
En una entrevista, Fidel Castro argumentó su utilización del territorio soberano de México para organizar una expedición armada hacia Cuba, diciendo que era un país muy grande lo que permitía, según su consideración, mantener en secreto la organización y entrenamiento de un grupo armado irregular; que serian los expedicionarios que desembarcarían en Cuba dando inicio a la así llamada Revolución cubana.
Hay muchas leyendas en esto del paso de futuro dictador cubano por el territorio del estado mexicano de Tamaulipas. Residiendo allí en Ciudad Victoria y más tarde en Reynosa pude escuchar más de una historia sobre este asunto. Sin duda que Fidel Castro estuvo en Tamaulipas y varias son las razones que lo llevaron allí.
Fidel Castro junto a otros camaradas viajó desde Ciudad de México hasta la ciudad fronteriza de Reynosa al norte de Tamaulipas, para pasar a McAllen, Texas donde se reunió con el ex presidente Prio Socarras. Su intención más que buscar una alianza con el ex presidente y su partido era conseguir apoyo económico para su organización, lo logró obteniendo unos 50 mil dólares que le vinieron muy bien. Su paso al territorio de los EEUU es leyenda. Se asegura que cruzó a nado el Rio Grande en tanto que sus acompañantes, del Pino y Faustino Pérez, lo hacían por el puente, caminando. Otra versión lo sitúa pasando de incognito junto a un grupo de braceros mexicanos que iban a trabajar al otro lado.
En un día de almuerzo y canícula en Ciudad Reynosa, donde trabajaba, le oí decir a unos comensales que ellos eran familia de un lugareño, dueño por aquellos años de una Gasolinera, y que este dio trabajo a Fidel Castro en los días que este estuvo en Reynosa; él no sabía nada del personaje y le dio trabajo para ayudarle porque no tenía medios para subsistir. Según estas personas, Fidel, se desempeño por varios días como despachador de una gasolinera en Reynosa, Tamaulipas.
Posiblemente antes del cruce a nado del Rio que divide México de los Estados Unidos, algo que harían décadas después miles de cubanos huyendo de su dictadura y ayudados por la ley de ajuste cubano, Fidel Castro andaba por la zona de Tampico. Al menos en aquella ciudad lo sitúan algunos dedicándose a establecer un campamento de entrenamiento en la zona. Cuentan que en la carretera de Tampico a Mante fue detenido por un “oficial motociclista” de nombre Armando Ayesh, quien comprueba que el auto donde viajaba Fidel llevaba armas. Pero el oficial no lo denuncia y hace suya la lucha del revolucionario cubano convirtiéndose en un reclutador para la causa en una oficina por San Luis de Potosí. Este oficial Ayesh o alguien cerca de él, en su momento, desarrollaron una imaginería revolucionaria sin lugar a dudas.
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Dos cosas se necesita para lograr un entrenamiento militar: el lugar y las armas. No hay dudas de que Fidel andaba por el sur de Tamaulipas. Después de los problemas en Las Rosas en las cercanías de Ciudad de México el otro campamento se estableció en el Rancho María de los Ángeles en Abasolo, Tamaulipas . En ese lugar entrenaron más de 40 efectivos, se asegura que los rebeldes cubanos en las noches solían cantar canciones mexicanas. ¿Y las armas?
Se necesitaban armas para entrenar y para armar a los expedicionarios .Esto lleva nuevamente a Fidel al escenario del norte de Tamaulipas. Esta vez en Ciudad Mier al norte del Estado y por aquel tiempo terreno dedicado al contrabando a través de la frontera. En toda una operación de contrabando de armas con datos muy precisos esto es lo que se asegura que ocurrió:
Fidel Castro sabía que mercancías podían cruzar ilegalmente por el Rio Grande en Mier. Castro necesita armas y fue a Mier para obtenerlas. El historiador de Ciudad Mier, Antonio Guerra, dice que sólo los contrabandistas mejores recibieron la asignación.
“La operación fue asignada a Juan “El Chapiado” González, de Mier y Guerra “El Chago” de Santiago, de Agualeguas (Nuevo León). Estos hombres adquirieron las armas en los Estados Unidos, y luego las pasan por Rio Grande. Cuando desembarcaron las armas fueron descargadas, en el Rancho de Los Guajes, propiedad de Jesús “El gavilán” Ramírez.
Familiares y conocidos de estos hombres refieren que después de ocultar las armas, el grupo fue dirigido a viajar a la cantina de la Loma de la barra de peligro, muchos kilómetros abajo de la carretera que conduce de Mier a Ciudad Guerrero. Allí se reunieron con el comprador de la mercancía. En la barra se convino en que las armas continuarían hacia el sur, dejando Mier hasta a Aldama y desde allí a Veracruz, donde serian cargadas en un barco llamado Granma.”
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Hay otra versión que considera que las armas, tanto para el entrenamiento como para la expedición, fueron compradas en el Distrito Federal o provistas mediante gestiones del ex Presidente Lázaro Cárdenas, devenido en conspirador y cómplice al extremis en todo esto. Se asegura que estas siempre fueron transportadas en pipas de PEMEX.
Como sea que las armas se consiguieron, allí estaban; primero en los campamentos de entrenamiento en Las Rosas, Jalapa, Abasolo y Boca del Rio y finalmente en el yate Granma.
Volviendo a la costeña ciudad de Tampico. La narración del paso de Fidel por esta ciudad parece que tiene que enriquecerse. Muchos aseguran que Fidel junto a Faustino llegaron desde Ciudad Victoria a Tampico para determinar los lugares donde los rebeldes se hospedarían camino de Tuxpan, Veracruz. Pero no, esto no es suficiente; entonces lo sitúan en el famoso y ya desparecido Bar Palacio, donde Humphrey Bogart filmara años atrás “El tesoro de la Sierra Madre”, o en el otro extremo de la Plaza de la Libertad donde se encuentra el restaurante “La Troya”, tomándose una cerveza junto al Che. Sin conocerse la fecha, es en esta ciudad que se considera que hubo un encuentro entre Fidel Castro y Lázaro Cárdenas, esto en una habitación del Hotel Inglaterra en el centro de la ciudad.
Lo cierto es que el campamento principal se estableció en Abasolo, Tamaulipas y que allí estuvo Fidel, si bien el campamento estaba bajo la dirección de Faustino Pérez. Allí terminó el entrenamiento no solo porque se agotaron las balas, sino por la deserción de dos rebeldes que llegaron hasta el cercano poblado de Jiménez, tomaron el autor que allí tenían a buen recaudo y regresaron a los EEUU. Fidel Castro tenía su jefatura en el Hotel Mi Ranchito cerca de Abasolo, aunque no se encontraba en ese lugar cuando la deserción, dio la orden de que dejaran el campamento y se dirigieran a Ciudad Victoria. La tranquila capital del Estado en un momento contó con cerca de medio centenar de implicados que ocuparon habitaciones en los principales hoteles de la ciudad.
Tamaulipas, como Ciudad de México, fue el punto donde confluyeron en aquellos años de 1955 y 1956 los conspiradores contra la dictadura de Batista que se preparaban para una expedición armada hacia Cuba, pero en este escenario también se dieron cita: políticos y politiqueros, cómplices mexicanos, agentes del régimen de Batista, desertores, delatores, agentes trujillistas y de Moscú, oficiales policiales mexicanos encubridores y hasta un ex presidente mexicano compinche.
Fueron reveladoras las andanzas del actual sátrapa por Tamaulipas. Anduvo, nadó, se hospedó, tomó su cerveza en una terraza fresca y soledad, tal vez recordó a Humphrey Bogart y tarareo un bolero de Roberto Cantoral. Todo esto en “Tamaholipa, lugar donde se reza mucho”.
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