Santería

Sabidurías Yoruba

Un reencuentro con los orígenes yorubas

!ALAAFIA!

Es un honor para mi hacerles llegar estas lineas a todos los partidarios de la religion Yoruba (1) y darles un cordial saludo a nombre de un servidor Oluwo If .la Italeke, coordinador para Latinoamerica del Concilio Internacional para la religion de Ifa de Ile If (2) cuyo presidente es su eminencia el Balogun Awo ni Agbaye (3) Idowu B. .d.y.m , coordinador para Latinoamerica del Instituto Internacional de Instruccion de Ifa cuyo rector es el honorable Chief Oluwo S. ..l g ad P p .l y delegado en Mexico del Congreso Internacional de la Tradicion y Cultura Or . (Or . World), cuyo presidente es el respetable profesor Aw s. Awo ni Agbaye Og n.w nd A m l (Las estructuras religiosas antes mencionadas son avaladas por el magnanimo . n i Ile-If (4) Alaiyeluwa . a Okunade .ijuade Olubuse II, maxima autoridad internacional de la cultura y religion Yoruba). Para mayor entendimiento, me referire a la greligion Yoru h, como un termino que abarca tambien a una de las mas extensas culturas del Africa Occidental, a cuyo panteon pertenecen los Or . (5).

Es dificil plasmar en palabras ciertas emociones, que en verdad son la reunion de varios sentimientos, aunque quiza alegria sea el termino que sintetice de manera mas sencilla y precisa la experiencia que percibi, al ver la posibilidad de emprender este hermoso proyecto; esta es la sensacion de quien, teniendo realmente un carino especial por la religion Yoruba, la ve crecer, desarrollarse y ampliar sus horizontes, y es la sensacion tambien de quien tiene la plena confianza de que cada vez mas personas entusiastas habran de cobijarse en esta nueva forma de asimilar la cultura y religion Yoruba, para buscar en ella una ruta personal que los conduzca a su plena maduracion espiritual. El tema del conocimiento ancestral de la cultura Yoruba y el papel que este juega en los esfuerzos para combatir la degradacion de esta religion son una caracteristica sobresaliente de este texto. Es significativo que haya en la actualidad tantas personas en México e Hispanoamérica interesadas en este tema, dispuestas a compartir sus propias experiencias y a aprender de otros.

Creo que esta obra dirige una mirada atenta y creativa a un ámbito de la vida religiosa Yorùbá que hasta el momento no habíamos abordado los hispanoparlantes. Esa capacidad para orientar nuestra atención a asuntos siempre distintos, sin perder de vista los anteriores, es el mejor signo de este libro, entre cuyos objetivos principales se encuentra el de dar a conocer la cultura Yorùbá practicada en el África Occidental y Cuba. Pertenecemos a una religión milenaria, y el signo fundamental de toda religión es el cultivo incesante del conocimiento, la expansión continua de nuestras creencias, el deseo de abarcar cada vez más y mejor los diferentes ámbitos del conocimiento, valores y ética de los seres humanos. Habiendo ya alcanzado la excelencia en diversas ramas de ese saber, un servidor no puede darse por satisfecho, es la vocación de los creyentes extender sus labores y sus reflexiones hacia sus comunidades. Esa inquietud, ciertamente, no es el resultado de un simple prurito de renovación, se encuentra animada, también, por una conciencia honda de la importancia social de nuestras investigaciones y conocimientos. Queremos saber más, para servir mejor a nuestros fieles.

La religión Yorùbá es, justamente, un sistema de creencias muy profundo, culturalmente hablando, y hay que precisar, además, que el sacerdocio Yorùbá representa, como quizá ningún otro, un puente privilegiado entre la ciencia y el arte, entre las disciplinas exactas y las humanidades, entre la sensatez y el sentimiento.

Sabemos bien que más allá de normas o aspiraciones, toda religión debe el tono de su existencia al carácter específico e insustituible de las personas que la integran. La idea de la creación de esta obra nació de una inquietud intelectual, que siempre está presente en los creyentes de la cultura Yorùbá. Debo, pues, congratulaciones y reconocimiento a los iniciados e investigadores que se integran en ella desde el comienzo y a las personas en general que la apoyen.

Estoy seguro de que ese espíritu religioso que antecede y acompaña al nacimiento de esta colección de libros se mantendrá y la convertirá en poco tiempo en un punto de referencia ineludible para las disciplinas espirituales de nuestra religión en México, y posiblemente, en Latinoamérica e Iberoamérica.

El reto de manejar la cultura Yorùbá como se practica en África en forma sostenible es complejo y enorme. No es fácil hallar un equilibrio entre las culturas afro americanas y las culturas africanas.

El sentido común nos dice que son incompatibles. Pero sabemos que en la vida de las personas, y también en la de las religiones, a veces es posible conciliarlos. Ciertamente tiendo a pensar que cuando eso se logre, tendremos comunidades Yorùbá-religiosas robustas y vivas en Latinoamérica.

He visto bastante avance durante los últimos 10 años, y tengo razón de sentir optimismo por la aceptación del conocimiento Yorùbáafricano en las culturas Yorùbá-americanas. Considero que el éxito del manejo sostenible de la cultura Yorùbá tiene que basarse en el apoyo de los seguidores de las culturas Yorùbá-americanas.

Esta posibilidad de diálogo entre diversas culturas ha permitido que, a lo largo de la historia, los pueblos y civilizaciones plasmen en sus religiones, su temperamento y sensibilidad. Los seguidores de las culturas Yorùbá-americanas muchas veces nos concentramos demasiado en la economía y perdemos la batalla espiritual. Esto debe cambiar para lograr la excelencia religiosa, con el fin de obtener un crecimiento espiritual puro.

Las metas de las culturas Yorùbá-americanas están cambiando y veremos más Ilé Òr þ (casas religiosas) degradados en el futuro, por ello creo que es la responsabilidad de todos los creyentes poder renovar y restaurar templos o casas alteradas. Muy a pesar que ha habido poca investigación y práctica en este campo, estudios recientes en el continente americano nos muestran que es muy posible el éxito en mejorar nuestra cultura o religión de templos o casas Òr þ arruinadas.

Edmund Burke cito:

“Lo único necesario para que el mal triunfe.........
es que la gente uena no haga nada”.

Cuando hablamos de la cultura Yorùbá, rememoramos reglas y costumbres milenarias y no podemos basarnos en comentarios mal infundados por algunos medios de comunicación, ni tampoco debemos dejarnos llevar por suposiciones hechas por quienes aun teniendo muchos años de práctica de las culturas Yorùbá– descendientes, no han tenido la posibilidad de investigar las raíces de la cultura de la cual son portavoces.

Este tipo de erróneas investigaciones y suposiciones son las que confunden a las personas que no conocen la religión Yorùbá, y además difunden doctrinas muy alejadas de la realidad de dicha religión. Desafortunadamente estas confusiones se transforman en una especie de verdad y esto se debe a que un creciente porcentaje de seguidores dentro de las culturas Yorùbá–americanas las aprendieron así. Lamentablemente la fusión de ciertas culturas africanas dentro del periodo de la comercialización de esclavos, dio como resultado que la cultura Yorùbá llegase al continente americano llena de mezclas y carente del debido respeto, las cuales ciertamente en algunas casas religiosas continúan hasta nuestros días. Esto se debió en parte a la muerte de grandes sacerdotes que desafortunadamente se llevaron al mundo espiritual una considerable cantidad de conocimientos de la cultura Yorùbá.

Actualmente en las culturas Yorùbá–descendientes de América existe demasiado énfasis en los ceremoniales y en los aspectos visuales como los collares, adornos, ropas, etc. y poca atención se le ha prestado a la literatura o a la filosofía religiosa, aparte de estar sobre-ritualizadas. La regla de Osha o Santería en Cuba, el Candomblé en Brasil, etc. se han transformado en liturgias muy elaboradas y complejas, mientras en África la religión Yorùbá es mucho más simple en cuanto a ceremoniales se refiere. Debo señalar, recalcar y destacar que el que hoy un servidor investigue la religión Yorùbá de África, y sea practicante de una cultura Yorùbá–descendiente, tácitamente no debe entenderse como un reniego de mi religión, ni de los principios religiosos que dentro de mi practica profeso, al contrario, reconozco indudablemente que para muchos la iniciación en una cultura afro americana ha sido una etapa necesaria y formativa (y seguramente por mucho tiempo más lo seguirá siendo para otros), que fertilizó las semillas de las elementales bases ideológicas y espirituales en muchos de nosotros para posibilitar hoy la recuperación hacia lo que personalmente considero una practica religiosa más profunda, entiéndase por tanto y con claridad que no pretendo hacer una crítica destructiva ni poner en tela de juicio la esencia básica de los valores espirituales y sagrados de las fusiones Yorùbá–religiosas del continente americano, así como tampoco deslegitimar sus respectivas existencias, al respecto, en primera instancia debe quedar establecido que personalmente considero claramente a cada uno de esos subsistemas de fe como verdaderas e independientes estructuras religiosas avaladas y regidas por sus propios conceptos y reglas, por tanto, no cuestiono ni su legitimidad ni sus fines, pues siento un profundo respeto y cariño por mi religión afro americana (regla de Osha) así como por sus seguidores.

Para mi, la existencia en México e Hispanoamérica de una comunidad de investigadores de la religión Yorùbá, se halla justificada, ya que me he propuesto en recuperar para dicha religión aquel papel central en el desarrollo social y cultural que le es propio, pero que lamentablemente entre los hispano parlantes ha sido relegado. Es cierto, muy a pesar de la riqueza cultural que posee nuestra religión, en el continente americano el desinterés por integrar el crecimiento espiritual y la conservación del patrimonio cultural Yorùbá se profundiza y se expande. Tal tendencia se constituye finalmente en un grave obstáculo para todo intento de redimir a nuestra religión de la charlatanería y la ignorancia religiosa. Por desgracia esa incuria no es exclusiva de los seudo sacerdotes que tienen la atribución de mal difundir nuestra cultura, ella se manifiesta también, y con mayor carga de responsabilidad, en el proceder de algunos sacerdotes. Tal comprensión que desintegra los elementales componentes de los Ilé Òr þ que habitamos se expresa en el descuido con que se ha administrado buena parte de la cultura Yorùbá en América, así como en el relego de nuestras tradiciones a favor de personas que no siempre responden apropiadamente a las necesidades de los sacerdotes Yorùbá (Personas dedicadas mayormente a negocios indebidos tales como secuestros, diversos tipos de robos, fraudes, etc. Cabe destacar que con la anterior observación implícitamente no indico que las personas dedicadas a estos ilícitos estén radicalmente imposibilitados a pertenecer a la religión Yorùbá, sin embargo el deber de los sacerdotes es tratar de hallar el camino que los conduzca al sendero de lo lícito).

¿Y por que ocurre este fenómeno que personalmente lamento? Una de las raíces del problema se halla en la formación misma de nuestros sacerdotes, de allí que considero posible y necesario revertir los sesgos que empobrecen su papel y para eso deseo ofrecer una formación que reoriente las tendencias que predominan en nuestro país, las cuales están mayormente destinadas a resolver aspiraciones de lucro, antes que a inculcar vocaciones de servicio sacerdotal. He asumido así, el reto de instituir por este y otros medios una enseñanza de la cultura Yorùbá a los hispano parlantes que forme sacerdotes capaces de desplegar a plenitud las enormes posibilidades que puede ofrecer esta religión colmada de valores y ética.

Creo concisamente que los creyentes que han de cristalizar este anhelo serán sin duda los interesados en la religión y cultura Yorùbá, guiados por la palabra oportuna y sapiente de sus mayores, por ello, las personas que adopten el aprendizaje de la cultura y religión Yorùbá poseerán un extraordinario privilegio, el de iniciar el conocimiento de nuestra cultura, el de hacer de ella un núcleo dedicado al saber en el que reine la tolerancia y la búsqueda incesante de respuestas. Pero no olviden que además de recuperar el conocimiento sagrado de los Yorùbá, los interesados pasaran a formar parte de una religión con fecunda tradición que habrá de constituirse en su camino formativo sacerdotal, para desarrollar sus conocimientos y transitar por los caminos del saber en busca de la verdad. Esta tarea constituirá el fiel cumplimiento de sus justas aspiraciones individuales, pero lleva también consigo un compromiso con los demás y con los Òr þ . En la experiencia que van a vivir los creyentes se juega entonces no solo su destino sino también el de la religión de los Òr þ , quienes estoy plenamente inequívoco esperan verse orgullosos por sus contribuciones filosóficas como sacerdotes o sacerdotisas y como personas. Estoy seguro que la misión permanente de mi obra, la cual es el resumen de varias joyas literarias escritas por muy respetados sacerdotes, será la de trascender la transmisión de un saber antediluviano para convertirla en un constante cultivo de valores éticos, entre los que se incluyen la honestidad, la integridad, el humanismo y la identificación con los graves problemas que experimentan actualmente los creyentes de las culturas Yorùbá–americanas. A este compromiso con todos los elementos que constituyen la llamo formación integral, una formación que antes de reducirse a ofrecer un conjunto de conocimientos establecidos, aspira a preparar a los creyentes para enfrentar con éxito la inagotable tarea de entender y transformar la realidad, de enfrentar lo nuevo o lo inesperado, de mejorar, en fin la relación de los Yorùbá-religiosos con el mundo.

Las personas de origen cubano son líderes en cuanto al desarrollo de la difusión de la regla de Osha e Ifá, comúnmente conocida como Santería, por ello considero que los hispano parlantes les debemos cierta gratitud y reconocimiento pues fue a través de ellos(as) que la luz de Olódùmarè llego a nuestras vidas. Actualmente en Cuba y otros países de América e Ibero América tales como, Brasil, Venezuela, Puerto Rico, Colombia, Uruguay, Argentina, EE.UU., España, etc. hay proyectos formidables en cuanto al crecimiento de la religión Yorùbá y por ello creo firmemente que estos países claves tienen que mostrar al mundo un manejo exitoso pues esta noción resulta fundamental para quien desee formar sacerdotes y sacerdotisas de provecho.

Un vinculo firme y perdurable con ustedes espero que nazca este día a través de esta lectura. Deseo imperturbablemente que este proyecto sea para los adoradores de los Òr þ mucho más que una obra donde habrán de recibir consejos y esbozar quizás sus primeros proyectos como religiosos o investigadores, anhela convertirse en la atmósfera en la que los devotos se inclinen hacia la verdad y el bien. Estoy seguro que en el aprendizaje de la cultura y religión Yorùbá nos esperan complejos retos que en ocasiones enfrentaremos sin tutelas, pero también momentos hermosos e inolvidables, al ser miembros de una misma comunidad, los interesados comenzaremos a recorrer juntos un camino que constituye una aventura del intelecto y también de la hermandad. No encuentro mejor manera de iniciar este propósito Yorùbá–religioso que expresándoles la más respetuosa bienvenida a este, quizás para muchos, hermoso proyecto.

Por parte de un servidor Olúwo falokun fatumbi – los felicito por su interés y estoy seguro que con el apoyo de sus buenas intenciones, se obtendrán resultados excelentes, sobre los que juntos podamos instruir a los interesados en nuestra religión en un futuro cercano, todo esto, en el interés de un mejor manejo de la tradición Yorùbá y consecuentemente, de mejores condiciones de vida para los Yorùbá– descendientes.

Culmino este prefacio deseándoles una feliz vida, anhelando fervientemente que durante esta lectura se generen muchos nuevos conceptos en su ideología que permitan en el futuro fortalecer aún más, la que creo será una fecunda tradición, a ustedes un muy atento y cordial saludo, Olúwo falokun fatumbi.

Mo nf kí .d. gbé Ìm fún Orí re!

¡Deseo que un cazador nutra su cabeza con sabiduría!

...“Ìþ r Ò run . wá bá wa tún orò yí þe...”

...“Espíritus del c ielo, desciendan y hagan que esta ceremonia tenga éxito...”

Odù Òtùrùp n m j (.l.gbón Méjì)

Olúwo falokun fatumbi

Usted lo que acaba de leer solo es la introducción de la obra escrita por Olúwo falokun fatumbi titulada "Sabidurías Yoruba". El texto completo podrá descargarlo desde el siguiente enlace:

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