Click for Havana, Cuba Forecast
RSS Feeds
Generalidades
Historia del arte en Cuba

Páginas
Historia del arte en Cuba
Página 2
Página 3
Página 4
La pintura , el dibujo y el grabado cubano, marcados por su enorme pujanza, riqueza y singularidad, han trazado una línea creciente en su devenir.


Los primeros testimonios históricos

Las primeras señales fueron emitidas por la pintura rupestre aborigen, luego por las cartografías de la Isla salidas de manos europeas, unidas a las impresiones y mitos desarrollados por los cronistas. En su largo historiar, resulta imprescindible apuntar la realización de pinturas murales en interiores y exteriores de las casas coloniales, catalogadas de populares por sus características y calidad artesanal, anónimas en su mayoría. Se emplearon pigmentos naturales y algunos colorantes de poca calidad, y mientras más antiguas fueron, mayor elaboración y complejidad presentaron en su técnica.

Los siglos XV y XVI

Durante los siglos XV y XVI la Isla se halla, en contraste con otras colonias latinoamericanas, en extrema pobreza económica y abandono, y por consiguiente endeble culturalmente. A la "Llave del Nuevo Mundo" afluyen artistas extranjeros; abundantes cuadros son traídos de España para ambientar capillas de iglesias. Cuando se encuentran los nombres de los pintores de retablos, Juan Camargo y Juan de Salas y Argüillo, la imaginería no había sido sustituida aún por la pintura. En el siglo siguiente, la Isla comienza a prosperar con las escalas de las flotas encargadas de llevar los tesoros de México a España. La fuerza militar comparte poderes de dominación con el clero que, preocupado por la erección y la decoración de los templos, promueve la realización de copias de los modelos religiosos importados de la Metrópoli, sin interesarles la obra de creación. El arte entonces, antes de ser expresión de la cultura propiamente, estuvo en función del culto. Al presente no ha llegado trabajo alguno correspondiente a estos años, sólo alusiones documentales muy vagas, de manera que existe hoy una gran cantidad de obra anónima y simultáneamente una numerosa lista de pintores desconocidos.


La época colonial (específicamente los siglos XVIII y XIX)

Aunque históricamente la época colonial abarca cuatro siglos, sólo resultan importantes para dichas manifestaciones el siglo XVIII y sobre todo el XIX. Francisco Javier Báez es el primer grabador cubano cultivador de temas religiosos, quien realiza también diseños para marquillas de cigarros y tabacos en xilografía (técnica introducida en Cuba en 1723). Grabadores y dibujantes extranjeros, fundamentalmente franceses, vienen a la Isla y recrean a modo de álbum paisaje, costumbres y lugares. El grabado, además de sus valores artísticos, se presenta como el único modo de recoger testimonialmente los hechos y sus consecuencias, incluyendo signos de lo popular. El primer documento gráfico vinculado a la Toma de La Habana por los ingleses lo realiza Dominique Serres en 1762. Su edición litográfica es efectuada en Francia al año siguiente. Las seis vistas de la ciudad hechas por el norteamericano Elías Durnford en 1764 - 1765 constituyen el antecedente en las Escenas de Cuba de los grabados extranjeros del siglo XIX. A finales del XVIII cambia el panorama cultural cubano, reflejo del desarrollo económico alcanzado, debido principalmente al azúcar que decide la incorporación del país al capital industrial. Corren los tiempos de la Ilustración... Se crea la Sociedad Económica de Amigos del País, se multiplican las escuelas y universidades, se amplía la Biblioteca Pública y comienzan a aparecer en la prensa anuncios de profesores de dibujo y pintores retratistas. La pintura en sus orígenes empieza siendo mística y religiosa antes que aristocrática y popular. Es concebida como una actividad utilitaria, un oficio. Sus artífices, mulatos y negros autodidactas que intercambian lecciones entre sí, son considerados artesanos. Se plantea que José Nicolás de la Escalera y Domínguez es el primer cubano que lleva la imagen del negro esclavo a la pintura en los murales de la Iglesia de Santa María del Rosario, con la excepción del santiaguero Tadeo Chirino, diecisiete años más joven que él, quien desarrolla una obra con mayores incorrecciones y primitivismo. Los pintores criollos preacadémicos Juan del Río y Vicente Escobar y de Flores, cultivan la pintura religiosa y la retratística (capitanes generales, aristocracia), imitadora de esquemas europeos, especialmente españoles, con algunas imperfecciones y una gran frialdad y rigidez protocolar. Escobar, aquel mulato que compró su título de blanco y fue declarado por la Reina de España Pintor de la Real Cámara, marca el tránsito del XVIII al XIX.

Este último siglo, representado por el auge de la industria azucarera y el incremento de la trata negrera, significa el resplandor de la burguesía criolla y por lo tanto la búsqueda de la representatividad. Se incrementa entonces el número de encargo de retratos que desplazan los retratos aristocráticos anteriores. El obispo Juan José Díaz de Espada y Landa, mecenas de la ciencia y el arte, le encomienda hacia 1805 los frescos de la Catedral de La Habana al italiano José Perovani, uno de los artistas extranjeros que influye en la actividad pictórica cubana. Este obispo y el intendente Alejandro Ramírez son los protagonistas del mayor acontecimiento cultural de la época; crean la Academia Nacional de Bellas Artes en 1818 para rescatar la pintura de las manos de los negros y mulatos. Esta, la segunda academia de América después de San Carlos de México, tiene como primer director al francés Juan Bautista Vermay, discípulo del maestro David, quien arriba al país para continuar la obra de Perovani y que como obra cumbre realiza los murales del Templete que representan la primera misa celebrada en aquel lugar, el primer cabildo y la inauguración de este pequeño templo. Son las tendencias pictóricas europeas las que se enseñan en nuestra isla que arriban al país con décadas de retraso. La academia propone una metodología para la representación un determinado ideal de belleza, una escala temática; aboga por el sentido hedonista del arte, el mimetismo, la atemporalidad y responde a la cultura oficial, estatal y de proyecciones sociales. Sus realizaciones se hallan alejadas de las contingencias epocales, las que sólo en los discursos no dominantes como la caricatura y la ilustración pueden expresarse. El neoclasicismo, el primero de los lenguajes incorporados, añade los cuadros de asunto histórico, mitológico y alegórico. El óleo, de entre todas las técnicas pictóricas la más tradicional, es justamente la cultivada. A la muerte de Juan Bautista Vermay le suceden en la dirección de la academia por un período efímero el cubano Camilo Cuyás, los extranjeros Guillermo Francisco Colson, Juan Bautista Leclerc de Baume, Pierre - Frederic Mialhe Toussaint, Hércules Morelli, Augusto Ferrán, Francisco Cisneros Guerrero y luego el cubano Miguel Melero Rodríguez. El núcleo es fundamentalmente franco - italiano hasta la presencia sostenible de Melero, primer cubano, director durante el último lustro de siglo, precisamente en el momento de mayor realce de la academia en Cuba. A partir de él la dirección no cesará de estar en manos cubanas. Es este el punto de inicio para la línea de continuidad de la producción pictórica nacional. Nuevas iniciativas y cambios, como la posibilidad de la entrada de la mujer a la academia cuando aún no había sucedido en ninguna otra, tienen lugar en el período de dirección de este maestro. Además de sus muchos lienzos realiza el mural del altar mayor de la capilla del Cementerio de Colón. En este siglo el grabado es representado por Leonardo Barañano, Hipolito Garneray, Eduardo Lapalante, además de Federico Mialhe, cuyos tres álbumes: Paseo pintoresco, Isla de Cuba pintoresca e Isla de Cuba constituyen el reportaje gráfico completo. Pequeñas ediciones litográficas vinculadas al comercio y los anuncios, comienzan a realizarse a partir de la constitución del taller en 1822. A través de la litografía se editan con gran despliegue figurativo las marquillas de cigarros y tabacos, causa fundamental de la promoción, crecimiento y auge de esta técnica.



Sábado, 19 de Noviembre del 2005
© Copyright
A pesar de que mucha de la información que figura en esta sección ha sido enviada directamente por sus autores, reconocemos públicamente que unos pocos artículos e imágenes que figuran en esta sección, son extraídos directamente desde Internet. Nuestra intención solo consiste en promocionar más aún a la cultura cubana. Por todo ello, queremos hacer saber a los autores de los artículos o imágenes, que si no están de acuerdo en aparecer en Conexión Cubana, nos lo hagan saber al correo electrónico info@conexioncubana.net y procederemos a retirarlo de nuestra web. También recibiremos con sumo placer la autoría de los mismos con el fin de hacer figurar sus datos en esta página web.


Conexión Cubana