Largando por mi boca, asere

Solo había 4 sillas

A Luis torcedor de tabacos habanos lo conocí en Alicante en unas demostraciones de puros cubanos.

Le habían enviado por toda España para tal menester, recuerdo que mi amigo propietario de un estanco me dijo, como sé que te gusta te digo que para tal fecha tengo en mi estanco a un torcedor cubano.

El día señalado allí estaba yo cuando a primera hora entré en el estanco y lo ví, un tipo mulato, serio, me lo presentó el estanquero y le sugerí si me podía hacer algunos tabacos aparte, me contesto que no, que estaba justito de hoja, en el hotel si que tenía pero que no podía el dependía del delegado de zona etc.

Me pareció seco, tosco, por lo que marche no sin antes decirle a mi amigo el estanquero, que tipo... algo estúpido, solo pretendía que se ganara unos euros.

No pasaría más de media hora cuando sonó mi celular, mi amigo el estanquero.... oye el torcedor quiere hablar contigo, total llegamos a un acuerdo en sus ratos libres me haría unos tabacos de los que a mi me gustaban.

Quedamos que por la tarde yo pasaría por el estanco a charlar con el y efectivamente citándonos al día siguiente para recoger los tabacos de marras, yo por el detalle le lleve para sus hijos unos obsequios, y me dijo:

He estado casi toda la noche sin dormir por hacerle los tabacos que le gustan, me hizo 75 puros, que tras pagarle al delegado de la firma que lo traía, el torcedor me dio su dirección para que lo fuera a visitar si como tenia previsto viajaba a Cuba.

Me dió su dirección y numero de teléfono, cuando viajé a la Isla lo visité, tras llevarle unos presentes para la familia, me invitó a que fuera a cenar a su casa.

Pasó el tiempo de mi estancia allí y por circunstancias no pude asistir, pero en el segundo viaje lo volví a visitar y...Toni, tienes que venir a cenar a mi casa es la segunda vez que estas en La Habana mi familia quiere conocerte, su mamá le decía ¿cuándo va a venir tu amigo el Español?, quiero que conozca la cocina criolla.

No quería que hicieran un extra por mi pero..... descuida Luis que esta vez si que iré.

La noche concertada, con el botero a casa de Luis, estaba en la calle esperándome, hizo que subiéramos a su casa el botero y otra persona que nos acompañaba éramos tres, me presento a la familia, su mamá y su esposa ambas de color y sus dos niños, nos puso música, tomamos unos tragos y nos hicimos unas fotos, en fin todo era de lo más ameno.

Cuando empezamos la cena su mamá y su esposa empezaron a sacar los platos de la comida y observé que no se sentaba nádie más, había cuatro sillas nada más en la casa. Me di cuenta por que yo le dije... ¿tu esposa y tu mamá no se sientan?, no te preocupes ellas ya han cenado me pareció que bueno así será.

La cena fue de categoría, exquisita yo me di cuenta que ellas no habían cenado porque las vi por el pasillo de la casa que iban comiendo, masticando, por falta de comida no era porque sobró de todo, era por que nada más tenían cuatro sillas que era el numero de personas que allí habitaban el matrimonio la madre de Luis y los dos hijos.

Se dan cuenta que gente tan noble, por los presenticos que les lleve en los dos viajes, aquellas buenas gentes querían agradecérmelo invitándome a cenar, la sobremesa fue de lo más ameno y simpático con anécdotas e historias de todo tipo.

Luis contando cuando empezó a trabajar en sus años mozos, todo lo que había pasado para sacar adelante a sus hijos, su paso por la construcción lo duro de aquel trabajo y lo mal remunerado que estaba, hasta que aprendió a torcer tabacos, gracias a un familiar que lo introdujo en ese mundo siendo según me contó su relevo del pesado oficio de la construcción yo de ver aquellal naturalidad como si me conocieran de toda la vida,estaba alucinado.

La madre de Luis, aquella buena mujer contó las peripecias de su vida dignas de un Best Seller,¡ que naturalidad! Como si me conocieran de toda la vida,(yo comparaba con mi país aquí a veces ni el vecino te da los buenos días).

Para mi no pasaba el tiempo, como me recordaba mi infancia cuando la familia nos sentábamos alrededor de la chimenea en el campo, total que se hicieron las dos de la madrugada.

Cuando nos marchamos el botero me dijo ¿viste el detalle de tu amigo? Yo haciéndome el loco le dije ¿ cual... Que quieres decir? No te diste cuenta que no se sentaron en la mesa la mamá y la esposa por que solo había cuatro sillas?, me hice el “loco“, no le contesté bastante impresionado estaba yó.

Siempre disfruto de mis estancias allí, os diré que una cena con una familia del pueblo llano, donde se respiraba a familia feliz, sin lujos sin ningún protocolo, oyendo sus vivencias y ofreciéndote lo que tienen a mi así me ganan, ese es el pueblo que yo adoro.

Tengo de Cuba muy gratos recuerdos pero como el de aquella cena ninguno porque detalles dejan huella y es cierto, cuando a veces digo que la gente más buena que he encontrado en mi vida la he visto en Cuba no exagero al menos a mí así me a pasado y así lo cuento.

Si algún día me pierdo, que me busquen allí, en La Habana.

Viernes, 04 de Marzo del 2005

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