Varios autores de poesía

El ángel de la muerte

Pálido, triste, la sonrisa helada
los labios sin color,
indecisa y opaca la mirada
la palabra sin voz.

El cuerpo lacio, que dirige lento
el vacilante pie,
el cabello terroso, amarillento
y pegado a la sien;

así te veo venit, ángel que allegas
el postrimer adiós;
te paras ante mí, las alas plegas
y miras en redor.

¿Lo ves?, yo no estoy sola, aquí a mi lado
hay tres flores de abril;
son mis hijos; si muero, infortunado
será su porvenir

Los he criado en mi seno; en mis rodillas
aprendieron a hablar,
y del más ternezuelo, en las mejillas
siempre mi labio está

Jamás tuvieron hambre, ni de frío
los han visto temblar,
que aquí estaba su seno junto al mío,
y era suyo mi pan.

Aún no saben sufrir, porque en llorando
les acaricio yo,
y sus labios sonríen semejando
la lluvia con el sol.

Si los dejo, me llaman y no puedo
a su voz contestar;
si me buscan, no me hallan, tendrán miedo,
rompería a llorar.

Un violento pesar el alma siente,
me duele el corazón
y al brotar, se congelan en mi frente
las gotas de sudor.

Nunca me he separado de esos seres
que nacieron de mí;
¿a qué, pues has venido?....¿qué me quieres?
¡yo no me puedo morir!

Regla, 1873

Ursula Céspedes Orellano de Escanaverino

Bayamo-Cuba, 1832-1874 - Ursula Céspedes Orellano de Escanaverino. Poetisa Bayamesa, maestra por excelencia y fundadora de la Academia Santa Ursula.

Nace el 21 de octubre de 1832, en la Hacienda La Soledad, muy cercana a Bayamo. Recibió la primera enseñanza en su propio hogar donde aprendió música y francés.

Hija de Don Manuel Céspedes y Barrero y de Doña Bárbara Orellano. Su padre hombre de excelente posición económica y dueño de grandes extensiones de terreno, aparentemente para la cría de ganado, era el propietario de la “Hacienda de La Soledad”, aunque se debe de mencionar que en la escritura de División de Bienes de Don Manuel, que se firmó en 1883, no se hace mención a dicho nombre y por el contrario a su esposa Doña Bárbara se le adjudica la “Hacienda Potrero Guajacabito” con todas sus estancias, la casa en Bayamo ubicada en la Calle de la Mendoza No. 1, la estancia de “La Cañada en El Dátil”, la “Estancia de Yamagual” y la “Hacienda de Gutiérrez”. El resto de los hijos y los herederos reciben otras propiedades y ganado, pero en ningún caso aparece el nombre de “La Soledad”.

Don Manuel y Doña Bárbara tuvieron muchos hijos, en total nueve, de los cuales el mayor fue José María Céspedes Orellano, destacado Jurisconsulto que escribió varios libros y que nació en el año de 1829. Por esta razón y de acuerdo a las costumbres de la época, significaría que sus padres se habrían casado alrededor de 1827 ó 1828.

Los demás hermanos, sin conocer sus fechas de nacimiento, fueron otros 3 varones, Manuel, Leonardo y Miguel aparentemente todos ellos fallecidos en la Guerra de Independencia y tres mujeres Digna Teresa, Gertrudis y Francisca Dolores, esta última falleció también a temprana edad en la casa que la tatarabuela Bárbara tuvo en Camagüey.

Don Manuel Céspedes y Barrero murió en el mismo año de 1868 en que Carlos Manuel de Céspedes se levantó en armas en el Ingenio “La Demajagua” en Manzanillo, visiblemente afectado por la pérdida de todas sus propiedades que fueron incendiadas y confiscados sus bienes por el gobierno español.

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