Cuba es un cuento, compay

Pupa está transmitiendo en vivo

¡Qué sorpresa! Hacía muchos años que no sabía de ella y la hacía muerta. La última vez que la vi estaba muy maltratada, y les cuento, aun no existía ese Periodo Especial. No era necesario, Pupa arrastraba todas las calamidades vividas por nuestros esclavos, es negra. ¿Quién iba a decirlo? Tampoco crean que resultó muy fácil identificarla, nada de eso, sigue siendo fea, aunque ahora se encuentra rejuvenecida. Bueno, tampoco me creí la imagen de su techo, tiene que ser una peluca porque Pupa era peloncita. ¡No digo, yo! Las veces que la vi pasarse el criminal, que en aquellos tiempos no era eléctrico. Recuerdo que lo calentaban en un reverbero y cuando estaba listo, se lo pasaban usando aquella vaselina sólida de marca desconocida, algo verdosa.

- ¡Pinga, me quemaste! Protestaba con frecuencia, no era que fuera mal hablada, escuchar aquellas palabras era muy normal en el barrio, poco importaba de la boca que salieran, puede afirmarse entonces que ella era muy folclórica. Quemarla no era una tarea difícil o premeditada, ya su cabeza mostraba huellas del paso de aquel ardiente peine. Yo me reía de sus ocurrencias, era todo un personaje, muy inoportuna y querida por todos, radiaba simpatía. En mi espera, llegaban a mi olfato los olores propios de aquella delicada operación y unas veces la confundía con una gallina. El olor del pelo quemado es muy parecido al de las plumas, solo regresaba a la realidad cuando recibía los vapores de aquella vaselina en contacto con el criminal. Luego de un largo rato, Pupa salía a la calle con su escaso mechón de pasitas estiradas y esos dos o tres días no usaba pañuelo, muy presumida que era ella. Ni aquella moda empujada por Angela Davis con su peinado Afro, que en Cuba optaron por llamar Espendrun o algo así, logró que Pupa renunciara a su criminal.

- ¡Yo soy el uan porque me sale de los cojones! La escuché gritar un día en la cola de la bodega cuando llegaron los cigarros racionados por la libreta, tampoco fumaba, los usaba para cambiarlos por otras cosas que necesitaba. ¡Era velocista! No porque practicara campo y pista, ella era especialista en meterle una velocidad a cualquier pendeja de la cola, era así, guapa y del ambiente. Las demás se resignaban y permanecían calladas, total, es mejor soportar a una más en la cola que tener una bronca con esa negra atravesá, pensarían casi todas. Ese día aprendí algo nuevo, si a ella le salía de sus cojones ser la primera, eso quería decir que las mujeres en La Bien Aparecida tenían testículos como los hombres.

- ¡Oye, blanquito! ¡Ponte pa´las cosas! ¡El marido de tu jeva sabe que le están arañando la carrocería! Siempre me llamó así y no lo hacía por racista. Yo no lo sufría como otra gente acomplejada, tampoco la llamé nunca por su nombre, siempre le decía mi negra o simplemente negrita. Hubo mucha química entre nosotros y el tiempo transcurrió así, entre negrita y blanquito. Me acostumbré tanto que, si un día me hubiera llamado por mi nombre, creo que me ofendería.

Tuve necesidad de repetir el video de su transmisión en vivo varias veces, su voz me sonaba, no así aquel rostro y techo cubierto por una peluca rubia. Luego, como recibiendo un disparo de nieve, aquella palabra tan familiar me hizo regresar al pasado.

-…Y cuando aquel blanquito de pinga abrió mi chorizo y comenzó a decomisar cosas que llevaba para la familia y los socios del barrio, sentí deseos de partirle para arriba y despingarlo…

Fueron evacuadas inmediatamente todas mis dudas, era ella, Pupa. Solo que esa vez la palabra blanquito no albergaba ninguna dulzura.

¿Cómo ha logrado mantenerse viva? Esa pregunta se la haré cuando entre en contacto con ella. ¿Cómo y cuándo salió de Cuba? Mejor esperaré a entrar nuevamente en confianza, tampoco le diré lo ridícula que se ve con esa peluca rubia. Lo cierto es que no ha enriquecido nada su vocabulario, aún conserva el suyo muy virgen y no se comporta como algunos comemierdas que, se creen más yumas que los propios yumas.

¡De verdad que esa revolución es grande! Y no lo digo en el sentido que desean escuchar algunos idiotas fosforescentes, no digo yo si es grande. Lograr sacar a Pupa de su medio ambiente debió ser toda una odisea, negra, muerta de hambre, sin culo, sin tetas, sin una cara bonita y con tremenda bemba, no creo haya logrado empatarse con un yuma para salir de su barrio. De su barrio, no de su tierra o patria, que ella no entiende nada de eso. ¿Cómo se la ganó? Porque hasta donde los recuerdos me alcanzan, Pupa nunca tuvo parientes o dolientes en la Yuma.

¡No digo yo si esa revolución es grande! ¡Pupa transmitiendo en vivo! Eso es algo serio y no lo digo por ella solamente, contados eran los teléfonos públicos que existían en nuestro barrio y más contados todavía los que funcionaran. ¡Estoy anonadado!

¿Quién lo iba a decir? Pupa viajando, con peluca y un celular. Hasta ha sido atropellada por esa nueva onda que ocupa tantos espacios en Facebook, transmitiendo en vivo, como si fuera locutora o artista. ¡La tecnología, miren que estos yanquis son malos! Ahora cualquiera puede ser artista, analista político, bailador, reportero de guerra o broncas del barrio, cuentista, consultor, crítico de arte, deportista, cocinero. ¡Menos mal! Ya pasó esa comedura de mierda de tirarse un cubo de agua con hielo. Debo alertar a la negra para que no abuse de su lenguaje, hay tanta gente fiznas por estos lares. Los dejo, voy a enviarle un mensaje privado para que me acepte de amigo.

Esteban Casañas Lostal. Montreal..Canadá 2016-10-14

0
0
0
s2sdefault

Escribir un comentario

NOTA IMPORTANTE SOBRE EL USO DE LOS COMENTARIOS:
Por favor, recuerde que los comentarios son comentarios no un consultorio, es decir, si usted tiene algún tipo de consulta que realizar, hágalo en nuestros foros, (http://www.conexioncubana.net/foro) allí siempre hay personas dispuestas a ayudar.
Gracias.


Código de seguridad
Refescar