Largando por mi boca, asere

El paquetico

En uno de los viajes que hice a Cuba me enviaron un paquetico para que lo entregara a una cubana. Lo tenía que llevar a Cienfuegos aprovechado mi paso por esa ciudad. Y con el suficiente tacto ya que la destinataria ocupaba un cargo en un centro militar, había que ser discreto para no despertar sospechas ya se sabe que los cubanos en ciertos puestos de trabajo no pueden tener amistad con extranjeros, por lo que para ese encargo fui acompañado de una cubana.

Eran mucho los kilómetros que hizo el paquetico y la ilusión que puso la persona que lo envió hasta que llegó a mis manos para el final que tuvo esta historia.

Llevé el paquetico a su destinataria. Magda Rodríguez de unos 40 años de edad. La que me envió el paquetico me dio datos para llegar a ella. Magda vive con sus papás y su hijo de 12 años de edad, ocupa un cargo militar en un centro burocrático militar en Cienfuegos.

Con la dirección del centro de trabajo de Magda llegué con mi acompañante cubana llevando esta la voz cantante.

Al preguntar por ella la contestación fue escueta y seca… ¡ Esa señora ya no trabaja aquí!

Era obvio que de nada serviría seguir preguntando más nada que me llevara ante ella, opté por acercarme al domicilio de Magda Rodríguez.

La cubana que me acompañaba intuyó en la frase y el tono dado de… ¡ Esa señora ya no trabaja aquí! Que algo y no muy bueno le había sucedido.

En un reparto a las afueras de la ciudad tras dar muchas vueltas y preguntas me llevaron al fondo de un pasillo donde vivía Magda.

Lo que describo a continuación me dejó impresionado, aunque todo transcurrió en unos minutos tardé varias horas en sobreponerme de la tristeza que vi en la cara de los papás de Magda y como vivían.

Como iba diciendo, al final de aquel lúgubre pasillo en un cuarto compuesto de entrada, cocina y patio que no ocuparían más de 30 M2.

Al preguntar por Magda Rodríguez, nos recibió un viejito de unos 75 años, delgado, con aspecto tristón, vestido con un pantalón y una camisa toda arrugada y sucia, diciendo mientras brotaban de sus ojos lagrimas de autentica pena.

-Magda es mi hija, está presa desde hace tres meses, a todo esto la mamá una señora de unos 70 años con el pelo desaliñado y con la cara compungida he interrogante al mismo tiempo decía.

-¿Ustedes conocen a mi hija Magda? -Mi hija es buena, siempre ha sido honrada, miren ahora como se ve… y con un niño de 12 años. En su sección se cometió algún fallo y la condenaron a dos años y medio de cárcel. (Encerraron a toda la sección)

Había que creer a esos padres, estoy seguro que estaban diciendo la verdad. La tétrica situación que vi en aquella especie de casa me dio la sensación que allí se había instalado el miedo, el horror.

Allí lo más lujoso era una nevera vieja con muchos años a “sus espaldas”, lo descolorido de la misma y la mugre oxidada era suficiente dato de lo que aquí describo, una mesa, cuatro sillas y unas cortinas descoloridas era todo el boato que allí pude ver.

Dejé al paquetico a los papás de Magda haciéndome la siguiente pregunta ¿ Si vivía aquí y con estos lujos, de que la acusarán para que este en la cárcel?

La mamá de Magda dijo que el sábado iría a visitarla y le contaría que aunque han pasado los años sus amistades se acuerdan de ella, este detalle casual he inesperado a estos papás les reconfortó el ver que su hija todavía tenía gente que se acordaban de ella.

Pensé.¿ Allí quien tiene el puesto seguro? “Haces mil y fallas una y te caes con todo el equipo”

Como se dice en Cuba. ¡Te hacen tierra y ya más nunca levantas cabeza!.

Partí de Cienfuegos con la sensación de no haber hecho el encargo para el que confiaron en mi. Nunca me voy a acostumbrar a esos sobresaltos por mucho que haya ido a Cuba y por mucho que haya visto y oído.

Por lo demás todo como siempre, la carretera llena de Polis, en esta ocasión tuve suerte, en este viaje a Cienfuegos solo me pararon el carro dos veces.

Mi sensibilidad en estos casos, no ha adquirido aún la dureza suficiente como para que me sienta impasible. Cualquier atropello al pueblo sea del tipo que sea y por mucho que haya viajado a la Cuba de Castro, siempre lo voy a denunciar.

Yo sigo sin habituarme a estos golpes, no se como la televisión y la radio en Cuba siguen dando importancia a la feria anual del libro, al nuevo curso de pedagogía, total para lo mismo.

Veo como todos los entrevistados por cualquier evento de este tipo como se pronuncian en sus declaraciones en loas a la revolución y al comandante como si aquello fuera el Paraíso Terrenal.

¡Caballero! Que irónico me resulta eso en un país que todavía tiene Buzos, Leones y Tanqueros.

Y reflexionando en todo eso digo. Si este régimen dejará “títere con cabeza” Si un solo cubano, incluso partidario de él no haya sido “singao” de alguna manera por muy comunista que sea. ¡Allí no se libra ni Dios!

Cada vez entiendo más a esos cubanos que el 31 de Diciembre a las 12 de la noche salen de sus casas con las maletas y se pasean por toda la manzana de su barrio, con la esperanza de que en el siguiente año puedan viajar.

Febrero de 2007

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