Una sección de Esteban Casañas Lostal

Ponía un ejemplo una famosa periodista española, sobre la diferencia que existe entre los españoles y el resto del mundo, decía que si a alguien le atropellaba un coche y a éste le fracturaba una pierna, el herido exclamaba: "¡¡¡Dios mío, me he quedado sin una pierna!!!!, mientras que el español diría: "Buffff, menos mal que no me ha fracturado la otra".

Esta periodista hablaba desde el conocimiento de haber estado de corresponsal siempre fuera de España, pero estoy seguro que su corresponsalía nunca se encontró en Cuba, porque si fuese así, sabría que el cubano es exactamente igual que el español en éste y en otros muchos aspectos, como puede ser el poseer el suficiente sentido del humor para reírse de sus propias desgracias, y ese es "mi hermano" Esteban,… ESTEBAN CASAÑAS ES CUBA, la auténtica Cuba sin muchas florituras, con sus grandezas y sus miserias, con sus lágrimas y sus risas.

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Sugerir la lectura de la obra de Esteban, es sugerir un viaje a Cuba a través del espacio y del tiempo, un viaje al recóndito interior del corazón de la cubanidad; un viaje mágico a ese país que lo parece, pero que no es un cuento.


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El viaje que tumbó Jesús

Escrito por Esteban Casañas Lostal. Posted in Cuba es un cuento, compay

-¿Se enteraron de la pira de Jesús? Solté la pregunta al aire sin saber las posteriores consecuencias. No recuerdo a quién andaba visitando en Párraga ese día, mi recorrido en ese barrio era bastante amplio y no me encontraba aún afectado por el síndrome del salitre y la lejanía. También, otras de las razones por las que dejamos de frecuentar a nuestros amigos y de lo que nadie comenta, era ese constante asedio de peticiones como si tú, ganando solamente $0.75 centavos diarios, podías resolverle el problema a todo un país cuando no alcanzaba para el de tu propia familia. ¡Qué falso eres! Te disparaban a boca de jarro en cualquier parada de guagua cuando coincidías con cualquier conocido.

Siempre me bajaba en La Curva y caminaba por San Agustín hasta Estela. Felicito Valdés Amable vivía en esa calle, no recuerdo si antes de llegar a Isabel, creo que sí. Allí hacía una media prolongada conversando con la vieja y sus hermanos. Aquella visita fue fatal, me enteré que uno de ellos se había ahorcado en la propia casa. Alí, un perro que llevamos para su casa cuando nos desmovilizamos del Servicio Militar Obligatorio, permanecía amarrado en el patio y se convirtió en una verdadera fiera, no me reconoció y estaba demasiado agresivo. La vieja era un pan de dulce, siempre tratando de organizar el nido de su retahíla de hijos, todos machos.

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El Musiquito

Escrito por Esteban Casañas Lostal. Posted in Cuba es un cuento, compay

Es ese tipo de cubano que en la primera observación te conduce a una clasificación errónea de su origen, solo necesita una boina negra y un par de alpargatas para que inmediatamente te surja en la boca la palabra "gallego". De una piel anormalmente blanca para nuestra latitud y decorada con una cantidad indeterminada de pecas, el más experto puede equivocarse cuando trata de descubrir o adivinar su nacionalidad. Ha sucedido conmigo en esta provincia canadiense, mucho más con el paso del tiempo y ese hábito inculcado por obligatoriedad a pronunciar correctamente la "R". Ya no digo "cagbón" o pogqué", me siento un poco más humano en el uso de nuestra lengua materna. Cuando hablo correctamente, los que son de este continente y son conocidos como "latinos", no creen que soy cubano. Si no pronunciara tan mal el francés, los quebecois me considerarían de los suyos. ¡Claro!, solo por las apariencias físicas, pensamos diferentes. Musiquito es de esos pocos cubanos que no pueden tomar tranquilamente un relajante baño de sol, bueno, hablo de aquellos tiempos donde no habían jodido la capa de ozono. Hoy tienes que ponerte mil mierdas en el cuerpo para protegerte y en el caso cubano se complican las cosas. Tienes que elegir, ¿crema para evitar los rayos ultravioletas o un par de popis para el niño? ¿Crema para cuidarte de esos putos rayos o dos blúmers para tu hija que ya es señorita? No hay opciones, no puedes mandar al niño a la escuela con los pies embarrados de crema y en el caso de la niña se complica un poco más. Si le pones crema en el toto le facilitaría el trabajo al cabrón que le está cazando la pelea. ¡Es mejor no tomar baños de sol! ¡Total, de qué cojones me sirven! Muy sabia conclusión, puedes achicharrarte en una cola. Musiquito es de esa gente que al tomar el sol se ponen rojos como los camarones cuando los estás cocinando, eso no le sucede a todos los blancos, solo a los que son medio "gallegos" como él.

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Los apolíticos cubanos

Escrito por Esteban Casañas Lostal. Posted in Cuba es un cuento, compay

Creo haya sido mi generación, la integrada por jóvenes y niños en el año 1959 cuando arribaron los Castro al poder, la más incauta y romántica de todas las que la sucedieron. Tomamos las banderas entregadas por nuestros padres sin mirar para atrás y nuestra inocencia fue muy bien utilizada, no solo por nuestros progenitores, demasiado manipulada por el régimen naciente. Fuimos soñadores y laboriosos, creímos vehementemente en el futuro y nos entregamos sin condiciones a la construcción de una nueva sociedad. Fuimos rompiendo con viejos esquemas, tabúes, tradiciones, cánones, usos y costumbres. Confiamos que al hacerlo seríamos mucho más libres y sin percatarnos, el libertinaje se convirtió en una disciplina de nuestras vidas. Libertinaje que nunca comprendimos estaba dirigido a cortar ese cordón umbilical que nos unía al poder e influencia de nuestras familias, nos consideramos erróneamente libres. Caímos fulminados por los primeros cantos de sirenas, consignas, himnos, promesas y la eterna palabra "Patria". Aprendimos a rechazar cualquier voz diferente a la nuestra y siempre escuchábamos el eco de aquellos gritos exaltados de nuestros padres gritando ¡Paredón! ¡Paredón ¡Paredón!

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Perico de propina

Escrito por Esteban Casañas Lostal. Posted in Cuba es un cuento, compay

-¡Pipo! ¿A qué no sabes lo que me pasó hoy? Me llama así cuando estamos solos o en el seno de la familia. Cuando hay extraños me dice "puro" y he sentido deseos de mandarlo al carajo. Mi nieto va por el mismo camino, desde que nació le doy un beso en el primer encuentro del día y cuando me despedía de él. Hoy, cuando paso por la escuela a buscarlo, parece que le da pena delante de sus amiguitos. Esperaba me dijera que se había ponchado, no conozco a un ser humano más dichoso para chocar con los clavos perdidos de esta ciudad que él. ¡Coño, si tuviera esa suerte para ganarse la lotería!

-Y hoy, ¿qué fue lo que te pasó? Me encontraba en esos instantes fumando en el garaje de la casa, es el único sitio autorizado para hacerlo.

-¡Nada! Contestó y tuve deseos de interrumpirlo al escuchar esa palabra. Si no pasó nada no tendría qué contarme, luego recordé que soy cubano y hablamos así. -Fui a realizar una instalación en Châteauguay, encontré perfectamente la dirección con ayuda del GPS y cuando llego, observo que había cuatro condominios similares. Solo tenían el inconveniente de que no existía estacionamiento exterior y tuve que entrar por la parte trasera de los mismos. ¿Qué te cuento? Realicé la instalación como estaba previsto, pasé todo el cable exterior hasta el punto donde suponía taladrar para introducirlo a la casa y cuando toco a la puerta. ¿Sabes lo que me pasó? En eso se detuvo para esperar por mi participación, él es así, disfruta mucho cuando me equivoco y no acepta otra opinión que la suya, se las sabe todas.

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Apareció el Capitán Arturo Juan Escobar Capote

Escrito por Esteban Casañas Lostal. Posted in Cuba es un cuento, compay

Hace varios días he estado presionado por la duda de hacer pública esta nota o no. Consultado un amigo, éste insistió en que procediera, pero no lo tomé en cuenta debido a su temperamento sanguíneo, es muy explosivo. Creo, el principal impedimento a actuar, se deba a un falso concepto de ética cuando se trata de algún viejo conocido de profesión. Una causa secundaria era mantener el ambiente relajado en el foro naval de los cubanos que administro. Luego, más calmado, comprendí que esas justificaciones no tenían fundamento alguno al tratarse de una persona con un record histórico nada agradable.

Arturo Escobar, sin el Juan por medio, era conocido en la flota cubana como "Arturo el Loco". Fue destacado por comentarios entre oficiales y tripulantes por su inteligencia natural que lo situaban entre los oficiales más competentes de la flota. Ni lo desmiento o apruebo porque nunca estuve subordinado a él. Sin embargo, su fama fue enriquecida por comentarios en su contra a raíz de los arrestos de tripulaciones acusadas de contrabando y donde el "escapó" sin muchas dificultades. Uno de esos casos fue el ocurrido en el buque "30 de Noviembre" y el otro lamentablemente no lo recuerdo. Fundadas o no las acusaciones sobre posibles delaciones de su parte, el comentario corrió como pólvora en la mayoría de las tripulaciones de aquellos tiempos de la década del 80.

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Chiqui

Escrito por Esteban Casañas Lostal. Posted in Cuba es un cuento, compay

Cuando llegué a esta casa todo resultó maravilloso, tuvo que ser un día de verano, solo que no recuerdo muy bien el año. Yo era una pelotica de peluche, blanco como la nieve, pequeña, redondita. No quiere decir que haya dejado de ser bello cuando hablo en pasado, lo soy. Me habían destetado hacía muy poco tiempo, realmente no recuerdo el sabor de aquella teta que una vez me amamantó. Sin apenas sentirlo, me separaron del calor de mi madre y pasé a vivir aislado en un pequeño cajón, desconociendo la razón de lo que aparentaba ser un castigo o el final de mi destino. Luego he comprendido que todo se trataba de un simple negocio, lo supe cuando me encontré definitivamente instalado.

El camino fue largo desde la casa donde dejé para siempre a mis queridos hermanos, puedo deducir ahora, un poco mayor, que mis orígenes tienen lugar en un sitio algo apartado de la ciudad. Esa tarde viajé sobre las piernas de una niña que me prodigaba constantes caricias, según escuché durante la trayectoria, yo era un regalo a su buena conducta, tal vez la satisfacción de algún capricho infantil, eso pienso ahora.

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Carta a un marino cubano

Escrito por Esteban Casañas Lostal. Posted in Cuba es un cuento, compay

Amigo.-

Permíteme llamarte así aunque no lo fuéramos, sabes perfectamente que nunca lo fuimos y que esa palabra fue vetada entre nosotros hasta desaparecerla de nuestro vocabulario. Creo más bien que fuimos "socios" con los limitados beneficios que significan esa palabra, poca lealtad, sinceridad, solidaridad, etc.

Me dirijo al hombre de mar, al ser valiente que tantas veces arriesgó su vida en medio de galernas, ciclones, nieblas, guerras. Hablo con el individuo que amó su profesión y le dedicó una parte muy importante de su vida. Me robo algo de tiempo para conversar con alguien que supo ocultar sus miedos o temores en presencia de olas monstruosas. No te avergüences, sentir miedo no es de cobardes, es una reacción de cada ser humano ante el peligro, una lucha interna por la supervivencia. Dirijo estas líneas al individuo que una vez puso su vida en un terrible juego de azar, tómbola manipulada por un solo dedo caprichoso y que te situó donde nunca hubieras querido estar. Escuchaste el rugido de aviones y te estremeciste luego de su paso con verdaderas detonaciones, millones de seres no saben de lo que hablo y solo las han consumido en películas.

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Todos los cubanos son emigrantes económicos

Escrito por Esteban Casañas Lostal. Posted in Cuba es un cuento, compay

Lo conocía desde hacía solo unos días y para serles franco, no me simpatizó desde la primera oportunidad. Para tratar con cubanos acabados de llegar de la isla hay que tener una inmensa reserva de paciencia, no es sencillo lograr comprenderlos. Cuando los escuchas exponer cualquier argumento, viajas involuntariamente hasta una nave espacial y los observas descender. Pocos minutos después de ese aterrizaje, no tienes duda alguna de encontrarte en presencia de un extraterrestre. No debo ser injusto, existen muchas excepciones.

Mi antipatía nace cuando el individuo, solo unos minutos después de la formal presentación, muestra unas cartas credenciales que resultarían objeto de admiración para cualquiera que no naciera en nuestra tierra.

-Yo gano unos dieciséis mil dólares mensuales! Expresó sin nadie preguntarle por su oficio, profesión o estado económico. Creo más bien, fue una carta de presentación utilizada en planes de conquista.

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Alba

Escrito por Esteban Casañas Lostal. Posted in Cuba es un cuento, compay

Nunca imaginó de viva que sería famosa después de muerta o cuando menos, se mencionara su nombre con alguna frecuencia. Alba era una mujer muy sencilla, algo campechana para vivir en La Habana, despreocupada del mundo y el mundo tratando de enterrarla dentro de aquel viejo edificio que aún se resiste a morir como ella. Los otros días regresé a las viejas borracheras de mis tiempos de marinos, ¡vaya caprichos o coincidencias etílicas las mías y las de Eduardo! Luego de disfrutar de los mejores espectáculos que brindaban los cabarets de La Habana, cualquiera de ellos, tomábamos un taxi y siempre le pedíamos que nos dejaran en Jesús Peregrino e Infanta. Casi siempre andábamos con una botella en la mano para hacer el resumen a pico de botella, escapábamos por horas de nuestras penosas realidades, éramos felices, gozábamos de esa alegría que solo ofrece el alcohol.

La primera vez resultó un acto simpático para todos los vecinos, algunos nos aplaudieron por sacarlos de esa oxidada monotonía que se respiraba y todavía se respira con peores dificultades.

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Una misa por Kim

Escrito por Esteban Casañas Lostal. Posted in Cuba es un cuento, compay

-¿No va a marchar con nuestro pueblo a colocar flores en la estatua de nuestro "querido líder? Fui sorprendido por aquella pregunta a mi espalda y reconocí su voz inmediatamente, embarcaba casi a diario con algún regaño. -¡Dígale a sus marineros que no le arrojen cigarrillos a los trabajadores! Yo era uno de ellos, vigilábamos cuando el guardia de la escala se encontraba entretenido para lanzarle una cajetilla de Populares a los estibadores que se encontraban dentro de los vagones del tren situado a nuestro costado. -¡Dígale a sus marineros que no le digan nada a las muchachas cuando pasen cerca del buque! Yo era uno de ellos, las chicas reían sin virar el rostro, las vigilaban o entre ellas marchaba alguna comisaria, era una de las escasas distracciones que teníamos en aquel aburrido país. ¡Capitán, no me lo llevo preso porque ustedes son de un país hermano! ¿A quién se le ocurre limpiarse el trasero con la imagen de nuestro "querido líder"? Sobre el buró del Capitán reposaba tranquilamente el pedazo de periódico con el rostro cagado de Kim Jong Il. Se había agotado al máximo nuestros suministros y la gente se limpiaba con lo que encontrara a mano. Aquel represivo comisario tenía la paciencia o tarea de revisar diariamente nuestras bolsas de basura en la popa del buque. Como todos ellos, incluyendo a los cubanos, aquel comisario de mierda era detestable, sumamente represivo.