Misceláneas

Medio siglo de racionamiento

Desde la caída de la URSS, la «libreta» de productos básicos no ha dejado de adelgazar.

Con la libreta nadie vive, pero sin la libreta muchos no podrían vivir», aseguran los cubanos respecto a la «libreta de abastecimientos», su nombre oficial, aunque en la calle se la conoce como libreta de racionamiento o, simplemente, «la libreta». Nacida por decreto en marzo de 1962, las tiendas estatales que distribuyen las raciones celebraron este viernes su cincuenta aniversario.

La libreta, creada cuando las sanciones económicas de Estados Unidos empezaban a afectar al suministro de productos básicos en la isla, es hoy un símbolo del fracaso del sistema de producción cubano (el paísimporta el 80 por ciento de los alimentos que consume) y de la arcadia feliz prometida por el régimen comunista, pues la cartilla no ha hecho sino adelgazar. Y la tímida apertura económica y el ajuste de cinturón presupuestario impuestos por Raúl Castro la condenan a su desaparición.

Mercado negro

El dictador pidió hace dos años el final «ordenado» de un sistema bajo el que «dos generaciones de cubanos han pasado su vida» y que, «a pesar de su nocivo carácter igualitarista, brindó durante décadas a todos los ciudadanos el acceso a alimentos básicos a precios irrisorios, altamente subsidiados». En 2010 el Partido Comunista de Cuba ya advertía de que la libreta, convertida «en una carga insoportable para la economía y en un desestímulo al trabajo», favorece «tanto al ciudadano necesitado como al no necesitado», al tiempo que propicia «prácticas de trueque y reventa» en «un mercado subterráneo».

Desde la caída de la Unión Soviética a comienzos de los noventa, lo que supuso para Cuba la desaparición de un subsidio anual por unos 4.000 millones de euros, la libreta se ha reducido progresivamente. Hoy se supone que cada cubano recibe al mes tres kilos de arroz, media botella de aceite, pan como para preparar un sándwich al día y pequeñas cantidades de huevos, alubias, pollo, pasta y azúcar. A los niños les corresponden un litro de leche y algún yogur, y hay raciones especiales para las grandes ocasiones: tartas para los cumpleaños, ron y cerveza para las bodas y material escolar para el comienzo del curso. Los cubanos pagan cerca de 1,5 euros (el sueldo medio mensual ronda los 16 euros), alrededor del 12 por ciento de su valor real, lo que le supone al Estado una carga de más de mil millones de dólares al año.

Pero no todos los productos están disponibles todos los meses y el número de artículos y el tamaño de las raciones menguaban con el tiempo. En 2009 las patatas salían de la libreta, en 2010 desapareció el tabaco y en 2011 se suprimieron jabones, pasta dental y detergente líquido. Las raciones rara vez llegan a mitad de mes y el pueblo se ve obligado a «resolver» en establecimientos regidos por el dólar o en mercados donde la ley de la oferta y la demanda fija precios mucho más elevados.

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