La Navidad era aquella época del año en que la realidad cubana parecía inmersa en una aureola de luz cuyos fulgores invitaban al amor, sugerían esperanzas y llenaban el paisaje de alegría. En realidad, el ambiente se permeaba de un aroma distinto, diferente. No es que en ello hubiera una manifestación de la naturaleza obediente a los designios de Dios. A tal pensamiento podría oponerse el hecho de que el 25 de diciembre no es considerado por los estudiosos y especialistas como el día de la natividad de Jesucristo. Tal día no está definido y es objeto de investigaciones, pero se adoptó el 25 como sustituto de la fiesta pagana al nacimiento del sol en el siglo IV.

Pero puesto que en la Navidad se evidenciaba lo mejor del hombre y el llamado al amor hacía difundir tal sentimiento en el ambiente, la presencia de lo divino se hacía realidad. La Navidad estaba en Dios y Dios estaba en la Navidad. Dañarla equivalía a dañar lo mejor y más noble del corazón cubano.

Leer más: Las fiestas navideñas en Cuba

  • Visto: 10072

La fiesta tradicional de la familia cubana era, sin lugar a dudas, la noche del 24 de diciembre de cada año popularmente conocida como Nochebuena. Era la reina de las festividades por cuya intención se hacía realidad uno de los más nobles anhelos de corazón humano: la reunión de la familia en torno a los padres y abuelos.

El cubano acostumbrado a una geografía generosa pero a veces devastada por tormentas y huracanes y a una economía con altas y bajas según los precios del principal rubro económico, la caña de azúcar, nunca imaginó futuro alguno privado de celebrar su tradicional fiesta navideña. Primero se hundiría la isla de corcho, como se le decía a Cuba, antes de dejar de celebrar la Nochebuena.

Era la fiesta de todos sin excepción donde la voluntad celebrante se favorecía con el bajo precio de los productos propios de la ocasión. Como si ello fuera poco y para facilitar la fecha, era costumbre la difusión del aguinaldo pascual donde todos eran receptores y emisores. El aguinaldo patronal potenciaba la circulación del dinero de modo que todos daban y al mismo tiempo recibían.

Leer más: La nochebuena en Cuba

  • Visto: 8913

Hace algún tiempo miraba una foto de esas que se toman casi al azar y después aparecen en alguna que otra página Web. Se trata de un letrero sobre un cartón con algunas frases entrelazadas y aparentemente sin sentido que colgaba entre dos edificios de la ciudad de la Habana, el texto dice así:

“Querido Santiaguero: Seguimos siendo leones “aunque” no seamos campeones, lo que si nunca seremos: Ni palestinos, ni estafadores, ni chivatones !Ah! Y no vamos a joder a casa de nadie. Por favor avispas regresen al Chago”.

Para aquellos que no son cubanos, estos términos son difíciles de interpretar pero para los cubanos, hay en esas palabras hay un mensaje inequívoco de exclusión y fuertes prejuicios de los “habaneros” hacia los “orientales”.

Leer más: Los raros prejuicios entre cubanos

  • Visto: 9819

Un baúl mágico para el pronóstico del tiempo

Mucho más tiempo de permanencia en sus funciones como profeta que el famoso Sapo del Tesico, como es lógico, se mantuvo el no menos afamado barómetro conocido como “El baúl de Ña Trina”. Así fue llamada—sin que aparezca nombres ni apellidos en esta historia-- una respetable señora oriunda de la Octava Villa por allá por los comienzos del siglo XIX.

Y la señora Ña Trina era propietaria de un baúl de madera forrado en cuero que cumplía la doble función de guardar la ropa y pronosticar el estado del tiempo como sin igual meteorólogo.

¿Cómo sucedía la magia?

Leer más: El baúl de Ña Trina

  • Visto: 7898

Cuentan que por la región oriental de Cuba, vivía una familia de mulatos que tenían una hija muy bonita llamada Ascensión, pero todos en el lugar la llamaban la India Sension, porque era mulata y de pelo lacio.

Una vez, Sension estaba conversando con un joven que la pretendía, y el padre de la muchacha los vio y se disgusto tanto que decidió mudarse con su familia a otro lugar.

El lugar al que se mudaron estaba cerca de una laguna. Todo transcurrió tranquilamente y sin problemas, hasta que una vez, Sension fue sorprendida por su madre conversando junto a la laguna con el pretendiente que a sus padres tanto disgustaba, el cual la siguió hasta encontrarla de nuevo.

Leer más: La india Sension

  • Visto: 7865

© Copyright Conexión Cubana®  Desde 1998 . Todos los derechos reservados