llevas el pasaporte. Lo hacen para que vuelvas, lo antes posible.

No compres puros (tabacos) a los jineteros o a gente que se te acerque por la calle. Incluso en las visitas a las fábricas de tabacos, es posible que te ofrezcan. Si la persona porta una actitud un tanto sospechosa, no se los compres. A veces te venden puros elaborados con hoja de plátano en lugar de con la hoja del tabaco. Además, en aduana te exigirán el certificado de compra y si sospechan que son puros comprados en el mercado negro, te quedaste sin ellos. Pide consejo en la casa particular, si tienes plena confianza en ellos. Recomiendo visitar una fábrica de tabacos y un aposento. Pero cuidado, el olor en la primera es tan fuerte que algunas personas se marean.

Si dejas propina, hazlo en dólares, les viene mucho mejor.

No compres sellos ni sobres en dólares, en los kioskos que están más visibles al turista. Es mejor que vayas a una oficina de correos, que hay muchas, pero son menos visibles. Pide sellos y sobres en pesos cubanos.

Lleva algún cuaderno, revista o libro si puedes. Así como bolígrafos, lápices, pinturas, borradores y sacapuntas.

Si tienes algo de ropa en buen estado que ya no uses, como camisetas o algún pantalón corto, serán regalos perfectos, sobre todo si llevan una marca famosa bien visible. Lo mismo ocurre con el calzado deportivo.

Si al final de tu estancia te sobra crema de afeitar, suavizante para el pelo, colonia, gel, champú, jabón, crema hidratante o de protección solar, bastoncitos, cualquier tipo de medicamento con su prospecto, compresas, tampones o preservativos, regálalos también, te lo agradecerán toda la vida.

Si decides quedarte

Para los que planeen alargar su estancia a más de un mes, lo más primordial es averiguar donde está la oficina de Inmigración o del MININT, Ministerio del Interior, más cercana. Tu visado expira a los treinta días de tu entrada al país. Dos o tres días antes de que caduque, ve al Banco de Crédito y Comercio (Bandec) a comprar veinticinco dólares en sellos y luego a la oficina de Inmigración. Prepárate para esperar o para sentir una vergüenza horrible si te atienden nada más llegar, por delante de una cola interminable, por el mero hecho de ser extranjero, que también pasa. Te renovarán el visado por otros treinta días, al final de los cuales estás obligado a abandonar el país.

En el caso de que te ocurra algo como a mí, o planees desde el principio una estancia superior a los dos meses en Cuba, tendrás que salir de la isla cada dos meses, a menos que prefieras pagar una multa a la salida o quedarte toda la vida, evitando ser visto por los agentes de Inmigración, que te lo aseguro, saben que estas allí. Lo que no se es, si merecerá la pena pagar la multa. Los destinos más baratos para salir y volver a entrar son Cancún y Nassau. En el 2001, un billete de ida y vuelta costaba ciento sesenta y cinco dólares a ambos destinos. No olvides llevar suficiente dinero para pagar las tasas de aeropuerto de Cuba (20$), las tasas de aeropuerto de México (40$) o las de Nassau (?) y la nueva visa para entrar en Cuba, que te expedirán en destino. En Cancún sólo tuve que abonar quince dólares, no se por qué. Tampoco olvides llevar contigo un billete que justifique tu subsecuente salida de Cuba, pues si no lo llevas, es posible que no te permitan abordar. Lo digo por experiencia.

Asegúrate de que compras todos los productos que necesitas y que no hay, o son difíciles de conseguir en Cuba. Si no usas el aire acondicionado por la noche, te acribillarán los mosquitos, a no ser que haga mucho frío. No dejes que se termine el repelente. Cómpralo en México (o en Nassau), que es mucho más barato. Para los que no padezcan de claustrofobia, la solución ideal es un mosquitero. Puede que tengan en la casa. Si no, cómpralo en el extranjero. Analgésicos y aspirinas. Tampones. Algún complejo vitamínico no te vendrá mal, aunque no es imprescindible. Imperdibles. Esenciales.

Si piensas quedarte bastante tiempo en el mismo sitio, negocia con la casa particular un nuevo precio por la habitación o trasládate a otra. El precio por una estancia de dos meses, por ejemplo, no debería ser superior a los siete dólares por noche. Negocia también un nuevo precio por las comidas y / o desayunos, si es que vas a seguir comiendo en la casa.

Si te quedas en una localidad por un largo periodo de tiempo, intenta conocerlo al máximo, y visita los alrededores. Cuando ya te lo sepas todo, busca algo que hacer que llene parte del día y del espíritu. Si no, puede convertirse en algo muy aburrido y tedioso. También depende de lo que cada uno encuentre interesante o divertido. Va en gustos y caractéres. Si te sumerges un poco en la vida local, te enterarás de eventos o actividades dignos de presenciar mediante la Casa de la Cultura local. Hay una en casi todas las localidades. Asiste a un bembé si te es posible. Un bembé , en pocas palabras, es una celebración negra de santería. En esta celebración, los participantes activos, tocan los tambores, bailan y cantan para el Orisha (dios) a quien se está esperando o despidiendo . Si esperan a Changó, la celebración tiene lugar en la noche del 16 al 17 de diciembre, día de Santa Bárbara, por el ejemplo. Mientras que si la celebración es para despedir a Changó, será la noche del 17 al 18. Dicen que algunos de los participantes se montan , es decir, que el Orisha (Changó, Obatalá, etc) se ha introducido en su interior. Cuando se montan, hacen movimientos - o más bien aspavientos - muy extraños. A lo mejor, están moviendose muy despacio, y de repente, parece que les da un telele y empiezan a tener como espasmos epilépticos, volviendo a la calma enseguida, y así sucesivamente, hasta que empiezan a tirarse por el suelo y a dar vueltas como si, efectivamente, estuviesen posesos por algún espiritu sobrenatural o algo. Luego se desmayan. No tengas ningún reparo en llevar tu cámara de fotos o de vídeo. A los Orishas no les importa el protagonismo.

Si tienes un presupuesto, calcula bien desde el principio e incluye una modesta cantidad para imprevistos. Tira siempre por lo alto. Más vale que te sobre que no todo lo contrario. Si quieres, puedes sobrevivir con trescientos dólares al mes bien a gusto. Si alquilas motos, carros, te tomas dos o tres cervezas diarias, se te antoja algo de la chópin cada dos por tres y comes en restaurantes de dólar, ni de coña. Prepárate para soltar fula.

Si tu familia o amigos son de los que se mueren por tener noticias tuyas asíduamente, establece una rutina de contacto, proporcionándoles un número de teléfono fijo donde te puedan llamar, generalmente la misma casa particular, y un horario en el que sepas que siempre vas a estar en la casa, a ser posible. O un día fijo a una hora fija. Déjales bien claro que si no estás, es mejor que dejen recado de qué día y a qué hora volverán a llamar. Si no, no te localizarán nunca, te lo garantizo.

No planees los días, es inútil en Cuba. Como dice Made, "Teikiríísi maaan" . No obstante, si quieres tener una rutina diaria, averigua por ejemplo cuándo los niños van a la escuela al campo y únete a ellos. O habla con algún centro educativo. Quizá te puedan ofrecer algún trabajo voluntario, como enseñar algún idioma o el uso de los ordenadores, si hay en la localidad donde tú te encuentras. En Viñales hay un centro de computadoras. Olvídate del Internet por aquellos lares. Los únicos que tienen acceso, son los del Banco Financiero y no creo que te dejen usarlo por tu cara bonita.

Harás muchos amigos sin proponertelo. También encontraras algo parecido a una "familia". Dependiendo de la suerte que tengas, será la típica familia, constantemente encima de tí, e intentando sobreprotegerte; o todo lo contrario, una que te deje a tu bola. Lo importante es que, en definitiva, te sentirás casi como en casa y quizá no te quieras ir nunca. Existe ese riesgo.

Para esto no tendrás que hacer ningún esfuerzo, pero mi último consejo es que hagas de tu estancia una experiencia inolvidable y única. Siente la Cuba roja. Ardiente. Sabrosa. Tremenda. Pero lo más importante: siente la Cuba real y profunda. Anda, no me seas yuma.

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