Jinetero,... ¿y qué?

Revitalizar el socialismo en Cuba

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Hace un par de días el Blog Estancia Cubana nos dejaba el siguiente enlace. Ahora se ha puesto de moda en Cuba la participación ciudadana. No es que esto sea nuevo, es un proceso cíclico: necesario para hacer creer a la gente que no es, como piensa, un cero a la izquierda. Claro que el hombre es el único animal que choca dos veces con la misma piedra… y dos y diez. El caso es que hace unos días Carlos Lage llamaba a decir los nombres y apellidos y a todos se nos ocurrió el mismo nombre y el mismo apellido.

Después de este primer momento recordé aquel proceso de rectificación de errores y tendencias negativas. Por aquel entonces yo era un joven que creía en un mundo más justo y creo que sigo creyendo en él; lo único que ha cambiado es la vía para llegar alcanzarlo. Por ese entonces yo pertenecía a la UJC y dije eso precisamente: Nombre y apellidos de los culpables y eso me costó la expulsión de las filas y que el resto de la gente hiciera mutis. Todo está Ok. ¡Dime tú! Hoy tengo la sensación de que ese animal llamado homo-cubans ha aprendido que la primera prioridad es sobrevivir: Con o sin revolución, porque alguien tendrá que hacer el cuento.

Pero la diferencia de esta proceso de “rectificación” es que hoy contamos con teóricos que premastican lo que la gente debe tragar. Después de leer detenidamente los 15 puntos propuestos para salvar el socialismo en Cuba y darle taller en mi cerebro llego a la conclusión que fallan en una cosa primordial: Están separados de la realidad cubana. Como siempre en su afán de automentirse mucha gente idealiza el proceso cubano y se eleva a las nubes en ideas románticas que no son ni por asomo posibles de llevar a cabo. ¿Por qué de estas propuestas? Quien sabe. Estas son las cosas que se me ocurren por la cual las propuestas del profesor Campos no tienen la más mínima posibilidad de salvar el socialismo, más bien me inclinaría por pensar que su aplicación a rajatabla aceleraría la desaparición de los restos de socialismo que aún subsisten en la isla. Nadie sabe para quien trabaja:

- Cuba no tiene la base económica para aumentar el salario de todos los trabajadores a 250 CUC y establecer la paridad con el dólar no se hace a punta de pistola sino con el aumento de la productividad que en el día de hoy es muy baja debido a errores de organización y falta de estímulo.

- La repartición equitativa de parte de las ganancias de la empresa entre los trabajadores. Y yo me pregunto.¿Y qué va a pasar con los sectores que no producen bienes, pero son claves para la sociedad entiéndase: Salud y educación? ¿Volveremos a olvidarnos de ellos para intensificar el éxodo de estas profesiones? ¿Y qué pasa si en vez de ganancias la empresa da pérdidas? Yo he participado en unas cuantas asambleas de méritos y deméritos donde se repartían viviendas y efectos electrodomésticos. He visto también las reuniones de vecinos para asignar líneas telefónicas. Las últimas fueron las tristemente célebres reuniones para repartir televisores Panda. Todas terminan en un caos y fajazotes entre los trabajadores para acceder a lo que todos desean. No somos de piedra.

- Eliminaciónde la libreta de racionamiento, previo establecimiento de subsidios. Aquí volvemos a lo mismo ¿De donde saldrá el dinero para los subsidios, de donde saldrán los productos para abastecer a la población de lo necesario?

- Revitalización del sistema de micro-brigadas. Pero ¿y alguna vez pudo este sistema resolver el déficit de viviendas del país? ¿Para qué revitalizar algo que no aporta soluciones?

- Fortalecimiento del poder real del Poder Popular. A estas alturas yo creo que es demasiado pedir otro voto de confianza a la población. Esta institución se ha ido en blanco en los años de existencia precisamente porque todos saben que el poder Real en Cuba no está en el Poder Popular que sólo ha quedado para adormecer a incautos con la discusión del bache de la esquina o el pan de mala calidad de la panadería tal. Las decisiones claves se toman siempre más arriba con la excusa de la guerra contra el imperialismo, el bloqueo y la salvaguarda de las conquistas del socialismo y si acaso, después se lleva a conocimiento de la asamblea del Poder Popular que invariablemente aprueba por unanimidad. Me atrevo a decir que si mañana se disolviera la institución del Poder Popular nada cambiaría en Cuba pues hasta hoy ha sido sólo un cero a la izquierda.

Claro que estas son mis opiniones. Nada me alegraría más que al fin la economía cubana (con o sin socialismo, con o sin Fidel) empezara a dar algo más que excusas para ofrecer soluciones y mejor que eso la satisfacción de las necesidades siempre crecientes de la población. Lo demás, los nombres y apellidos son secundarios, al final a los cubanos les da igual que gobierne el pato Donald o Fidel Castro siempre que salgamos del bache.

Lunes, 29 de Octubre del 2007

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