No hay más milagros en Panamá.

Por: Dr. Eloy A González.*

Panamá, bajo el gobierno procastrista de Oscar Torrijos, abrió las puertas a la Operación Milagro como otros muchos países latinoamericanos. La Operación Milagro es un programa de atención de pacientes oftalmológicos y ocupa 61 centros oftalmológicos donados por Cuba a 20 países. Se distribuyen de la siguiente forma: 23 Venezuela, 15 Bolivia, 3 Ecuador, 3 Guatemala, 2 Haití, 3 Honduras, 1 en Panamá, 3 en Nicaragua, 1 en Paraguay, 1 en Uruguay, 1 en Mali, 1 en Angola, 1 Perú, 1 Santa Lucia, 1 San Vicente y 1 Suriname.

De estos el centros, establecido en Panamá y el programa desarrollado en este país ha sido suspendido estableciéndose un polémico mecanismo de cese del programa, retiro inmediato de los especialistas cubanos y la sustracción de los expedientes clínicos.

El gobierno panameño anunció el desmantelamiento de la Operación Milagro y comunicó a los médicos cubanos al frente del programa de Salud oftalmológica que deben abandonar Panamá el 30 de abril. La decisión fue divulgada por el ministro de Salud, Franklin Vergara, quien señaló que el programa solidario será sustituido por el Proyecto Visión 20-20, dirigido por médicos panameños. Operación Milagro es un programa de cooperación, suscrito entre los gobiernos de Cuba y Panamá, que ha permitido, hasta ahora, la realización de 50.000 cirugías en pacientes pobres, en especial campesinos e indígenas, con padecimientos que afectaban su visión.

Pero el asunto no se limitó a un ordenado cierre de la Misión Médica cubana y por consiguiente la finalización de este programa de atención.

Para complicar la salida y presionar, manipulando la situación inacabada que siempre trae aparejada la cesación de un servicio de salud que interesaba a tantos pacientes; la parte cubana parece haber tensado la situación retirando antes de abril al grupo de especialistas que atendían en la Clínica Oftalmológica establecida para este fin.

El martes 2 de febrero, por decisión del Gobierno de Cuba regresa a su país la Brigada Médica que, en el marco de la Operación Milagro, operó de manera totalmente gratuita, a casi cincuenta mil ciudadanos panameños. El gobierno de Martinelli les había fijado como fecha tope para que se retiraran del país el 30 de abril. Aparentemente, el Gobierno de Cuba decidió retirarse de inmediato de donde no los quieren.

Es así que los médicos cubanos que habían laborado en este proyecto en Panamá, hoy se ven manipulado por el gobierno de Cuba que los saca de Panamá antes de concluirse el convenio. Pero lo peor es la información de que los médicos cubanos, antes de partir, habían sustraído todos los expedientes médicos de los pacientes atendidos o por atender…, no sabemos. La información dice:

Mientras que los médicos abandonaban el país, el ministro de Salud, Franklin Vergara, reconocía que había encargado una investigación sobre la sustracción de los expedientes de las operaciones, que de comprobarse esto es considerado mala práctica dentro de la medicina.

¿Qué pasó realmente? La Operación Milagro en Panamá como en el resto de los países es un proyecto útil que interesa a la salud de pacientes con problemas de la visión y que compromete por igual a médicos cubanos, especialistas calificados y profesionales de una parte; y la intencionalidad de dos gobiernos, el cubano y el venezolano-bolivariano, interesados sobre todo en promover su agenda política.

Sin duda que los pacientes se benefician de este programa, son atendidos por especialistas muy profesionales y con tecnología apropiada. Los recursos económicos los garantiza el gobierno de Chávez, aunque hoy sabemos que el gobierno panameño disponía de un presupuesto de unos 88,000 dólares mensuales para este programa. Tal vez el programa que busca establecer el gobierno panameño por medio del Ministerio de Salud no llene las expectativas y provea los resultados de la Misión Milagro en ese país.

En otro orden de cosas, la sustracción de los expedientes es un asunto de suma gravedad. No sabemos qué interés hay en esto, seguro que fue una decisión del los funcionarios de salud cubanos y no de los médicos que fueron sacados de Panamá. Tal vez están preocupados de que esos expediente sean revisados, "manipulados" o interpretados por otros profesionales. Es posible que solo les interese mantener esos expedientes como material científico para evaluaciones y publicaciones futuras. En cualquier caso la Misión Médica Cubana y la operación Milagro NUNCA debieron sustraer estos expedientes a espaldas de los funcionarios panameños de salud.

El bien común y el mejor interés es el de los pacientes, y este debe de primar por encima de proyectos políticos y decisiones inconsultas que casi siempre les afecta.

*Columnista, Panorama de Nuevos Horizontes, Hispanic Newspaper. Fort Worth, TX. 07 de febrero de 2010. E-mail: eloy_gnzlz@yahoo.com

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