
Comunicarse entre las personas o los países, siempre ha sido un gran dilema, en algunos lugares cuenta la historia hace siglos, la gente se comunicaba corriendo de un lado para otro. En otros países la comunicación se realizaba o bien por tambores o por señales de humo... claro, con sus inconvenientes, el que era sordo no podía interpretar muy bien el mensaje del tambor; y si llovía, cesaban las comunicaciones de humo.
Pero alguien se le ocurrió inventar el teléfono, y con ello comenzaron oficialmente los chismes de aquí para allá y de allá para acá.
Como es de suponer este gran invento, también llego a Cuba, y se fue modernizando con el decursar de los años hasta nuestros días; en que se supone que sea de toda una tecnología de avanzada, protegida por un sinnúmero de leyes que se supone que garanticen las comunicaciones y la privacidad de las mismas.
Pero en Cuba, las cosas son bien diferentes; llamas y te sale otra cosa a la cual nunca llamas, o da timbre y no sale nadie, pero a la casa a la cual llamas nunca sonó el teléfono.
Llamas a cualquier lugar y simplemente te sale una voz bastante agradable que te informa “hay congestión en las líneas” “espere unos momentos y vuelva a comunicar”, cuando eso sucede, cuelga y espera al otro día, porque te pusiste fatal.
ETECSA; que son las siglas de la Empresa de Comunicaciones telefónicas, mitad cubana y mitad desastre; la gente traduce las siglas de la siguiente manera, Estamos tratando d e establecer las comunicaciones sin apuro”.
Y por supuesto, como hay parte cubana en las comunicaciones, no siempre te comunican, como es el caso a los teléfonos a radio Marti, radio Mambi, y cuanto teléfono sea del interés del Gobierno para comunicar.
En esos casos simplemente te dicen.... “este numero esta restringido”... ‘ Quien lo restringió”, o la operadora para no verse comprometida con Dios y con el diablo, te informa con voz melodiosa... “Este numero no esta asignado a ningún abonado”.
A principios de año desplegaron toda una propaganda de nuevas ofertas de servicio, la llamada de espera, el contestador electrónico se quedó sin voz, el candado se le perdió la llave, el despertador no suena, pero los que si se mantienen son los números restringidos.
Pero no importa, tanto en la guerra como en la paz, mantendremos las comunicaciones, o por lo menos eso es lo que dicen, de todas maneras, si están así, cuando llegue la guerra, el teléfono será un bello adorno en la mesa.
Israel Picallo Ortiz, de Cuba Free Press.Octubre del 2002
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