Largando por mi boca, asere

Estómagos cubanos

Llevaba dos días en la Habana y había rentado un carro, una noche fui al Castillo del Morro a ver la ceremonia ritual del cañonazo de las nueve, la verdad es que vi poco por la cantidad de gente que allí se aglutinó.

Al acabar la ceremonia. Cuando estaba abriendo la puerta del carro para irme a cenar, cuatro chicas que pasaban en ese momento por allí me pidieron si las podía llevar para la ciudad. Accedí gustosamente al mismo tiempo me indicarían mejor el camino, ya que yo no estaba muy ducho por aquellos vericuetos para llegar a la ciudad.

Las cuatro chicas empezaron a hacerme las preguntas típicas, que si estaba de vacaciones, de que parte de España era, si me gustaba la Isla etc.

Por la hora que era. Yo les pregunté si conocían un buen restaurante, (Que ingenuidad por mi parte pienso ahora, cuatro chicas jovencitas y que yo les preguntara por un buen restaurante).

Contestaron extrañadas. ¿ Es que no come usted en el Hotel?.

No, estoy en una casa particular y no conozco prácticamente nada de la ciudad.

Entre ellas empezó un cuchicheo parlanchín que yo no entendía nada, una de ellas dijo. ¡Señor a usted le gusta la Pizza?. ¿ Pues si, porque?.

¡Mire en tal lugar... (Yo ya no me acuerdo ) hay una Pizzería que está bien!.

Si pero yo no se ir, si me acompañáis os invito, aceptaron y me indicaron el lugar. Recuerdo que estaba junto a una discoteca que estaba cerrada. La Pizzería estaba en una terraza jardín y tenia buena pinta.

El camarero nos trajo la carta de las Pizzas y platos de la casa.

Las cuatro chicas eran jóvenes entre 20 25 años se arremolinaron las cuatro con una misma carta a ver cual Pizza pedían, con la elección, --¡tenían una liada del carajo!,-- ¡si tu pides esa, yo esta!.-- ¡Sí mijita, así probamos las dos!.

Al camarero lo llevaban loco haciéndole preguntas, que si le podían cambiar esto por aquello, en fin yo estaba alucinado pero las veía con tanto apetito que yo pensaba. --¡Estas se comen lo que les echen!.

De pronto una de ellas descubre en la carta. ¡ Miren!, hay Espaguetis!. ¡Yo me los pido!,-- otra, ¡y yo!.

--Las cuatro querían Espaguetis. --Total que el camarero entraba y salía de la cocina preguntando al cocinero de esto hay, de esto no hay, menos mal que éramos la única mesa de la terraza no había nadie más.

Una de las chicas pidió Espaguetis a la no se qué,(ya no me acuerdo) de primer plato y de segundo Pizza.-- El caso es que el camarero dijo. Espaguetis a la???, no hay, yo al ver que en la carta había platos que llevaban ciertos ingredientes, a lo que decía el camarero no hay, le sugerí. Mire dígale al cocinero, que saltee con un poco de mantequilla o margarina, unos Espaguetis con jamón de York cortado a dados, (jamón de Viki allí) que los cubra con salsa Bechamel y los gratine con queso rallado en el Horno bien fuerte en una cazuela de barro o de acero inoxidable.

Efectivamente, aquella receta improvisada le gustó al cocinero y salió a la mesa. ¡ Señor !. Como se llama esa receta queda muy bien. Si como no. Son Espaguetis al Gratén. ( o Gratín)

Esto lo cuento porque las chicas con la historia de los Espaguetis se apuntaron todas.-- Y cuando llegaron las Pizzas de segundo plato no se las podían comer, estaba hartas.

Yo pensé que no era normal, ¿será por no engordar?, las chicas ya se sabe quieren estar a la moda, eso pensaba yo que solo llevaba dos días en La Habana.(Que ingenuidad por mi parte)

Estaban saciadas, no estaban acostumbradas a tanta comida. Las pobres miraban extrañadas como yo comía mi segundo plato tan normal. Una de ellas me dijo.--¿ Usted come mucho?.

Le contesté.-- ¿ Tu que crees?, he tomado una ensalada de primero y una carne con guarnición de segundo y ahora tomaré el postre, ¿creo que es normal?.

El caso es que las Pizzas apenas las probaron, era una lastima que se quedaran allí pensaba yo.

Y..... Una de ellas dijo, yo me la llevo para mi mamá, pidieron al camarero una javitas y yo mismo les ayude a guardarlas, las pusieron en dos javitas. Las chicas me contaron que eran primas, es decir dos parejas de hermanas. En el camino de regreso para sus casas me dijeron que eran estudiantes.

La que parecía más mayor llevaba la conversación conmigo, me iba indicando las calles y ruta a seguir, contaba que estaba terminando la carrera de abogada.

Fue una cena que ahora recuerdo y saco conclusiones de que con que poco se sacian los estómagos cubanos.

Al principio de participar en los foros de Conexión Cubana conté una de mis experiencias de la Isla de Cuba, escribí el post, ¡Albóndigas!, contaba Cuando invité en mi casa a unos matrimonios médicos a cenar a una Cazuela de Albóndigas, servía 6 unidades por barba, me dijeron que con dos eran suficientes, no lo creí y ciertamente a la segunda albóndiga ya hacían “esfuerzos” para seguir comiendo, ciertamente había más cosas en la mesa, pero ante mi sorpresa decían. Toni... ¡Aquí no estamos habituados a tanta proteína!.

Menos mal que lo pude solucionar, en la casa tenía Infusiones de Manzanilla.

Con el tiempo, de alguna manera me hice un “experto” en solucionar la pesadez digestiva de los estómagos cubanos, no en vano la adquirí por las experiencias contadas y en convivencia con mi novia cubana, intentaba que comiera más de lo que estaba habituada y gracias a las infusiones de Manzanilla, sus digestiones no fueron tan pesadas.

0
0
0
s2sdefault

Escribir un comentario

NOTA IMPORTANTE SOBRE EL USO DE LOS COMENTARIOS:
Por favor, recuerde que los comentarios son comentarios no un consultorio, es decir, si usted tiene algún tipo de consulta que realizar, hágalo en nuestros foros, (http://www.conexioncubana.net/foro) allí siempre hay personas dispuestas a ayudar.
Gracias.


Código de seguridad
Refescar