Escrito por José Luis Amieiro
Publicado el 27 Noviembre 2011
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No es difícil localizar un perro callejero en Cuba. Están por doquier. Nuestro entrevistado habitaba en un montón de basuras, en Centro Habana. Es un chucho sin pelo, de ojos saltones y mirada tristona, pero de andares chulos. Es el tipo de perro acostumbrado a luchar para ganarse el pan en medio de la jungla urbana. No tiene nombre, actualmente, pero antiguamente, cuando tenía dueño, le llamaban "Sandokán"

Nuestro equipo de Conexión Cubana.- ( integrado por un veterinario, un traductor de perros y un periodista) decide entrevistar a un perro cubano, de la calle, porque es justo que ellos tomen la palabra en un país donde no sólo las personas sufren carencias, sino también los canes.

El perro no ha pedido nada a cambio por la entrevista, pero nosotros hemos decidido hacerle un obsequio. Puro agradecimiento. Lo rechaza, declina nuestro ofrecimiento. Con un gesto de sus patas delanteras y un ladrido apagado que nuestro traductor perruno interpreta: "Deja eso brother, me has regalado carne. No puedo jamarme eso, no tengo dientes.." No miente. Su dentadura desnuda es la mejor prueba de lo que dice.

CONEXIÓN CUBANA.- Sandokán, buenos días, ¿siempre fue un perro callejero?

SANDOKÁN.- No, nací en una casa cerca de aquí. En la calle Industria, en el número 50. Allí viví hasta que tuve 5 años.

CONEXIÓN CUBANA.- ¿Lo echaron a la calle con esa edad?

SANDOKÁN.- No, me fui yo cuando la cosa se puso mala con el Período Especial. En el 94. No había jama y mis dueños, un matrimonio de viejos se volvieron medio locos, se fajaban entre ellos por el pan de la cinco de la tarde, por el agua con azúcar,¡del carajo! No había jama pa`nadie. El viejo le gritaba a la vieja: "Broselianda, cojones mira cómo estoy de flaco.. Putea, sal por ahí, pero consigue jama... Me muero Broselianda" Se ponía así cuando le baja el azúcar, era medio diabético y lo mismo tenía azúcar alta que baja, ¡de madre! Yo era un gran perro, tenía locas a todas las perras del barrio. No es que jamara muy bien antes del Período Especial, pero al menos mi pedazo de pan, mi mazorquita de maíz, mi arrocito, mi pedacito de pellejo de pollo, mi huesito, me echaba y mis colmillos eran resistentes. Cuando llegó la Crisis, se acabó todo eso.. La dueña ni me miraba. El viejo fue quien se empezó a fijar en mi, miraba como un loco. Le tenía miedo. Me decía bajito, en la oreja: "Sandokán, estás gordito todavía.." Luego me acariciaba el lomo. No me gustaba ni un poquito aquella burumba. Empecé a estar alerta. Los nervios se me pusieron de punta. Casi no dormía y el pelo se me empezó a hacer. Las encías se me hincaron y perdí en seis meses dos colmillos y un diente. Ladraba flojo y perdí 10 libras,¡las perras dejaron de mirarme! No levantaba cabeza.

CONEXIÓN CUBANA.- Entonces, ¿ se marchó por sus medios?

SANDOKÁN.- ¿El qué? Ná, me tiré por el balcón. Un segundo piso, directo a la calle. Caí encima de un latón repleto de basura que estaba en la calle. El viejo me obligó. Ya no quedaba que vender en la casa. Lo habían vendido todo, no había jama, ninguna. El viejo que fumaba ni cigarros tenía, no quedaban sillas con patas, se las fumó todas. La vieja ni hablaba. Yo estaba cogiendo fresco al lado de la puerta de la calle cuando veo al viejo que venía a darme con una pata del televisor ruso de la sala, pudo darme un golpe por el lomo. El segundo rebotó contra la pared y ahí me lancé por el balcón.

CONEXIÓN CUBANA.- ¿Por qué no lo atacó?

SANDOKÁN.- Usted está loco, ¡qué atacar ni ocho cuartos! Yo era un perro de 140 libras, grande, un San Bernardo, joven, vigoroso, antes de la Hambruna. En esos momentos parecía un perro chihuahua , 25 libras de hueso y pellejo. Eso me salvó porque como pesaba poco, al caer no me di muchos golpes. Entonces salí echando. Caminaba por la ciudad, me acercaba a los Cupet y empecé a resolver, a luchar. El mundo entero era mi enemigo, las gentes, los otros perros, todo el mundo.

CONEXIÓN CUBANA.- Sandokán, fue presa de una depresión canina reactiva, ¿ lo sabía usted?

SANDOKÁN.- No me vengas con palabritas raras. Yo soy un perro luchador.

CONEXIÓN CUBANA.- Para su tranquilidad, nuestro veterinario le ha examinado concienzudamente y ha emitido un diagnóstico acerca de sus dolencias, aquí está:

Perro San Bernardo, con talla y peso correspondiente a un Chihuahua de 1 años de edad. Arcadas dentarias desnudas. Con gingivitis. Ojos con cataratas. Ciego casi totalmente. Pelambre débil y rala. Fracturas óseas en las cuatro patas, mal consolidadas , que le hacen parecer un garabato andante. Hemoglobina de 8 g/dl. Azúcar muy baja en sangre. Ladrido débil e ininteligible, como el maullido de un gato.

Desde el punto de vista psicológico es un perro con un stress reactivo de tres pares de cojones que ha desembocado en una psicosis de persecución y paranoia perruna, que le han convertido en un depredador urbano en potencia, aunque sin medios físicos para matar ni una mosca. Su psiquis vapuleada por el hambre y las contingencias es proclive a las alucinaciones visuales y auditivas, aunque priman las primeraSandokán.- visualiza grandes bandejas con exquisitos manjares. No posee olfato, esto le impide tener alucinaciones olfativas.

A punto de cumplir los 16, parece tener 20 años más, pero sigue en la lucha por la supervivencia. Este es Sandokán, un perro de la calle.

CONEXIÓN CUBANA.- Nos tenemos que despedir. Ha sido un placer, pero debemos realizarle una segunda entrevista donde nos narre como se las agencia para buscar comida en los basureros, con esa ceguera y las patas torcidas.

SANDOKÁN.- Será un gusto poderles servir. Gracias por pasarme por la batidora ese filete que me regalaron.

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