“Es un pecado no hacer lo que uno es capaz de hacer” José Martí.

Desde Pequeño me enseñaron que: “El que da primero da dos veces.” Hace sólo pocos días ocurrieron en el centro de La Habana sendos acontecimientos sin precedente que han conmocionado a la comunidad exiliada y a los de intramuros. El martes 23 de agosto 4 corajudas mujeres subieron a la escalinata del Capitolio Nacional con una sabana llena de consignas contra el gobierno, y empezaron a gritar “Abajo la Dictadura,” “Abajo Fidel,” “Vivan los Derechos Humanos” “Libertad para los presos políticos,” Etc. Cuando un agente de Seguridad del Estado subió a arrestarla, la muchedumbre que se encontraba en los alrededores empezó a abuchearlo y a decirle abusador y descarado, lo que lo obligó a llamar refuerzos. La multitud continuaba apoyando a estas valientes mujeres que, a la sazón, se le habían unido dos más. Eventualmente se las llevaron presas y las soltaron varias horas después.
En el Mercado Único de 4 Caminos 2 mujeres armadas de una cazuela un sartén y dos cucharones se pararon al frente de ese comercio y empezaron a tocar y a gritar: “Tenemos hambre” “Queremos zapatos para nuestros hijos” “Libertad para Cuba” etc. Al principio las catalogaron de locas, pero minutos después se fue aglomerando el público que empezó a apoyarlas y más de 500 personas siguió hasta la Estación de policía donde las condujeron a la fuerza. Las personas allí congregadas gritaba improperios contra la policía para que las soltaran. ¡En ninguno de los dos eventos apareció la Brigada de Respuesta Rápida! ¿Saben por qué? ¡Por el factor sorpresa, porque se tomó la ofensiva!
Me causó asombro escuchar el sábado 27 de Agosto de 2011 en Radio Mambí a las 10 de la noche a un supuesto anticastrista vehemente criticar a estas valerosas mujeres, sus estrategias y el nombre de sus organizaciones. ¡Esto es el colmo!
En Nueva York y New Jersey los exiliados hemos organizado algunas protestas sin pedirle permiso a nadie. Hemos cerrado el Lincoln Túnel, hemos proyectado la imagen de Orlando Zapata Tamayo en la pared de la guarida castrista, y con luces de linternas alumbrábamos las ventanas y las paredes de ese lugar, hemos entrado al vestíbulo del New York Times cuando por primera vez ese periódico nos llamó mafia cubana, y hemos hecho otras cosas parecidas amparados en el factor sorpresa y en la ofensiva.
Sin embargo hace años he observado que nosotros bailamos al compás de la música que los castristas tocan. Por lo que cuando nos atacan o nos provocan es que ripostamos. El hecho que llevamos casi 53 años exiliados demuestra que algo estamos haciendo mal o algo estamos dejando de hacer. Creo que hemos navegado, todos estos años, sin rumbo.
Estamos dándole propaganda gratis al testaferro de Pablo Milanes, y nos apartamos de lo que verdaderamente debemos hacer, nos apartamos de preocuparnos de lo que tienen tras bastidores la administración Obama junto con la dictadura castrista. Porque todo esto del falso intercambio cultural es un termómetro. ¡El palo que nos espera será demoledor!
Debemos buscar estrategias nuevas y funcionales. Primero debemos buscar o elegir un líder único y crearnos un programa de trabajo a corto y largo plazo con metas a cumplir, Sin que falte una convocatoria de todo el exilio a un multitudinario acto a Washington DC y ahí leer y entregar un documento en la Casa Blanca. Crear un documento serio con las normativas y los objetivos que nos propongamos en una asamblea donde participe el exilio cubano junto a sus organizaciones, discutir y aprobar ese tipo de Constitución del Exilio Patriótico. El único problema real existente es que, como hasta ahora, todos queremos ser caciques y no indios, por lo que veo muy improbable que se cumpla ni la 8va parte de lo que aquí sugiero. ¡Debemos superar eso! ¡De lo contrario estaremos exiliados 53 años mas!
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