Largando por mi boca, asere

Albañil, rústico y cejijunto se liga una mulata

A Rosendo cincuentón, soltero forzoso y de profesión albañil. La naturaleza no le había dotado de una esbeltez masculina pasable o del montón como para que se apreciara en ese primer vistazo al cruzarte con él que te fijes, llamándote la atención de forma agradable o todo lo contrario, eso depende claro está según cada caso.

De Rosendo podríamos decir que en él destacaba su tez tostada por el Sol y sus cejas tan pobladas que más bien parecían en su frente un espeso bigote empalmao. (Es decir, hasta los pájaros podían anidar en él)

La falta de mujeres casaderas que había en el pueblo de Rosendo y dada la fiebre de hembras que padecían los mozos del pueblo. Hacía que en el bar de Faustino los sábados por la noche proyectara películas porno. Esto era para los solteros como para los católicos la misa de 12. Pero eso no era suficiente para Rosendo que echaba de menos cuando hizo la mili en la capital de su provincia, que los demás reclutas se lo llevaban de titis y podía desfogar así toda su virilidad, pagando claro.

Al pueblo de nuestro hombre por iniciativa del Alcalde en su día hicieron traer un autobús con mujeres casaderas de la capital, emulando la popular película. Caravana de Mujeres, pero ni así Rosendo cogió cajita, acá decimos no pilló cacho.

Patrocinado por el Ayuntamiento se hizo un concurso para los solteros durante las fiestas del pueblo. Consistía en Carreras de sacos, trepar la cucaña, levantamiento de piedras, tala de troncos, cargar el cerdo más grande, cabezazos con y sin boina entre los mozos, el piropo más original a las mozas etc.

Todos los mozos echaron el resto, todos se creían ganadores y así se lo hicieron saber al alcalde, con frases como esta. ¡Yo he sío el mejor, rediéz!

El premio consistía en un viaje a La Habana. Y que el alcalde tuvo que rifar entre todos los mozos, ya que le querían quemar el ayuntamiento con balas de paja seca si no accedía a que todos tuvieran las mismas opciones.

La mano inocente a introducir en la bolsa con los nombres de los mozos fue la del cura del pueblo en presencia del cabo de la guardia civil, resultando agraciado Eustaquio (el pastor) Este fue manteado por los mozos y lanzado al río, obligada tradición de afecto entre los mozos del pueblo en señal de alegría.

El Eustaquio fue despedido por todos los mozos en la estación del tren del pueblo vía Madrid La Habana. Con gran algarabía y con frases como esta ¡A ver como nos dejas allá! ¡Pórtate como mi macho cabrío! ¡Llévate balas! (Viagra)

En fin cosas de los mozos con más hambre de “material bélico femenino” que los pavos de Manolo… ¡que perseguían a la maquina del tren creyéndose que era una cucaracha!

El Eustaquio a su regreso en el bar del pueblo animó a sus paisanos a que viajaran a Cuba pues lo había pasado muy bien. Trajo una foto de una mulatica con su dirección y numero de teléfono. El que antes se decidió a hacer ese viaje fue Rosendo y se llevó la fotografía de la mulatica recomendada por el Eustaquio.

Ya tenemos a nuestro Rosendo en La Habana.

Se preparó, para salir y una sala de salsa al aire libre frente el Malecón fue su primer destino en esa tan ansiada salida por encontrar lo que carecía en su pueblo.

Y como no, una mulata de las que quitan el hipo, de unos veintitantos años de 1.70 de estatura lo atontó con la mirada seguida de una sonrisa y acompañada de un sugerente he insinuante... ¡Voy pa tí!

El gallego ni se imaginaba que aquel bombón se hubiera fijado en él, ella se sentó a su lado diciéndole mientras acercaba su mejilla dándole una especie de beso.

Hola—Me llamó Odysleydis, ¿y tú?

Balbuceando él contestó— eheeejemmm, Yo,,, me llamo,,,

glubb,,, Roooseeendo

— Ella, ¡que lindo nombre tu tienes! ¿Español? ¿De que lugal tú eres?

El gallego baboso perdido— Ehhhh,,,, sí,,, de España, de un pueblo en la provincia de...

Ella— ¡Que bueno! ¿Viniste de vacaciones?

El—si... en un viaje de 9 días 7 noches, acabo de llegar y quería salir a dar una vuelta y tomar algo.

Ella—¡Que bien,,, yo te puedo acompañal, a conocel La Habana!

¿Que tú crees?

Él— ¡Sí, sí me gustaría ver cosas de aquí!

” El gallego había ligado, la mulata había sucumbido a sus encantos”... ¡aaaaay mami!

Una vez se le pasó el nerviosismo del momento recordó... Mi amigo Eustaquio estaba en lo cierto, cuando me decía que aquí los españoles causamos tremendo alboroto jjjjjjjjjjjj.

Había que ver al gallego como hinchaba pecho cual pavo bien cebado sintiéndose el amo del corral.

Rosendo. Aparentemente no es que estuviera como desecho de tienta, no, era cejijunto, casi sin frente, la tenia de pelo hasta las cejas y solterón a la fuerza. No se había comido un rosco en su vida, si no era pagando.

Con la piel de color moreno albañil, que era su trabajo. Ejercía de peón de albañil, todo el día arrimando ladrillos, yeso y cemento en la obra como un loco y con más hambre de hembras que el perro del afilador... ¡Qué se comía las chispas por comer caliente ja,ja,ja!

Rosendo en plan duro sacó de la cartera la foto de la mulatica recomendada por su paisano Eustaquio para impresionar a la mulata diciendo— ¡pos tenía que llamar a esta muchacha pa darle recuerdos de mi amigo el Eustaquio que me dijo que era muy guapa y simpática!

La mulata al oír aquello con ademán de hembra herida espetó

— ¡tú no vas a cargar con lo de otro! ¿Es que no te gustó?

La mulatica siguió con su guión... ¡Mira mi amol! –llevo sola dos años, terminé una relación y no quiero na con los cubanos... Esta noche te vi y me gustaste...

El pavo sudaba, no daba crédito a lo que aquella joven soltaba tan sinceramente por su boca...

El se pensó... está ha caído, ¡vaya semanita que me voy a tirar!

Y acercando su cara a la mulata con ademán de besarla,,, ella le dijo—¡aquí no mi amol!

Y una mirada tiernísima seguida de picara sonrisa de su recién conquistada mulata que le decía— mira,,, los cubanos no podemos entrar con ustedes a los hoteles, pero tengo a una tía mía que tiene un cuartico libre en su apartamento y... ya tu sabes...

Rosendo se dedicó en cuerpo y alma a ella, por supuesto más cuerpo que alma... ¡Nada de aventuras con otras se dijo él!

Lo que siguió a aquello fue el tener que alquilar el carro de su “hermano “25 cuc diarios. Que esperaba fuera de la sala de fiestas y que era un negrón con un cuerpo que parecía un armario, vamos que por la pinta no parecía estar muy sufrido, todo lleno de cadenas y sortijas y con un aro en la oreja izquierda. Rosendo al verlo preguntó ¿este es tu hermano?

— Si,,, es que mi mamá tuvo una relación con un prieto y...

El ir al súper de compras, llenar la nevera, ropa, zapatos, etc. Se convirtió en lo prometido por la mulatica en que haría que Rosendo conociera La Habana como la palma de su mano, como no.

Rosendo se doctoró en shoppings, diplotiendas, supermercados y agros, vamos que podía hacer un plano descriptivo de todos ellos igual que cualquier habanero. El pavo hacía más viajes al cajero automático que una cuchara al plato de comida caliente.

La mulata faltando dos días para la partida de Rosendo, le dijo

— ¡Mi amol! Mira... pamí no te pido na, pero tengo un sobrinito que soy su madrina y pensé que tú podías ser su padrino, ¿que tú crees?

El guanajo no tenía en mente y en su cerebro más que aquella joven tan enamorada de él... y sin dudarlo contestó

—De acuerdo, cuando tu quieras vamos a la iglesia hablamos con el cura pa bautizarlo.

Ella al oír aquello le dijo

—¡no mi amol! aquí no hace falta eso,,, tú eres su padrino y ya. Si tú quieres haremos una fiestecita pa celebrarlo y conoces a toa mi familia.

Ya podía abrir la boca la mulata, todo eran como ordenes para el Rosendo. Ella lo llevó al solar donde vivía y notó como a su “hermano” todo el mundo lo felicitaban, como si el que hubiera ligado fuera él... Rosendo pensaba, que raros son aquí.

El Rosendo se fue para España con una buena “limpieza de tuberías” casi obstruidas por tanto tiempo a “pan y agua”. Así como con unos cuantos “solos de flauta” que le hizo la mulata y que él ni imaginaba que existiera eso.

Era evidente que del noviazgo surgido por ese azar tan caprichoso como es el de Cupido, a aquello le seguirían las promesas de volver a visitarla en cuanto él repusiera fondos. Rosendo pensaba hacer horas extras en la obra para volver a estar con su enamorada lo antes posible.

Cuando la mulata y el hermanísimo se despidieron de él en el aeropuerto. Rosendo, mientras iba para la zona de embarque giró la cabeza con una última mirada hacia su enamorada y vio como iba su mulata cariñosamente abrazada al –hermano- camino de la puerta de salida... Pensando él... Que bueno, que bien, como se quieren estos hermanos, la dejo en buenas manos.

Ya sentado en el avión sacó una foto que Odysleydis le entregó y mirándola fijamente se dijo.

¡Esta moza estaba echa pamí, cojones!

Y la foto no se la voy a dar al siguiente que viaje del pueblo, el que quiera saber que vaya a la escuela jjjjjjjj.

Toni.- Septiembre de 2007

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