Jineteros barra as

Tan pronto como pones el pie en el hall del aeropuerto Jose Martí, en La Habana, te ves asaltado por uno, o varios jineteros. Yo iba acompañada de mi amiga Amanda y apuesto lo que sea a que ambas teníamos una cara inconfundible de turistas atolondradas, a pesar de que uno siempre intenta lo contrario. Nuestros rostros, indudablemente, decían: "¿Ehm? ¿Y pa' dónde vamos ahora?".
Veníamos de Ciudad de México en un vuelo de Cubana de Aviación y nunca antes habíamos estado en Cuba. A mi amiga Amanda, muy mona y simpática, ya le habían piropeado los de Inmigración, mientras que a mí, que soy más bien del montón y parecer ser que al descender de un avión debo de tener cara de pocos amigos, me habían machacado a preguntas. Nunca había pasado un control tan exhaustivo de inmigración, ni siquiera para entrar en los Estados Unidos, que ya es decir. Los americanos te entregan una tarjeta, que debes rellenar antes de tu llegada a suelo estadounidense, donde te preguntan si eres terrorista, si portas armas, si vas a poner una bomba en la Casa Blanca. Dime tú: ¿Quién coño va a contestar afirmativamente a alguna de estas preguntas? A una conocida mía de origen alemán le preguntaron en el control de pasaportes de no se qué ciudad estadounidense si ella tenía antecedentes nazis. Yo le habría contestado que sí, que soy descendiente directa de Hitler, no te fastidia.












