Varios autores de poesía

El desposeído

No son mías las palabras ni las cosas.
Ellas tienen sus fiestas, sus asuntos
que a mí no me conciernen,
espero sus señales como el fuego
que está en mis ojos con oscura indiferencia.

No son míos el tiempo ni el espacio
(ni mucho menos la materia).

Ellos entran y salen como pájaros
por las ventanas sin puertas de mi casa.

Alguien habla detrás de esta pared.

Si cruzara, sería en la otra estancia:
el que habla soy yo, pero no entiendo.

Tal vez mi vida es una hipótesis
que alguno se cansó de imaginar,
un cuento interrumpido para siempre.

Estoy solo escuchando esos fantasmas
que en el crepúsculo vienen a mirarme
con ansia de que yo los incorpore:
¿querría usted negar, sufrir, envanecerse?
No es mía, les respondo, la mirada,
negar sería espléndido, sufrir, interminable,
esas hazañas no me pertenecen.

Pero de pronto no puedo disuadirlos,
porque no oigo ya mi soledad
y estoy lleno, saciado, como el aire,
de mi propio vacío resonante.

Y continúo diciéndome lo mismo, que no tengo
ninguna idea de quién soy,
dónde vivo, ni cuándo, ni por qué.

Alguien habla sin fin en la otra estancia.
Nada me sirve entonces. No estoy solo.
Estas palabras quedan afuera, incomprensibles,
como los guijarros de la playa.

Cintio Vitier

(La Habana, 1921 - 2009) Poeta, crítico e historiador cubano, uno de los miembros principales del grupo Orígenes. Su vida estuvo siempre marcada por la dedicación a las letras, como investigador, divulgador, crítico y escritor que cultivó la poesía, por encima de todos los géneros, y ocasionalmente la novela.

Como poeta, su obra apareció siempre reunida en diferentes volúmenes como Vísperas (1933-1953) o Testimonios (1953-1968), y más tarde en Antología poética (1981) y Nupcias (1993). Otros poemarios suyos son Poemas de mayo y junio (1989) y Dama pobreza (1995). Su obra poética se divide en dos etapas: una primera marcada por la reflexión mística, intimista, y representada por los poemas recogidos en Vísperas, y una segunda etapa influida por la Revolución cubana, a la que se adhirió desde sus convicciones cristianas.

Se ha dicho que su poesía está presidida por la inteligencia, no abstracta y conceptual sino mística, que parte de una oscura raíz y evoluciona hacia una forma lúcida y coherente, incluso en el cuidado de la métrica, como se percibe en el poema Imposible, que el poeta incluyó en su primera entrega colectiva. Con el tiempo, su preocupación se centró en el lenguaje y en una progresiva reducción de su naturaleza mágica.

Cintio Vitier desarrolló también una importante labor de historiador y crítico literario. Entre sus ensayos cabe destacar Ese sol del mundo moral (1975), Temas martianos (1982) -escrito en colaboración con su esposa, la poetisa Fina García Marruz-, Crítica cubana (1988) y Obras II. Lo cubano en la poesía (1998). De sus novelas merecen mencionarse De Peña Pobre (1980), en la que recorre cien años de la historia cubana desde 1895, y Los papeles de Jacinto Finalé (1984).

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