Cuba es un cuento, compay

Aquella flota nuestra. Década 1960-70 - 1

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Indudablemente la década comprendida entre los años 60 y 70 fue muy interesante en el desarrollo de nuestra marina mercante, se produce un crecimiento vertiginoso de la flota. Hablamos de la adquisición de una treintena de embarcaciones para nuestra marina de travesía, unas de uso y otras nuevas. Fueron compradas naves tan antiguas como los vapores Ignacio Agramonte y Carlos Manuel de Céspedes pertenecientes a la época de la Segunda Guerra Mundial. Otras, con un poco menos de edad, pero consideradas viejas para esas fechas, fueron compradas también. Los buques recién construidos para Cuba, fueron sin dudas, motivo de orgullo para los marinos cubanos. Atrás quedaban aquellas obsoletas naves de caldera donde nuestros hombres, a golpe de ciertos sacrificios, lograban arribar al último rincón del Mar Báltico y Mar Negro.

Paradójicamente y mientras el gobierno cubano desarrollaba una amplia campaña de denuncias en contra de lo que se ha llamado “Bloqueo Americano”, la cifra de buques adquiridos decían todo lo contrario. No solo se compraron buques para su flota de travesía, también les traeré alguna información sobre nuestra majestuosa Flota Cubana de Pesca y la Empresa de Navegación Caribe. Estoy convencido de que al sumar las naves pertenecientes a estas tres empresas gubernamentales, es muy probable que la cifra de naves compradas se aproxime a las cincuenta.

Es muy poco lo que pueda agregar a la década que les presento, ingresé en la marina mercante el año 1967 como he manifestado en diferentes oportunidades, sin embargo, logré disfrutar algunos de los privilegios alcanzados por quienes nos antecedieron. Sí puedo referirme al panorama hallado al final de esa década y que cambió radicalmente a partir de 1970.

La mayor parte de la oficialidad cubana era de excelente preparación técnica, pertenecían una parte de ellos a la “vieja escuela” de marinos (Graduados de la Academia Naval del Mariel antes de 1959) Conservaban aquellos rasgos distintivos de la sociedad dividida en clases bien definidas, hablamos de seres que pertenecían a una clase media muy destacada. No podían ocultar ciertas manifestaciones pequeñas burguesas en sus relaciones con la marinería subalterna, pero no se le podía negar aquella capacidad para enfrentar las adversidades que ofrece el mar con toda la profesionalidad del mundo. Vale destacar que esos méritos fueron heredados por algunas personas graduadas a principios de la etapa post revolucionaria, sin embargo, no era difícil encontrar casos de verdadera arrogancia, despotismo y maltrato con sus subordinados. Tal es el caso del “Gallego Meléndez”, por solo citar un ejemplo, pero abundan más.

Las naves adquiridas, no deseo hablar sobre las viejas compradas de uso, no contaban con la ayuda técnica y desarrollo de las últimas donde navegué como Primer Oficial. Eran modernas para sus tiempos, pero gran parte del éxito de una aventura en el mar, descansaba en los conocimientos, experiencia y poder de decisión de esos hombres. Hablamos de buques provistos de un solo radar de bombillos, al que se le debía dar un tiempo de calentamiento antes de ponerlo en servicio. Tampoco ofrecían la posibilidad de obtener el valor de varias líneas asimétricas simultáneas para tomar una buena posición, etc. Los radiogoniómetros eran de orientación manual, los primeros VHF eran de alcance muy limitado, no tenían a mano radio facsímil para recibir partes meteorológicos, carecían de ecosondas confiables para determinar la profundidad y correderas confiables que te dieran una idea aproximada de la velocidad, etc. En fin, el arma más segura que poseían, lo constituía el “sextante marino” y su experiencia en la observación de los astros, faros, etc. Con todos esos inconvenientes, aquellos hombres eran capaces de navegar por cualquier mar del mundo, algo que cambió radicalmente unos años después.

Ahora les entrego el testimonio fotográfico de aquellas primeras naves de mediano porte que dieron inicio al desarrollo de una flota mercante que fue orgullo de millones de cubanos.

Un abrazo..

Esteban Casañas Lostal. Montreal..Canadá. 2011-01-22

Motonave “26 de Julio” ,fue construida en Alemania el 1952 y adquirida por Cuba en 1964. Era una nave de pequeño porte de la que no existe constancia fotográfica en nuestro poder. En la década de los sesenta se intentó secuestrar esa nave en aguas jurisdicionales de La Florida, pero la acción fracasó y sus secuestradores fueron capturados y llevados de regreso a La Habana.

Motonave “Clodomira”, buque de pequeño porte construida en España el año 1965 para Cuba. No tenemos material fotográfico de su existencia, solo datos técnicos.

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