Músicos por la letra A

Alejandro García Caturla

Alejandro García Caturla (Remedios, Cuba, 7 de marzo de 1906 - Villa Clara, 12 de noviembre de 1940) fue un compositor cubano de música contemporánea.

Nació en la ciudad de Remedios y comenzó a componer a la edad de quince años, estudiando música y derecho. Desde su juventud, los ritmos afro-cubanos le fascinaban y marcaron sus composiciones. Sus obras más conocidas son la Pastoral Lullaby o la Berceuse Campesina, música que aparecía en la película «The Lost City».

Alejo Carpentier escribió para él el libreto de la ópera en un acto Manita en el suelo.

Murió asesinado.

Fuente: Wikipedia

El juez y músico cubano que desafió los prejuicios de su época.

El 12 de noviembre de 1940 exhalaba su último aliento el destacado compositor y juez cubano Alejandro García Caturla, abatido por balas asesinas. El crimen fue ejecutado por un matón que lo había amenazado para que no lo acusara en un juicio, a lo que él respondió que cumpliría con la justicia.

El homicida (un custodio de la cárcel) –opinaba Alejo Carpentier- seguramente inconsciente de la trascendencia de su acto brutal, ejecutaba un doble crimen: el del funcionario judicial intachable y el del músico que poseía el temperamento musical más rico y generoso aparecido en la isla, calificativos a los que muy pocos pueden aspirar cuando se han vivido sólo 34 años.

Nació en Remedios, antigua provincia de Las Villas el 7 de marzo de 1907. Apenas un crío comenzó a tocar el piano en familia. Apenas un adolescente participaba en fiestas rituales afrocubanas, lo que le facilitó después componer con maestría sinfonías con aires africanos. El propio Carpentier lo definió como el temperamento musical más rico y generoso que haya aparecido en la isla.

A los 16 años, complaciendo a su padre, se traslada a la capital para estudiar la carrera de Derecho Civil en la Universidad de La Habana. Al año siguiente funda con un grupo de condiscípulos una orquesta con formato jazz band y, posteriormente, se integra a la Orquesta Sinfónica.

Su obra es reconocida tanto dentro como fuera del país. Por ser un superdotado aprendía todo con extraordinaria facilidad y simultáneamente. Así sucedió con los estudios de idiomas, la abogacía y la música.

Por la profesionalidad y prestigio figuró entre los compositores más cotizados en los espacios musicales de España, Francia, Alemania, Norteamérica.

El musicólogo cubano Helio Orobio lo caracterizó diciendo de él que supo fusionar el son y el minué, el bolero y la pavana, la comparsa y la giga, la guajira y el vals, el bembé y el poema sinfónico, la rumba y la forma sonata.

El músico -al morir a los 34 años, atacado por un delincuente al que debía juzgar- dejó 11 huérfanos. Independiente en todos sus actos, García Caturla fue un hombre de avanzada, que desafió los prejuicios burgueses de su época, casándose con una mujer negra a la que profesó un gran amor.

Una anécdota de su vida conyugal es contada por el escritor cubano Enrique Núñez Rodríguez, que añadimos para dar fe de lo antes dicho. El magistrado Alejandro García Caturla fue destacado al poblado de Quemados de Güines, en la antigua provincia de Villa Clara: El chofer regresó apenado ante el funcionario, quien le había mandado a recoger a su esposa e hijos. "Señor, le dijo, en el tren sólo llegaron una negra y sus negritos". García Caturla, desde su piel blanca y el sillón de juez, contestó, "Precisamente esos eran mi señora y mis hijitos".

Él había llegado primero al pueblo. Unos días más tarde envió al chofer a que recogiera a su familia en la estación. Los prejuicios raciales jugaron una mala pasada al empleado, quien tuvo que volver a la estación y presentar sus disculpas a la negra y los negritos.

Fuente: Radio Cadena Habana

Canto de los cafetales

El Coro Exaudi, dirigido por Maria Felicia Pérez, interpreta el "Canto de los cafetales", de Alejandro García Caturla, en el certamen de masas corales de Tolosa 2008.

Al encuentro del joven Caturla

La buena amiga Iddia Veitía, asidua lectora de estas cosas que escribo, en uno de los breves intercambios semanales que sostenemos me adjuntaba una serie de artículos que -a manera de dossier– ponían sobre el tapete a Alejandro García Caturla. Se trataba de una supuesta coincidencia que vino en nuestro auxilio: noviembre hubiera tocado a su fin sin que nos asomáramos, de alguna humana manera, a la imagen de este músico que, exactamente setenta años atrás, fuera asesinado en su natal Remedios por haber mantenido, en su carácter de juez de la localidad, una actitud intransigente ante el delito.

Se ha hablado mucho acerca de su integridad como ser humano, acerca de la altura que alcanzó como compositor, además de sus brillantes dotes como ejecutante de varios instrumentos; acerca de su actitud emprendedora que lo llevó a fundar más de una agrupación instrumental; de su lucidez para abordar la crónica y la crítica musical; de su nobleza como ser humano así como también su especial sentido del humor. Son tantos los atributos que el nombre de Alejandro García Caturla convoca, que no se nos ocurre hacer un alto en cada uno de los episodios plasmados en las diferentes cronologías o en los muy encomiables textos de carácter crítico o biográfico publicados por diversos autores –a la cabeza de los cuales figura María Antonieta Henríquez– para, más allá de admirar o reconocer al genio, apreciar de cerca la dimensión del joven que fue.

Dicen que, desde el piano, derramaba a torrentes su poder de improvisación y su sentido dramático en comentarios de fondo a las películas silentes que se proyectaban en incontables cines de la capital. De esa manera se esforzaba por ganar el sustento para no ser una carga demasiado pesada a la familia durante los tiempos en que cursaba estudios de Derecho en la Universidad de La Habana. Había llegado a esta ciudad en el año 1922, a la edad de 16 años. Las más significativas luchas cívicas emprendidas por los jóvenes de su tiempo le vieron incorporarse a sus filas, en la misma medida en que tocaba su piano en los cines o en los bailes, o bien dirigía su pequeña y singular jazz band; a la vez que concebía deliciosos danzones y también ocupaba, como segundo violín, un atril en la Orquesta Sinfónica bajo la batuta de Gonzalo Roig o , más tarde, integraba la Orquesta Filarmónica de La Habana coincidiendo, en su sección de cuerdas, con otro joven muy talentoso, un poco mayor que él: Amadeo Roldán.

Lo vemos hecho un mar de letras sobre las páginas de las más diversas publicaciones donde se le elogia con justicia o se le llora con verdadero desconsuelo y, a veces, nos parece que fue un señor de cuello y corbata y se nos escapa el muchacho a quien, seguramente, hubiéramos querido invitar al homenaje a Ñico Rojas efectuado el pasado martes en el Museo Nacional de la Música. Nadie puede decirnos que de no habérnoslo arrebatado la fatalidad, en noviembre de 1940, un par de años después habría estado admirando las canciones, los boleros, mambos y guarachas de los muchachos del feeling, tan cercanas al jazz; yo me imagino un mano a mano danzonero en Santos Suárez entre Frank Emilio y el joven Alejandro y pienso que, con toda seguridad, se habría fanatizado con Arcaño y sus maravillas. Más de una vez, he imaginado una coincidencia suya con Juan Pablo Miranda, nacido, al igual que él, en 1906 y también danzonero. Todavía, a estas alturas, sigo pensando en lo mucho que habría disfrutado algunos boleros de este grandísimo autor, como Mil congojas, Seguiré sin ti o ¡Qué difícil! Releo con gusto el testimonio de Isolina Carrillo –solo un añito menor que él– con quien trabara una amistad profunda y un verdadero intercambio de igual a igual en los trajines de animación por los cines de La Habana; miro, en fin, las fotos del joven Alejandro García Caturla, y me dispongo a apreciar su legado con el buen sabor y la convicción de que jamás será letra muerta.

Fuente: Cubadebate

0
0
0
s2sdefault

Escribir un comentario

NOTA IMPORTANTE SOBRE EL USO DE LOS COMENTARIOS:
Por favor, recuerde que los comentarios son comentarios no un consultorio, es decir, si usted tiene algún tipo de consulta que realizar, hágalo en nuestros foros, (http://www.conexioncubana.net/foro) allí siempre hay personas dispuestas a ayudar.
Gracias.


Código de seguridad
Refescar