SE PERFILAN TRES CAMINOS HACIA EL FUTURO DE CUBA

Por Jorge Hernández Fonseca

Algo nuevo está ocurriendo en el panorama externo de la política cubana. Es la irrupción de América Latina –con personalidad propia– en los tradicionales 3 ejes del accionamiento exterior cubano, en lo que la alternativa política de la isla respecta, a saber: el eje Europa (España)-EUA, el eje disidencia interna-exilio y el eje izquierda opositora-derecha opositora.

Latinoamérica, encabezada por el Brasil de Lula da Silva, ha entrado a jugar un papel importante en el futuro político cubano dentro del nuevo contexto internacional caracterizado por tener a Barack Obama al frente de los destinos de EUA, en medio de una crisis financiera-económica-moral de carácter global, que propicia el re-análisis de decisiones políticas de todo tipo, tanto dentro de la isla como en el seno de las potencias establecidas y emergentes.

Hay un nuevo eje de influencias internacional en la política cubana, que tiene  en un extremo al Brasil de Lula da Silva y en el otro extremo a la hasta ahora garante y mantenedora económica y financiera de la Habana, la Venezuela de Hugo Chávez. La lucha entre Chávez y Lula por el liderazgo de Latinoamérica ha llegado a las puertas cubanas por la debilidad de los precios del petróleo, que al mismo tiempo que disminuye el poder de Chávez, potencia el de Lula, por su acceso privilegiado a todas las fuerzas política del Continente, incluyendo a los EUA.

Ante a la Habana, Brasilia se posiciona como un promotor de la mejoría de las relaciones de EUA hacia Cuba, papel que Chávez nunca desempeñó. La idea subyacente en la política brasileña es pragmática (aunque con cierto viso ideológico): tomar la isla como plataforma de las producciones agropecuarias e industriales del gigante sudamericano, para entrar más fácilmente en el mercado estadounidense, que por efecto de esta política se abriría a Cuba.

Hay ciertos indicios de que Lula desea un cambio en la política interna en la isla. Serían aquellos cambios que propiciarían una apertura comercial, pero no asociados a un cambio profundo del enfoque político del gobierno cubano. Para ello, Lula instó a los presidentes latinoamericanos reunidos en Diciembre pasado en Brasil a visitar la Habana, como muestra de apoyo al gobierno de Raúl Castro, menos destacado internacionalmente que su hermano Fidel.

Hay tres enfoques básicos –que a su vez generan tres escenarios– para el futuro de la isla: El primero, que sería de la preferencia del exilio cubano, de los sectores de centro y la derecha opositora cubana y de los Estados Unidos, estaría asociado a un cambio de gobierno en Cuba, con un tránsito rápido hacia la democracia. El segundo enfoque, preferido por la política europea (española) y por grandes sectores (opositores y gobiernistas) dentro de la isla, estaría asociado a un cambio gradual dentro del gobierno raulista, que jerarquice el aspecto de las mejoras económicas y comerciales por encima del cambio político. El tercer enfoque estaría vinculado a las pretensiones de Fidel Castro de que no existan cambios ni políticos ni económicos en la línea sucesoria del gobierno cubano, para la que no hay partidarios de peso en el actual contexto internacional, fuera de Hugo Chávez.

El dilema maniqueo de transición o sucesión de hace muy poco tiempo ha devenido ahora en una posible trilogía, surgiendo un camino intermedio entre ambos (es el que aparentemente promueven los generales de Raúl) que se ha simplificado diciendo ser la opción por el “modelo chino” con adaptaciones criollas: capitalismo en la economía, pero con dictadura política.

Actualmente no está clara la posición de EUA con Obama a la cabeza. El peligro de un éxodo balsero cubano en caso de producirse un vacío de poder en la isla (el primer escenario), ha hecho al ejército norteamericano mantener conversaciones con los generales de Raúl (que ya duran más de 15 años) y han alertado a EUA del peligro decurrente de esta variante. Lo anterior, unido a la realidad centroamericana (y mexicana) de sectores del narcotráfico enquistados en sus sociedades, harían fácil presa a Cuba en caso de un gobierno inexperto y debutante, han hecho a EUA repensar la política futura hacia la isla en consonancia con los deseos manifestados por Lula da Silva y por la enorme mayoría de los países latinoamericanos.

Brasil y Latinoamérica han entrado en la esfera influente sobre el destino de Cuba siendo partidarias del segundo escenario, que parcialmente apoya la línea actual de los generales de Raúl, se une a la activa política europea (española) y de buena parte de los cubanos de la isla.

Con relación a la incógnita de la posición actual del gobierno Obama respecto a Cuba, vale decir que en la reciente reunión Lula-Obama se informó que habría una “iniciativa común” estadounidense-brasileña para la cita en Trinidad-Tobago a celebrase a mediados de Abril próximo, relacionada precisamente con la Habana. Lula insiste que EUA debe levantar el embargo y aparentemente así se lo hizo saber a Obama. Se sabe además que la “carta” del embargo Estados Unidos la reserva para una confrontación “gesto a gesto” con Cuba, por lo que no se espera nada asociado a este tema de manera unilateral en la reunión de Trinidad.

Es probable que la iniciativa hacia Cuba sea asociada al retorno de Cuba a la OEA, o a que la isla pase a formar parte de las futuras reuniones continentales, como la propia cita de Trinidad-Tobago. Podría además anunciarse el inicio de conversaciones directas entre Washington y la Habana, intentando acercar posiciones en un diferendo que ya dura 50 años. En cualquier caso, la posición norteamericana acabaría favoreciendo una solución de cambios en la isla más cerca de los deseos de los generales de Raúl que del exilio y/o de la oposición cubana.

Aunque el exilio cubano de EUA ha mostrado hasta hoy cierta influencia ante el gobierno norteamericano y esta ha sido tenida siempre en cuenta para las medidas sobre Cuba, la reciente decisión de levantar restricciones a los viajes de cubanos a la isla y del envío de dinero desde EUA, mostró que las cosas en ese campo también han comenzado a cambiar. A pesar de la oposición de dos senadores cubano-americanos y de varios representantes a la Cámara, el gobierno de Obama consiguió aprobar en el Congreso leyes que favorecen a Castro.

Si la única posición sólida que mostraba el exilio cubano en EUA, representado por varios representantes y dos senadores, todos cubano-americanos, ha sido derrotada de manera fácil en este primer embate con la nueva política de Obama, no cabe dudas que el eje opositor, sea de dentro o fuera de la isla, sea de izquierda o derecha, está prácticamente fuera del jugo que ahora comienza y donde sólo tienen cartas EUA, Europa (España), Brasil y Venezuela.

Recientemente más de 40 organizaciones opositoras de dentro y fuera de la isla acaban de dar un ejemplo, que no por tardío deja de ser menos aleccionador. Si esta tendencia a la síntesis de las organizaciones cubana se materializa en un Frente Único, los cubanos del exilio podemos dar batallas que dificultarían el camino –ahora fácil– de los generales de Raúl hacia el poder absoluto a la muerte de Fidel y del propio Raúl. Es el momento para el cual hay que prepararse, habidas cuentas que en futuro inmediato todo camina hacia una sucesión raulista ‘con comida’, apoyado por los Estados Unidos de Obama, la Europa de Zapatero y la Latinoamérica de Lula.

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