|
Laritza Diversent
|
|
Alguien deslizó un papel debajo de la puerta. El oficial Vladimir Acanda exige a Olga Lidia Ramírez, por medio de citación oficial, presentarse para una entrevista en Villa Maristas. La mujer estaba preocupada y sorprendida. El lugar es sede de la Seguridad del Estado, en Ciudad de La Habana.

Lo que en principio sería una conversación, se convirtió en un interrogatorio de 10 horas. "Al final de la tarde, totalmente perturbada y medicamentada, firmé mi declaración sin saber que firmaba mi sentencia", argumenta Olga Lidia. Ella no leyó su testimonio, tampoco lo hizo el instructor de su caso. Escribe tu comentario (1 Comentario[s]) |
|
Miércoles, 28 de Julio del 2010 |
|
Leer más...
|