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Martes nueve de la mañana. Viaje a Pinar del Río.
De 21 días que programé mi 5º. Viaje a la Isla de Cuba, 4 los pasé e un humilde reparto de Pinar del Río y a priori no sentía gran cosa, conforme iban sucediendo los detalles que ahora recuerdo y fueron tantos que siento que estuve en otro Planeta.
Con el carro prestado de mi botero, este dijo de acompañarme y quedarse a dormir en él por miedo a que a mí me lo robasen, lo convencí de que confiara en mi. Desde que salí de la casa él ponerle gasolina ya fue una jodedera, en el cupet había trabajadores sociales y no me tomaban el dinero tenía que entrar a la oficina pagar y salir con el tiket de lo que había pagado para que entonces me pusieran la gasolina.
Me fui para Pinar, en mi es fácil que se dé la ley de Murphi, a la salida de la Habana había guajiros vendiendo ristras de ajos y me decía, más adelante compraré ¡ cojones ya no vi a ninguno más! Paré en Las Barrigonas ( complejo hostelero en la autopista) pues bien, no había guarapo la maquina estaba rota, pero la cámara de filmar la caja registradora sigue su lucha controladora esa no se rompe nunca. Allí el mejor puesto de trabajo es la señora que está encargada del baño, es el único sitio desde la Habana hasta Pinar donde los autocares con turistas tienen amplio aparcamiento para estirar las piernas etc. Había que ver él platico del baño como se llena de billetes de 1 c.u.c. Bromeando con el administrador del complejo me dijo, que sin duda era la que más ganaba allí. Y justo al lado está la casa de un guajiro que vende tabacos a un c.u.c. Los mismos camareros indican a los turistas que compren allí tabacos y todos chupan.
Llegada a Pinar me alojé en una casa de una conocida familia en un humilde reparto. De entrada lo primero que vi fue una especie de parcela como si hubiese sido escarbada, allí antes se echaba la basura del barrio, el asfalto de la calzada había que sortearlo por las grietas y profundidades para no dejar el carro allí. La casa que me alojé estaba frente a la bodega. Por la cercanía las imágenes de esos mayores y de sus impresiones en las caras que vi darían para escribir mucho, y total para nada, pues había que ver las estanterías de la bodega, ¡¡si caía una rata allí, se estrellaba!! 
La gente entrando y saliendo de la bodega conforme iban llegando los productos de la libreta. Por que había que ver la bodega... ¡Estaba más pelá que la cabeza de un calvo!.
Más cosas sorprendentes para el que no se lo esperaba... Cuando menos te lo esperas... Los chillidos de puerco “en apuros” me hicieron preguntar... ¿ qué pasa? Cerca había una casa que al día mataban 3 o 4 puercos.
Suma y sigue. “Yo canto mucho”, enseguida se me nota que soy gallego y pasé a ser el centro de atención del barrio. En la casa que estaba se convirtió en un entra y sale, allí todos preguntaban por “la niña” una viejita que hacia un mes que la aperaron del abdomen, pero en realidad era porque yo estaba allí. En la casa tenían un aparato de medir la tensión, todas las mujeres del barrio pasaban todos los días a tomársela, la dueña de la casa decía ¡ serán descaras! Les debí parecer un espécimen a estudiar.
Cuándo me asomaba a la puerta de la calle siempre había algo anecdótico, el puerco que fotografié mientras lo mataban allí mismo bajo una palmera, lo vendedores ambulantes montados en sus bicicletas... ¡ Cordones pa´ los zapatos! Otro ¡ hay pan!. Etc.
¡Y por fin conocí la latica!. Sí señor el baño de la latica. Como me recordó cuando mi mamá de niño en el patio de mi casa me bañaba de esa forma.
Con el carro tuve que desplazarme por la capital pinareña varias veces, parecía que estaba en otra época. ¡La conducción por la ciudad! ¡Ahí quisiera yo ver a los taxistas de Paris ja ja ja!
Los ciclistas de dos, yo me detenía en cada esquina, cruce, cada ceda el paso o pare(stop) más de la cuenta, hasta estar seguro que ningún transeúnte o tareco corría peligro de ser alcanzado por mí, no-tenia prisa, mis acompañantes se quejaban ¡¡ mijo, dale ni tanto ni tan calvo!! Tu te estás pasando. Iban de dos en dos circulando en paralelo charlando como si tal cosa, los transeúntes cruzando por en medio de la calzada, los camiones haciendo sonar el claxon a lo bestia, con unos chorros de humo saliendo de sus escapes que paqué. La gente ni caso, allí iban todos a su bola. En la calle sin mirar y los cláxones Pí pí pí, y tu despacio pa´ no atropellar a nadie. Detrás de ti el camión de turno ¡¡pí pí pí !! ¡¡ Cojones!! Aquí no gana uno pa´ sustos y venga chorros de humo negro. Crucé tres o cuatro veces la ciudad y cuando llegaba a la casa iba roto, cansado y con tufillo a petróleo. Pero me daba todo igual... ¡ Estaba más a gusto que un puerco en un charco!
Tuve que guardar al carro por seguridad una noche en un deposito de la seguridad tras mucho rogar al guarda, pues no me quiso coger ningún fulita, al final me dijo, venga a las diez de la noche que no está el encargado, ¡pero a las seis de la mañana tiene que venir a retirarlo! ok, no pegué ojo pa´ que no se me hiciera tarde, no quería dejarlo en la calle, recordé la advertencia de Luis el botero. Y cuando fui a sacarlo, distaba a unos 300 metros de la casa, aún era de noche iba con una linterna, aquello estaba más oscuro que la boca de un lobo. A la vuelta para la casa con la luz larga puesta, vi en el solar especie de vertedero en el momento justo que pasaba a un hombre como se bajaba los pantalones imagino que pa´ aliviarse, mi acompañante dijo¡¡ mira paeso !! ¡¡A ese le sale el pico!! Jajajaja!! Y justo al lado se oían unos cánticos altisonantes que no parecían para nada a la música tradicional cubana acompañados de tambores, ¿ sería un bembé? mi acompañante dijo.¡ Ese que estaba cagando se salió del bembé!
¡Caballero! Aquel reparto era un espectáculo continuado. La presidenta del CDR. Del barrio era mi más asidua visitante, una negrita de unos 40 años y desde que le dije que su foto buscado novio la publicaría en Internet, al día me visitaba 3 o cuatro veces (lo que nos reíamos) yo le decía ¡ mira vas a atener cola de gallegos pa sacarte del país, pero tu tienes que ser sexy. ¡¡ No te preocupes mijito, que el primero que venga no se escapa aunque me lleve pa Haití!!.
Y que mejor prueba que les plasme aquí sus palabras escritas por ella en este correo recibido hace unos días.
dime si quede tan mal q todavia no se ha despertado la curiosidad de ningun yuma ,no es posible q una mulata como yo se desperdecie de esta menera ,no cres ,jajajaja,si no aparece nadie por internet traeme tu mismo cuando vengas algun viejo ,visco ,carbo,y feoq aparesca por ahi q yo aqui lo areglo con el tumbao de lola, jajaja,q como tu sabes yo me voy hasta pa HAITY ,jajaja, y si tu eres mi amigo no querras q me pierda con esa negra ,jajaja,no te rias q esto es serio,jajaja.
Aqui estoy repartiendo neveras y tlevisores ,cogiendo sol ensima de un camion como una condenada pero bueno q todo sea por los CDR, jajaja.Te imaginas q esta mulata pierda su bonito color ,no es justo,jajaja.
Allí me ofrecieron truchas, un vecino que todos los días venía a la casa a llevarse tres pozuelos de hielo, pues su frigo estaba roto, en la casa le hacían el hielo para tener agua fría etc.
Lo único que no encontré en todo Pinar fue un maldito cajero automatico.
Yo hace bastante tiempo que cuando viajo a la Isla, a la llegada al José Martí me quito el chip de Europa y me pongo el de Cuba. En esta ocasión creo que lo conseguí, salí airoso y contento de mi estancia viviendo como los miembros de la familia que me acogió por esos cuatro días. Donde he de reconocer que estuve todo el tiempo desinhibido de mis líos de Europa. La paz que allí se respira, esa patas de puerco asadas compradas por la izquierda a diez cuc. ( Me ponía ciego jejeje) Esas partidas de dominó, esas tertulias junto al café y botella de ron saboreando un buen tabaco de la tierra no las cambio por la mejor juerga en España.
Allí se me quitaron todos los virus y males, recargando energías positivas hasta que aquí me encabrone y sienta de nuevo con la necesidad de volver otra vez.
Y... ¡Caballero ya va siendo hora!. |