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Página 3 de 4 ENTREVISTA HABANA ABIERTA | «Me molesta tener que hablar siempre de política por ser cubano» Fernando Trueba avala a través de su sello Calle 54 el regreso de Habana Abierta con ‘Boomerang’, título que apela a una juventud que creció en la isla y que salió al exterior en busca de mayor libertad
JOSU OLARTE La última gira de Habana Blues, la banda creada a colación del éxito logrado por la película homónima de Benito Zambrano, ha coincidido con la reactivación de Habana Abierta, colectivo formado a principios de los noventa por músicos que tipificaban a una generación de jóvenes cubanos que defendían una nueva expresividad que ligaba los latidos tradicionales con el pálpito urbano de la cultura popular surgida del underground de la isla. Desde Madrid, cantautores y artistas como Andy Villalón, José Luis Barbería, Boris Larramendi o nuestro interlocutor, Kelvis Ochoa, proyectaron al mundo su nueva trova cosmopolita, que lo mismo bebe del son, que del rock y funk americano o los ritmos afrobrasileros, tal y como explica JL Barbería en ‘Como soy cubano’: «Como soy cubano, te mezclo este funky blues con guaguancó». «Ritmo a raudales, alegría contagiosa, ganas de bailar, sentido del humor, valentía, romancismo y descaro sin tapujos ni componendas», dice Fernando Trueba sobre este taller musical que, tras un disco colectivo previo (‘Habana Oculta’), se dio a conocer con dos trabajos para la multinacional BMG -‘Habana Abierta’ (97) y ‘24 Horas’ (99)-. Tras un lapso dedicado a proyectos personales (Kelvis o Boros registraron disco en solitario con Alejo Stivel), Trueba avala a través de su sello Calle 54 el regreso de unos Habana Abierta que, seis años después, han lanzado ‘Boomerang’, álbum registrado junto a grandes del jazz latino como Bebo Valdés y cuyo título apela, según el productor Nat Chediak, a una juventud que creció en la isla y que salió al exterior en busca de mayor libertad. «Partiendo de la canción americana y el rock, este boomerang alegre y bullanguero le canta a la vida sin complejos». De eso se trata, confirma Kelvis Ochoa. -Discos en solitario, conciertos con Habana Blues, nuevo disco con Habana Abierta. Estáis de lo más pluriempleados. -Sí, es verdad. Boris (Larramendi) y yo estamos también trabajando como cantantes de Habana Blues. La oficina que ha puesto en marcha la banda de la película de Benito Zambrano se puso en contacto conmigo para proponerme cantar su repertorio y yo acepté, pero aprovechando para incluir en el repertorio algún tema mío. Y si Boris estaba en la jugada, pues aún mejor. A la mayoría de los músicos ya los conocía, ya que algunos de ellos participaron en la grabación de mi disco en solitario. Reencuentro -Desde vuestro anterior disco han pasado seis años. ¿Cómo surge la reunión de colectivo? -Todo parte del productor ejecutivo Nat Chediak, que, según dice, ha sido fan del grupo desde que empezamos. Es una persona de origen tan mestizo como nuestra música: cubano de origen libanés y residente en Miami. Ya tú sabes cómo son las cosas entre los cubanos, las cosas y las recomendaciones pasan de mano en mano... Alguien le llevó a Miami el proyecto de hacer un nuevo disco de Habana y se fue enamorando poco a poco de la idea. Nos llevó a tocar a Miami y los conciertos funcionaron tan bien que nos pusimos a trabajar en el repertorio para un nuevo álbum. Hemos conservado la misma formación con la que grabamos para BMG, recuperando incluso a gente como Andy (Villalón) o (Luis) Barbería, que no estuvieron en el último álbum de Habana Abierta. -¿Seguís establecidos en Madrid? -Generalmente estamos en Madrid. Nos vinimos en el 96, así que llevamos ya un tiempo. Los primeros cinco años casi no volvimos a Cuba, pero de un tiempo a esta parte nos regresamos a menudo. Yo nací en Isla de la Juventud, de donde viene el ritmo sucu sucu, pero me siento muy cubano. Además, aún tengo mucha familia allí y cada vez trabajo más en Cuba, donde me tienen mucho cariño. De alguna manera, me he reencontrado con mi país; nos ha pasado a mucha gente que hemos estado fuera un tiempo. -Esa voluntad de reencuentro y reconciliación con los cubanos del exilio está presente en varios temas del disco. -Sí, de los que se fueron y vuelven y de los que están allá y quieren irse; hay un flujo de información total. De eso hablan temas como ‘Asere, ¿qué volá?’, que es como decir qué paso, cómo esta la cosa por allá donde esté cada uno. La vida en Madrid nos ha demostrado que, cuando estás fuera, el contacto con tu gente y el flujo de la información por encima de las diferencias de pensamiento es fundamental. Vivimos todo el día preguntando por mail, teléfono o como sea cómo van las cosas. Ese deseo de conocer, de superar las diferencias, está latente en todo el disco. -También hay mucha crítica social. ¿Os habéis vuelto líricamente más explícitos con la vida fuera de Cuba o ya lo érais antes? -No, siempre fuimos así; si la cosa estaba candela o si a alguien le caían 20 años por decir la verdad, como cantamos en un tema (el citado ‘Asere, ¿que volá?’), ya lo decíamos. La política nos interesa y hablamos de ella, pero no más que del amor, que de la música o de cualquier otra cuestión. Lo que pasa es que la política siempre sale, es lo que tiene ser cubano, que siempre tienes que posicionarte. Si eres vasco, tú ya sabes lo que es eso. Me molesta que la gente me entre por ahí por ser cubano. Es algo que trato de cortar, porque a otras profesiones o a gente de otras nacionalidades no se les cuestiona sobre ese tema. Creo que primero hay que conocer a la persona y a partir de ahí conocer su manera de pensar. De hecho, tengo muchas amistades de todo tipo de pensamiento político y los he convocado a todos en mi casa sin problemas. 
-¿Qué queda en vosotros de la llamada novísima trova cubana de mediados de lo noventa? -Hemos cambiado bastante. Nuestra música se abrió mucho más a otras influencias aunque, curiosamente, hemos profundizado más en la música cubana. Pero eso es algo que suele pasar. Si estás lejos, enfatizas más tus raíces. Desde el disco colectivo ‘Habana Oculta’ ha habido una evolución gradual tanto en conjunto como en la obra personal de cada uno. Practicamos una fusión, pero en este disco hemos afinado más nuestros estilos y conexiones. Se sienten más claros los guiños al funk, al rock, al changuí, es una fusión más linda y definida. Carretera y caña -Desde el Grupo de Experimentación Sonora de Milanés y la Vieja Trova en Cuba hay toda una tradición de colectivos musicales. ¿Hay en el vuestro roles diferenciados? -Bueno, hay un poco de todo. Siempre hemos trabajado como taller, pero ello te abre muchas más posibilidades creativas y, como músico, disfrutas mucho más. Solemos juntarnos a exponer las ideas de uno y otro y las vamos desarrollando con independencia de qué músicos estemos. Qué quede de la idea inicial o quién acabe firmando el tema carece de importancia. -Has compuesto también música para otros artistas y para películas como ‘Vampiros en La Habana’. -Sí, al margen del disco que hice con Alejo Stivel, he compuesto temas para Raimundo Amador, Tomasito, Beatriz Márquez y para esa película. Componer para otros me encanta; además, también es interesante entregar un tema a una editorial y que luego lo acabe interpretando otra persona. Ahora estoy trabajando en la música de otra producción cinematográfica de la gente de Festimad. -Estar en Calle 54, el sello de Trueba, podría reforzar esas conexiones cinematográficas que tiene Habana Abierta. -Sí, eso esperamos. Estamos muy a gusto en un sello en el que también están grandes del jazz latino como Bebo Valdés. Todo lo que venga estará bien pero, de momento, lo que queremos es darle a este disco carretera y caña. Tenemos diferentes formaciones en función del presupuesto y las posibilidades. La cosa está mal y hay que saber adaptarse. Fuente: http://canales.elcorreodigital.com
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