La miseria de la condición de la familia cubana

En el último ayuno de 3 días, en uno de sus amaneceres me puse a interceder por la condición de la familia cubana alrededor del mundo. Me pasaron muchas imágenes e ideas, es más, Dios me dio un libro en mi mente.
Meditaba acerca de mi propia familia, de amigos, de hermanos de la iglesia, etc.; de cómo estaban unos en tal y otros en mas cual nación, y como de ambos lados había sufrimiento por la lejanía y falta del tan necesario calor familiar.
Un hermano de mi esposa en Estados Unidos, y cómo sus ancianitos padres acá sufren en silencio la separación y la imposibilidad circunstancial de no ver el día de otro re encuentro con su hijo mayor. Mi hermana única de madre y padre, con su hijita en Beersheva, Israel; mi otra hermana por mi papá en el Canadá; y cómo mis padres tratando de salvar la distancia y el dolor mitigado miserablemente con un correo semanal por "detrás del telón", o una llamadita esporádica desde Tierra Santa.











