Escrito por José Luis Amieiro
Publicado el 30 Octubre 2011
Imprimir

Cubano 100% (Ribaldo Ortiz Martínez)

Desde que cumplí doce años y me pajeaba en el batey, empecé a oír voces dentro de mi cabeza. Al principio decían cosas bonitas como: "Tienes tremendo rabo" "Eres tremendo negro", pero parece que después cogieron más confianza y pasaron a ofenderme: "Hijoeputa de la resingá de tu madreeeeeeeeeee" Y eso me desesperaba, me ponía como un león enjaulao.

Me daba trastazos contra la pared del bohío y me volvía loco. Me llevaron al médicos de los locos, en el pueblo y el tipo era tremendo maricón. Le dijo a mi mamá que tenía que hacer una cosa de grupo. Si, es un tratamiento donde la gente te sienta en un circulo y empieza a decir lo que le pasa. El tipo cobraba caro la mierda aquella , pero las dos primeras visitas eran gratis. Si daban resultado podía seguir y entonces te cobraba.

Ya dije que con doce años era grandísimo y tenía tremendo rabo. Cuando me bañaba en el río, las guajiritas se volvían loca con el chorizo. Se me tiraban y ellas gozaban y yo las gozaba. Se formaba tremenda gozadera. Mi mamá me decía que las voces eran de Dios porque yo era un pecador, siempre pensando en la templeta.

Pues a la primera consulta en el pueblo con el médico de los locos me llevó la vieja. El médico tenía una casita muy bonita y tremendo carrazo en el garaje. Me pareció un tipo medio mariconsón. Con tremenda peste a colonia francesa y floreros y cuadritos por donde quiera.

Tenía una habitación grande cómo un salón para aquellas reuniones. Mi vieja me dejó allí y se fue. Yo estaba medio acobardaó. Era grandote, pero no sabía nada de la vida. La gente empezó a contar sus líos. Un tipo se paró y dijo que había apuñalado a la jeba porque la había encontrado con otro. Estaba muy alteraó y el médico le dijo que se tranquilizara. Después se paró una jeba y dijo que ella fumaba campana. Ahí me enteré yo de que esa mata daba buena curda. Desde ese día arranqué todas las matas de plátano de mi patio y sembré campanas. Fumaba campana a cualquier hora del día. Me daba por verlo todo bonito y lindo. Te quitaba el hambre. Hasta se lo dí a fumar a las vacas y las chivas que teníamos en casa, desde ese día se mataban menos.

Pues me tocó el turno y dije que oía voces y el médico, medio maricón, me obligaba pa que dijera en público lo que decían. Yo lo dije y las gentes se rieron y ahí le partí pa rriba al tipo que tenía al lado sentado, al tarrú. Lo cogí por cuello y me lo quitaron rápido sino lo dejo muertecito allí mismo.

A los dos días volví a la consulta, pero ya fui solo y aquello no me gustó ni un poquito.

A los cinco minutos de estar allí la gente empezó a encuerarse. Que va, aquello se puso malo, y el médico también encueros, y me decía que era lo último en Europa y que eso aumentaba la amistad.

Me dejé convencer y la jeba, la fumadora de campana tenía buenas tetas y empecé a amasárselas. Eran duras y grandotas, y tremendo bota caca también tenía y dije, negro mete mano. Pero coño cuando estaba calentando a la blancota aquella, siento un cosquilleo en mi espalda y me viro, eran el tarrú y el médico que me la querían colar por el agujero negro.

Mira, cogí una butaca y empecé a repartir trastazos, medio ciego por el empingue. La tetona cogió un batacazo que no le tocaba.

Fui preso y me querían meter en un lugar para educarme. Mi madre no quiso y me mandó pa Bayamo por un tiempo. Allí seguí haciéndome pajas y oyendo voces.

Partía de maricones. Yo siempre lo digo, no hay gusano honrrao ni psicólogo hombre. Todos están enfermos de la cabeza. El tipo quería meter una fiesta de perchero a costilla mía. Singaó.

Cubano 100%. Marzo 2005. Mantilla, La Habana.

Compartir en MenéameCompartir en TuentiCompartir en Digg it!Compartir en FacebookCompartir en Twitter
Artículos relacionados:
Nunca pensé que este momento llegaría. Era algo que no estaba entre mis planes, presentar a Cubano 100%. Siempre lo tomé por un loco o una persona que entraba al foro para joder a los demás o tira
Cubano 100% (Ribaldo Ortiz Martínez) Dice mi abuela que cuando nací fue como si naciera Jesús Cristo, aunque yo era negro como el carbón y ese cabrón era rubio y de ojos azules como los yanqui
En exclusiva para Conexión Cubana Si el brazo de la Revolución Cubana es largo, más puede serlo el del equipo de periodistas de Conexión Cubana. Nuestros muchachos están dispuestos a acudir al
Anoche robalon un monton de cozas en la casa y Tomasa está empingá Cabayero me robalon anoche un monton de cosa que pa mi tienen un valol tremendo. La cosa fue así, llo eztaba durmiendo polque h
En la pincha la cosa no ba bien, mucha enbidia polque llo me meto en la ofisina donde el jefe tiene su conputadora. La jente es de pinga polque no me dejan tranquilo, aller fui a rebisalme con un b

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

Usted está aquí:   InicioHumor cubanoUnidad de policíaLas primeras voces dentro de la cabeza