Generalidades

Cafunga

Tradicionalmente el cubano es adicto al consumo de café, infusión que se obtiene tostando y moliendo el grano producido por una planta rubiácea, originaria de Etiopía, en el continente africano, denominada cafeto.

Esta práctica de consumir café en proporciones exorbitantes ha ido en detrimento después del triunfo comunista de Fidel Castro en 1959. Hasta ese entonces los nacionales gozaban del privilegio de adquirir una libra del polvo (aproximadamente medio kilogramo) al módico precio de 96 centavos, en cualquier establecimiento comercial del país.

Hoy la realidad es diferente. A cada cubano le venden por la libreta de racionamiento la ínfima cantidad de cuatro onzas café mezclado con chícharos o trigo, aunque en ocasiones la ausencia de estos granos ha sido sustituida por soya.

Esta distribución de café en Cuba se realiza cada quince días a razón de dos onzas per cápita en sobres sellados, aunque existen regiones en que el reparto se hace en sacos de 50 libras para ser detallada en bodegas y establecimientos habilitados al respecto, donde el producto corre el riesgo de ser adulterado por los empleados de los mismos.

Por otra parte, se conoce de retrasos de hasta dos meses en la asignación de la mezcla en municipios del interior del país como San José, Güines, Melena del Sur, Jovellanos y Calimete, donde sus pobladores han acudido al mercado subterráneo para adquirir el aromático polvo.

Varias personas entrevistadas en el municipio Güines, en provincia La Habana, revelaron que el producto se ha encarecido en el mercado negro por el atraso en la distribución por parte del Estado (45 días sin recibir café por la libreta de racionamiento). La libra de polvo se cotiza actualmente a 40 pesos.

Fuentes confiables del tostadero provincial, ubicado en San José de las Lajas, dijeron que el retardo en la distribución proseguirá en los próximos meses debido a la falta de combustible diesel para los vehículos encargados de trasladar el polvo hacia los restantes municipios de La Habana.

Mientras tanto, el cubano continúa de una u otra forma tratando de mantener lo que por siglos nadie ha podido borrar de sus costumbres, el tradicional buchito de café que, aunque ahora sea cafunga, resulta para los nacionales hábito o necesidad.

19.12.02

Anexo

Cafunga era un esclavo liberto que vivía en la zona de Cienfuegos, en la provincia de Las Villas.

Se dedicaba a una profesión muy riesgosa y poco remunerativa: cortaba palmiche.

El palmiche, como muchos recordarán, es el fruto de la palma. Crece en forma de bellotas y forma ramos o racimos.

Es un excelente alimento para los cerdos, dándole a su carne un sabor muy agradable.

Pues bien, Cafunga cortaba palmiche. Escalaba las altas palmas machete en mano y auxiliado de una cuerda o soga, bajaba los racimos hasta el suelo para evitar que se dañaran con la caída.

Pero he aquí que cierto día en que Cafunga realizaba su habitual y peligrosa faena, perdió el equilibrio y se precipitó al vacío muriendo inmediatamente por el impacto.

Por esa razón los cienfuegueros solían decir en tono admonitorio "vas a morir como Cafunga", cuando alguien corría el riesgo de perecer aplastado física o moralmente.

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