Cuba es un cuento, compay

El inmundo mundo de Edmundo

Entre las ventajas que suponen vivir en Montreal y no en Miami, se destaca entre muchas, lo pequeña de nuestra comunidad. No abrigo un sentimiento anticubano al expresar esto, la lógica indica que si el número de nosotros es reducido, así se comportaría la carga de odios que transportamos, y por supuesto, los problemas serían mucho más limitados que en la segunda capital de los cubanos. Creo sin embargo, la principal ventaja radica en la no posesión de medios de comunicación en manos de los cubanos. Solo existe un pequeño periódico que pertenece al ala derecha del pensamiento cubano, y aclararles quiero, es publicado con financiamiento particular y las ganancias que se derivan de la publicidad. Esta aclaración es necesaria antes de que se comente, como es usual, sea financiada por la CIA, me refiero a La Nueva Prensa Libre. Años atrás, existió un canal de televisión comunitario, entiéndase aquel que pertenece al estado y que mantenemos con nuestros impuestos, el cual, fue utilizado por la izquierda chilena en sus trabajos proselitista. Gracias a Dios, los taxes que se empleaban para mantener a esa manga de vagos, hoy se están utilizando para reparar los baches que existen en las calles de nuestra ciudad. Miami es diferente, con su millón de los nuestros se multiplican los problemas, y hoy, invadida de inmigrantes cubanos “económicos”, así, entre paréntesis, se establecen marcadas diferencias entre las opiniones que existen y las que existieron hace muchos años. El anciano exilio, atacado de radical y extremista, envejece y muere. Con ellos desaparecen también viejas posiciones verticales e inclaudicables, hoy criticadas para vergüenza de muchos de los que llegamos detrás y damos muestras de total desconocimiento de nuestra historia. Pero lo peor no es eso, cada cruz sembrada en tierras de La Florida con los restos de aquellos hombres que, mantuvieron una actitud digna de la admiración de todos por muchas y variadas razones, es sustituida por la vida de alguien cuyo único pensamiento es, ha sido y será, mover la colita. Espero me disculpen las excelentísimas excepciones.

Las diferencias marcadas entre las vidas del pueblo cubano, hablemos de las establecidas entre el militante y el simple, son las mismas que tratan de imponer entre demócratas y republicanos del lado de acá. No es accidental escuchar o leer a aquellos viejos elementos que se destacaron por su extremismo partidista en la isla, definirse como demócratas en Estados Unidos y defender a rajatabla las posiciones de ese partido desde esta otra orilla. Espero me disculpen las excelentísimas excepciones. Pura coincidencia que sea ese partido el que mejor haya tolerado la presencia de la tiranía cubana en toda su historia, aunque hablando en plata, dentro del inmoral campo político actual, los patinazos son muy frecuentes y todos pueden postularse de hipócritas.

Resulta interesantísimo observar como y de la manera más descarada del mundo, todos esos elementos que no han podido desnudar la pañoletica de pioneritos, abogan incansablemente por derechos que siempre han sido negados en la isla. Nos hablan de democracia y del uso a la libertad de expresión, pero abordan esos derechos incuestionables del ser humano para defender de una manera semioculta y en ocasiones descaradas de un sistema que asfixia a su propio pueblo y le niega esas libertades de las que ellos hacen uso en estas tierras.

Montreal aventaja a Miami en el aspecto que les mencioné y me alegro de ello y desearía que todo continuara así. No poseer canales de televisión, radio y prensa que sean propiedad de cubanos, nos ofrece un poco de tranquilidad. Los de acá, utilizando disfraces diferentes a los de republicanos y demócratas, están obligados a desarrollar sus labores con un estilo que poco los diferencian de sus modos de vida en Cuba, chismes, difamaciones, desinformaciones, campañitas, trabajitos de brujerías incluidos y cuanta porquería sirva y pueda utilizarse para destruir a alguien. En todos los casos, el radio de acción de estos idiotas es muy limitado en una ciudad de casi tres millones de habitantes y deben desviar sus recursos y energías hacia el programa para el cual fueron creados, mover la colita o el culito respondiendo a los intereses del consulado cubano y sus secuaces.

En Miami no ocurre lo mismo, allí, con la desaparición de aquellos líderes con arraigo popular como Mas Canosa, por solo citar un ejemplo, cobran vida pioneritos que disfrutan de esa democracia y libertad de expresión. Lo hacen precisamente por las condiciones que existen en esa ciudad y el poder que ejercen muchos cubanos sobre los medios de información. Estas condiciones han sido propicias y bien aprovechadas por elementos que se destacan por su oportunismo y habilidades manipuladoras, digamos que el tal Edmundo García sea uno de ellos. Justifican su existencia con decenas e increíbles argumentos que yo no trago, digamos que, lo consumí por obligación en la isla mientras era miembro de aquel programa “De la gran escena”. Hoy no, el escenario ha cambiado y existen decenas de opciones a elegir, conmigo no cobra vida. No será así por varias razones, no me trago la historia del periodista rebelde, no la digiero porque ni es periodista, ni reconozco su rebeldía. ¿Negará que para participar en un programa televisivo en Cuba había que estar “muy bien identificado con el sistema”? No es el periodista que desean vendernos por varias razones, y se destacan entre ellas toda la gama de errores ortográficos, redacción y sintaxis que cometía cuando poseía un foro con el nombre de su programa “La noche se mueve”. Esos errores pueden ser perdonados a personas como yo, que nunca nos dedicamos a este mundo y nuestras profesiones eran distantes a este campo, pero nunca a un ser involucrado en el terreno periodístico. Edmundo pretende hacernos creer que él trata de nadar contra la corriente, solo unos cuantos incautos pueden tragarse esa píldora, él conoce perfectamente en el sentido que nada y no es precisamente contra una corriente imaginaria. Ataca constantemente al exilio cubano como muchos de sus coterráneos en Miami, y por supuesto, se vale de un arma muy bien esgrimida por el régimen de La Habana durante medio siglo. Siempre trata de aparecer como víctima incomprendida y discriminada, pero no de un enemigo cualquiera, hablemos del exilio que nunca dobló la cerviz y que los años endurecieron la cintura como para estar moviendo la colita, él es joven y puede hacerlo, aquellos fueron jóvenes y nunca lo hicieron.

Ver cualquier programa de televisión donde sea invitado, deja huellas de su arrogancia y prepotencia. Cualquier pregunta que se le haga es respondida como lo hacían allá, es innegable que pertenece a la misma escuela. No responde nada en concreto, sus respuestas son evasivas, cambia el tema, arremete verbalmente contra sus adversarios, y por último, es una víctima. Su última intervención en el programa Polos Opuestos de María Elvira Salazar no pudo ser más vomitiva. No me explico cómo rayos logró un contrato en el programa “humorístico” La Cosa Nostra”, les manifiesto que nunca fue de mi agrado, pero es que este individuo no destila humor por ningún lado, así andan las cosas por Miami.

Sin embargo, individuos como éste, no carecen de apoyo y hasta admiración por parte de un ejército de “pioneritos” que añoran aquellos tiempos de la escuela al campo, y que por supuesto, son tan demócratas como Edmundo, lo aplauden y promueven en sus paginitas y foros de la misma manera que hacen con otros autores y “periodistas”, cuyos artículos y editoriales, poco se diferencian a los publicados en el Granma. Solo que aquí no tienen el valor suficiente para definirse lo que son, castristas disfrazados de demócratas, algo que los aleja por millas de aquellos viejos a los que tanto atacan. Aquellos fueron y son verticales, nunca regresaron y se murieron sin mover la colita, digamos que el culito.

Me alegro de vivir en Montreal y sufro por no disfrutar las ventajas de Miami, las prefiero en mis vacaciones y luego regresar al frío de este país. ¡Qué bueno es vivir aquí! Nadie es dueño de canales de televisión o periódicos, no tenemos Edmunditos ni Armengolitos, ni Lichitos, ni pioneritas, ni pioneritos. Solo tenemos jineteritos y jineteritas, pingueritos y embajadores de Mariela. El resto, los pocos, espero que me disculpen, hay reglas con excepciones.

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