Músicos por la letra L

La Lupe

La Lupe fue el nombre artístico de Lupe Victoria Yolí Raymond, cantante cubana nacida el 23 de diciembre de 1936 en Santiago de Cuba y fallecida el 28 de febrero de 1992 en Nueva York.

La Lupe, también conocida como "la Reina del Latin Soul", se introdujo en el mundo de la música cantando en distintos locales habaneros, una vez terminada, por exigencia paterna, su carrera de magisterio o de maestra. En 1959 formó, junto a su primer esposo, Eulogio "Yoyo" Reyes, el Trío Tropicuba, que comenzó a presentarse de forma permanente en un legendario bar de La Habana, llamado La Red. Su forma de cantar, llena de energía y con un cierto toque estrafalario, la hizo famosa casi inmediatamente en la ciudad. Prueba de ellos son sus primeros dos discos: Con el diablo en el cuerpo e Is Back.

Exiliada de Cuba, pues su forma de cantar no era bien vista por el nuevo régimen fidelista que se había implantado en el país, viajó a México y, a los pocos meses, a Nueva York, donde empezó a cantar en un bar de Midtown: La Barraca. Allí fue "descubierta" por el percusionista Mongo Santamaría, con el que grabó el disco Mongo Introduces La Lupe (1963). Ciertas desaveniencias con Santamaría fueron aprovechadas por Tico Records para formar un tándem con Tito Puente que grabó cuatro discos que tuvieron un éxito inaudito y la catapultaron al estrellato.

Más famosa que Celia Cruz en los años 60, el éxito de La Lupe se debió en parte a su canto aguerrido, su peculiar y única manera de afrontar el bolero y la cada vez mayor influencia de una música latina alejada de los formalismos de salón que imperaron, en los años 50, en la ciudad de los rascacielos. Ese canto arrabalero, más propio del barrio que de un salón de baile, halló en La Lupe su mejor exponente femenino.

Viajó por muchos países de la región y fue cartel principal en los reputados carnavales de Caracas, en los que ganó premios a la mejor cantante y llenaba el aforo de sus presentaciones. En Nueva York fue la primera cantante latina que actuó en el Carnegie Hall y el Madison Square Garden, tal y como lo recuerdan muchas publicaciones, entre ellas The Village Voice.

En los años 70, sin embargo, varios factores incidieron para que su estrellato decayese. Su vida personal y sentimental era un auténtico terremoto (ella era santera y muchos de sus "mayores" se aprovechaban de su influencia y dinero; su segundo esposo, Willie García, empezó a desarrollar un cuadro esquizofrénico que la obligó a gastar ingentes sumas de dinero en tratamientos médicos), sus hábitos dispensiosos hacían que, por ejemplo, gastase los 20.000 dólares que ganaba en un concierto en un nuevo abrigo de piel. También, la consolidación de la salsa contribuyó a que sus producciones musicales fuesen perdiendo relevancia.

En 1974 el sello disquero Tico Records fue adquirido por Fania Records y sus directivos, que habían logrado que Celia Cruz se mudase a la ciudad y formase parte de las portentosas Fania All Stars, decidieron dejarla a ella en un segundo plano. Esto, además, fue fortalecido por una pelea que tuvo con Cruz, al afirmar La Lupe que el marido de la cantante, Pedro Knight, era palero. La conversación que sostuvo con la periodista fue "off the record", pero salió publicada en El Diario La Prensa.

En 1978 La Lupe pedía encarecidamente finalizar su contrato con Fania, para poder así buscar acomodo en otra casa disquera. Tito Puente, incluso, intercedió para que eso sucediera, pero la respuesta que recibieron fue la propuesta de grabar un disco, La Pareja, de desigual factura y poca relevancia entre el público. La casi nula publicidad que recibió la grabación contribuyó a que el esperado retorno de la cantante fuese sólo una ilusión.

Pobre, con su mansión hipotecada, se mudó a Puerto Rico durante unos meses mientras esperaba recibir algún contrato para cantar en los escenarios. El viaje a Puerto Rico le trajo problemas con varias cadenas televisivas, su peculiar estilo de bailar e interpretar algunas canciones fueron más allá de lo permitido. En una presentación para el Canal WAPA, se desprendió de toda su ropa al interpretar una canción. Así que optó por regresar a Nueva York.

A finales de los 80 se convirtió a la religión evangelista y compuso e interpretó canciones que fueron recopiladas en unos cassettes que es probable que sean editados algún día bajo el título de La Samaritana. No obstante, su salero y particular forma interpretativa siempre tuvieron la facultad de imprimirle su impronta popular y cabaretera. Fue capaz de emparejar a un aleluya, gloria a Dios el gemido más sensual posible en la noche tropical.

El 29 de febrero de 1992 sufrió un paro cardiaco fulminante mientras dormía en un pequeño apartamento que compartía con su hija Rainbow en el Bronx. Le sobrevivieron su esposo, William García; su hija, Rainbow, y su hijo, René Camaro (cuyo padre fue Eulogio Reyes). La tumba de La Lupe se encuentra en el cementerio St. Raymond's del Bronx

Su trayectoria, prácticamente olvidada por una generación adormecida por la mal llamada "salsa romántica", fue rescatada por la comunidad homosexual hispana y la inclusión de varios temas suyos en películas de renombre.

Entre sus numerosos admiradores se cuentan el fallecido escritor cubano Guillermo Cabrera Infante y el director de cine español Pedro Almodóvar, que incluyó en la banda sonora de sus películas algunas interpretaciones suyas ("Puro teatro" de Tite Curet Alonso, por ejemplo, suena en Mujeres al borde de un ataque de nervios). De hecho, en España La Lupe es comúnmente asociada con el director manchego, algo que ponen de manifiesto los títulos de una serie de discos recopilatorios publicados por el sello canario Manzana Records: Laberinto de pasiones (probablemente la opción ideal para los que quieran conocer someramente el trabajo de la cantante cubana), Al borde de un ataque de nervios y La ley del deseo (todos ellos, títulos de películas de Almodóvar). El tema Qué te pedí aparece también al inicio de la película Nada (2001) del director cubano Juan Carlos Cremata.

En 2002, la ciudad de Nueva York bautizó como "La Lupe Way" la antigua calle East 140 del Bronx, en memoria suya.

Curiosidades:

La Lupe se graduó de magisterio en Cuba a insistencias de su padre, Tirso Yoli, un obrero de la fábrica de ron Bacardí.

De niña admiraba a la cantante francesa Édith Piaf, la española Lola Flores y a las cubanas Olga Guillot y Celia Cruz.

Mientras actuaba en 1958 en el club El Roco del sector El vedado, en Cuba con el Trio Tropicubas, no se podía contener y le gustaba cantar a su manera, saliéndose de la disciplina del grupo, lo que provocó su expulsión.

A su arribo a Nueva York, en 1964, tuvo que trabajar en un club nocturno de poca monta, La Barraca, y cobraba $ 30 dólares por función.

La Lupe versionó dos canciones que fueran escritas para la cantante argentina Valeria Lynch, y que esta grabase en su disco Sin Fronteras de 1986, Te amo y Amado mío.

Por los años 1960, La Lupe trabajaba en un club de vedado llamado "La Red"; en ese lugar ella era toda acción en la tarima, pero era tan chiquitica que algunas veces en sus arranques emotivos se salía y cantaba junto a las banquetas que tenía la barra, se quitaba los zapatos y le daba de zapatazos al pianista.

"La creadora del arte del frenesí", observaría Hemingway. "Un animal musical", Jean Paul Sartre. "Un genio", Picasso. Y un íntimo admirador, Guillermo Cabrera Infante: "Fenómeno fenomenológico".

Fuente: Wikipedia

Las imágenes de La Lupe

La Lupe de Diego Manrique

El personaje que permite que Puente vuele con suficiencia por encima de la debacle, es una curiosa cantante cubana, que le aportará a la orquesta del timbalero un toque irreverente, desordenado y malicioso que pedían los tiempos. Ya hablamos comentado la gran personalidad de Lupe Victoria Yoli «La Lupe» o «La Yiyiyi», auténtica reina de la Música Caribeña en los años 60. Con su presencia el ambiente se revolucionó. Su canto marginal, hiriente, algo descuidado y lleno de trucos no gustaba al ortodoxo del sonido Caribe, pero apasionó a los jóvenes bailadores y acercó la música a la expresión del barrio. Lo que manda ahora es el barrio y él se impone con su aire violento e irreverente.

La Lupe tenía una impresionante forma de decir los textos de Guarachas, Bombas, Sones y Boleros. El reinado de La Lupe llega hasta el final de esta década de los 60. En 1974 La Lupe trata de revivir su éxito anterior y graba «Un encuentro con La Lupe» con temas de Curet Alonso pero sus Sones, Boleros y Guarachas sonaban algo trasnochados para el sonido que se estaba imponiendo en Nueva York, la Salsa.

En 1975 participa en el concierto celebrado en el Carnie Hall por los sellos Tico y Alegre junto a Tito Puente, Ismael Rivera, Charlie Palmieri, Joe Cuba, Vicentico Valdés, al estilo Estrellas de Fania y que sirvió para reunir las estrellas de la Música Caribeña que se mantenían al margen de la discográfica salsera, originándose un disco que se llamó «Tico-Alegre All Star».

Este disco nos devuelve a la década anterior, cuando esta música aún no se llamaba Salsa, y nada brillante aportó al nuevo sonido que estaba impactando en Nueva York. La Lupe acabó firmando también por la Fania pero su momento ya había pasado, en el 78 graba «La pareja» con Tito Puente (que para entonces también había caído en las redes de la Fania), dándonos idea de la decadencia de La Lupe si lo comparamos con aquel otro grabado diez años atrás y titulado «La excitante Lupe con el maestro Tito Puente».

De todas formas La Lupe ha pasado a la historia como una de las mejores exponentes del Bolero caribeño, ella arrastraba su voz en la exposición del drama y llegaba al llanto y el quebranto de su voz en el desarrollo del tema, características que la hicieron única e irrepetible. Por desgracia para el ambiente musical, esta mujer de vida trepidante abandonó la música para dedicarse a la religión. La Lupe acaba de morir en febrero del 92 en Nueva York cuando estaba preparando su vuelta al mundo del disco.

DIEGO A. MANRIQUE para El País (marzo de 2000)

Los vídeos de La Lupe

Un milagro

"....salía una mulata que daba la impresión de ser a la vez fornida y delicada, según se mirara a las grandes tetas o a los grandes brazos y cantando, interpretando (ese es el verbo adecuado) un calipso de Adolfo Guzmán. Pero se convertía de pronto en un temblor demente, en una incursión trepidante, en un verdadero ataque. La cantante misma primero parecía poseída por el demonio del ritmo y su miedo escénico se convertía en una forma de terror.- 'Hoy tengo el diablo en el cuerpo y me abrasa la fiebre de tu ardor / Este delirio por ti me consume / ¡hoy tengo el diablo!'. La cantante ahora se golpeaba, se arañaba y finalmente se mordía las manos, los brazos. No contenta con este exorcismo musical, se arrojaba contra la pared del fondo, dándole trompadas con los puños y con uno o dos cabezazos se soltaba, literal y metafóricamente, el moño negro. Tras aporrear el decorado, atacaba al piano y agredía al pianista con una furia nueva. Todo ello, es milagroso, sin dejar de cantar ni perder el ritmo de cálido calipso que ella convertía en una Zona tórrida musical'.

Así evoca Cabrera Infante su contacto con La Lupe en el antro habanero La Red, en una Cuba en plena euforia de la revolución. Principio de una era en la que no encajarían: ambos terminarían exiliándose. En Cuba, se ha borrado el recuerdo de La Lupe, aunque en Santiago todavía es posible toparse con familiares. Allí, en el barrio de San Pedrito, nació Guadalupe Victoria Yoli Raymond (23 de diciembre de 1939). Hija de un trabajador de Bacardí que toleraba mal su afición a cantar, ella estudió para maestra mientras actuaba al aire libre; en los concursos radiofónicos destacó dando una vuelta de tuerca a los dramas de Olga Guillot. Ya casada, se instaló en La Habana, donde perdió su puesto al frente de Los Tropicales: "Esa mulata parece incontrolable". Lo era. Visceral, impúdica, salvaje tanto dentro como fuera del escenario. El musicólogo Cristóbal Díaz Ayala dice que La Lupe hacía "todo lo que cualquier cubano desea hacer: llorar, gritar, maldecir y, de algún modo, escapar de la tensión que la revolución socialista impone".

La Lupe había conquistado su libertad con mucho dolor y no tragó que el régimen confiscara su cabaré e instara a que moderara su comportamiento. En 1962, huía. Tras una estancia, en México, el percusionista Mongo Santamaría se la llevó a Nueva York. Pronto, su carcajada sonaba en Watermelon man, el éxito de Mongo.

Firmó con Tico y grabó con Tito Puente y su orquesta. Fondos fibrosos para una sacerdotisa de la pasión: entonando sus gritos de combate, el "ahí na má' y el "ay yi yi yi', se hacía dueña de cualquier canción, que transformaba en celebración.

Esa imparable fuerza está presente en los discos que grabó en los años sesenta y setenta. Interpretó todo tipo de música y casi siempre triunfó, incluso con los acompañamientos más torpes. El sello Tico fue adquirido por Fania pero, ay, ella no pudo integrarse en el panorama de la salsa. Por individualista y por tener mala fama. La música latina exigía que sus divas fueran volcánicas en el escenario y moderadas en su vida cotidiana. Imaginen: La Lupe se retrató vestida de blanco para que todos supieran que era santera. Impresionaba: la fotógrafa Teresa Gamboa cuenta que estaba siendo atracada en su estudio cuando apareció ella, invocó a Changó, dios del fuego... y los delincuentes huyeron.

Pocos se atrevieron a contratarla cuando rodaron los rumores de actitudes violentas, de la actuación televisada en Puerto Rico en la que decidió desnudarse... Sus asuntos domésticos se torcieron: enfermó su segundo marido y tuvo que vender coches, joyas, la mansión en Nueva Jersey. Recurrió a la beneficencia, a los amigos que le quedaban. Estaba colgando una cortina cuando cayó y se quedó paralizada; al poco, se incendiaba su apartamento.

UN MILAGRO Y UN RESCATE

El culebrón tuvo un desenlace insospechado. Las manos de un predicador sanaron su espina dorsal y La Lupe consagró sus fuerzas a la Iglesia Pentecostal El Fin Se Acerca. Cantó himnos y no perdió del todo su altivez: cuenta Johnny Pacheco que quiso regalarla un coche usado y ella lo rechazó, "es un carro muy antiguo". Consagrada a Jesucristo, resistió hasta el 28 de febrero de 1992, cuando se paró su corazón.

Para entonces, ya estaba en marcha el proceso de rescate. Pedro Almodóvar usó su Puro teatro para cerrar Mujeres al borde de un ataque de nervios y millones de espectadores vibraron con aquel bolero. Al poco se estrenaba en TVE un programa titulado Puro teatro y se editaba una trilogía de recopilaciones de La Lupe. Almodóvar jugueteó con la idea de rodar una película con la vida de La Lupe, incluso buscó en Cuba a sus parientes, pero... "Su historia es tan dramática que no me imagino que exista una actriz capaz de encarnarla".

Fuente: La Casa del Son - Enero 2003

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