
Existen diferentes tipos de cazadores. Por regla general, los hay tímidos, los hay lanzados, los hay estrategas. Hoy precisamente me siento con fuerzas para hablar de este catálogo inmenso del que nos dota la naturaleza. La parte de la costilla de la que salimos, el hombre y sus prototipos.Tanto en España como en Cuba existen estas clasificaciones. Lo único que los diferencia es el modo de hablar pero la andanza y el movimiento es el mismo. Si no veamos un claro ejemplo. Tomemos al tímido. Se encuentra en la barra de una discoteca, en el centro de Madrid, un lugar atestado de muchachitas jóvenes con las hormonas en plena revolución y él recién afeitado por segunda vez en su vida a pesar de sus treinta y cinco años, le creció la barba al mismo ritmo que su cerebro, algo retardado. Divisa a lo lejos a una rubia perfecta para él, su cuerpo menudo le recuerda al de las muñecas que su hermana solía utilizar para jugar a las casitas. Se frota las manos, le sudan, tiembla, se observa la bragueta tímidamente y se huele los sobacos con un movimiento disimulador, piensa:- Estoy bien, puedo hablar con esa mujer, estoy capacitado para ello, no debo ponerme nervioso, no le daré la mano, me sudan, no le gustará, no te preocupes tu eres atractivo aunque tímido, la preguntaré si trabaja o estudia, intentaré que no sé note que quiero sacar el pajarito a pasear, si me dice que no, no pasa nada, me voy a casa, me meto debajo de la cama y me masturbo, que al fin y al cabo, llevo así treinta y cinco años, pero sin miedo, Manolo sin miedo que tu puedes -