Tradiciones y leyendas

Recientemente, a un veguero pinareño lo multaron porque -luego de terminada la cosecha tabacalera- sembró frijoles negros en la tierra dedicada al tabaco, que de todos modos iba a estar ociosa por varios meses. El campesino solo aplicó el viejo método de rotación de cultivos. Los frijoles, además de servirle para alimentarse o ganarse unos pesos, le aportan hierro a la tierra, lo que hará mejor la próxima cosecha de tabaco. Cualquier guajiro sabe eso. Pero los burócratas del Ministerio de Agricultura, no. Y tampoco les interesa. Para ellos, los tabaqueros es como si fueran esclavos de un gran latifundista: el estado.

El estado les paga una miseria por las cosechas y no les da nada para trabajar. Sólo órdenes, muchas veces absurdas. Deben comprar los aperos, las turbinas y las mangueras para regar sus cultivos, los fertilizantes y herbicidas. Y contratar hombres para la siembra, el guataqueo y la recogida. Eso, si encuentran a alguien, porque nadie quiere trabajar por menos de 30 pesos diarios (poco más de un dólar). Y el cosechero no puede pagar más porque la cuenta sencillamente no le da… Pero al estado sí le da la cuenta con el tabaco y de qué manera. De no ser así, los guías de turismo no recibirían la tajada de dinero que reciben por llevar los turistas a las tiendas de habanos.

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El XIV Festival Internacional del Habano ha reunido a centenares de personas en Cuba esta semana.

Uno de sus mayores atractivos, aprender la técnica de torcer un puro habano a mano.

Valiéndose únicamente de una tabla de madera, una guillotina y goma vegetal, de la habilidad de los torcedores depende el acabado del cigarro.

La mayoría de torcedores en Cuba son mujeres.

Las ventas internacionales de los lujosos puros cubanos crecieron un 9 % en 2011.

Torcer un puro es "arte" según coinciden quienes practican ese centenario oficio en Cuba en el que esta semana se iniciaron unos 500 amantes del tabaco en el XIV Festival Internacional del Habano en la isla, un festejo de productores, hombres de negocios, pero especialmente de los fumadores.

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El tabaco habano

Sin querer emular a Don Miguel de Cervantes Saavedra, que sería impropio y pretencioso por mi parte comienzo por decir: Que en un lugar de la Isla de Cuba de cuyo lugar si quiero acordarme, se supo de la existencia de la planta que daría lugar a que fuera venerada por unos y odiada por otros.(La Nicotinian Tabacus).Aunque no sea originaria de allí, vino de Asia según cuentan, y se olvidó el camino de regreso.

La Solanácea que con el trabajo sacrificado de los vegueros tras su crianza y artesana elaboración de tabaqueros han hecho que en nuestros días fumarse un puro habano para los que amamos el tabaco, sea un acto ritual por todo lo que ese rito conlleva, elección, tacto, añejamiento, aroma, cata y deleite al vista tras el encendido para el placer de su fumada.

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Vegueromanía

Las marcas del tabaco

Una de las primeras iniciativas de Fidel Castro tras la toma del poder en Cuba fue la nacionalización del azúcar y los cigarros, los dos principales recursos de la Isla. Además, deseaba terminar con la época de las grandes firmas, y sus sobrecargados adornos de oro y púrpura. Se reemplazarían las novecientas sesenta marcas de cigarros existentes por un cigarro popular, disponible en tres o cuatro dimensiones como máximo.

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