
Ayer participé en una entrevista para el programa “Sobre mis pasos” del canal Mega Tv en Miami y presentado por Tony Cortés. La invitación me llegó a través de Ino Martell y me siento obligado a presentarlo. Es un viejo luchador con raíces en el pueblo ultramarino de Regla, simpatizo mucho con él y existe entre nosotros mucha química. Yo lo identifico como un Quijote criollo, lucha contra molinos de vientos y odios. Lo hace cargando consigo un equipaje muy pesado y que expone donde crea necesario. Centenares de fotos y documentos que demuestran el origen y carácter terrorista del régimen cubano. Ino me llamó desde New Jersey y de paso me pidió que invitara a otros integrantes de la comunidad cubana en Montreal
Me explicó, las razones de ese programa a filmar en esta ciudad, era presentar la cara opuesta de lo que sufren los inmigrantes cubanos en otros países latinoamericanos. Tony se encontraba impactado por lo observado en Ecuador y México, me encantó la idea y estaba dispuesto a colaborar con él. Invité a un joven pintor cubano llamado Irán Plata, sabía que él no sentía miedo de expresarse ante cámaras. Hablé también con una dulce criollita llamada Isbel, ella trabaja en el giro de la cultura en este país y no come miedo. Contacté al bailarín Julio Hong y aceptó mi propuesta. A cada uno de ellos y por el respeto que para mí merecen, les expliqué el objetivo real de ese capítulo. Les manifesté además, que no necesariamente tenían que hablar de política. Yo, por el contrario, me propuse aprovechar cualquier veta que apareciera en el camino con la finalidad de expresar lo que llevo dentro y muchos desconocen.
Ino Martell llegó a Montreal unos días antes que Tony y un día lo recogí para filmar algunos exteriores que pudieran emplearse en el programa. Durante esas horas, me contó el origen de la amistad que hoy mantiene con él.
A Cortés no era necesario me lo presentaran, lo conozco desde hace algún tiempo, su imagen me llegó por satélite, yo consumo sus programas. ¿Cómo pudiera describirlo? Hubo mucha química desde los primeros minutos de encuentro y lo protocolar se mantuvo a distancia, tal parecía que nos conocíamos desde hacía muchos años. A propuesta de Ino, quien ya había recorrido parte del terreno, aceptó iniciar este capítulo desde “El Viejo Puerto de Montreal”. Sitio al que arribé por primera vez en el año 1968 y al que repetí sus visitas durante unos quince viajes posteriores. Desde hace más de veinte años, esta área fue destinada al turismo. Allí nos reunimos y comenzamos la entrevista que culminó en una de las callecitas aledañas y peatonal, nos sentamos en un banco de la calle Saint Paul.

¿Quién es Tony Cortés? Se preguntarán muchos de los que no tienen acceso al canal Mega Tv. Yo me atrevo a responder con pocas palabras, es un chamaco que pertenece a la generación de mi hijo, al que le han soltado una “papa caliente o una tiñosa agresiva con dientes”. No le resultará fácil cubrir el vacío originado con la ausencia de María Elvira Salazar, un monstruo profesional ante cámaras, con un rating elevado por su fama alcanzada. Creo que es un verdadero reto el que le impusieron y merece todo nuestro apoyo. ¿Por qué digo esto? Este muchacho sale solo y con pocos recursos en busca de la información que necesita. Él es casi todo, operador de cámara, sonido, guionista, etc. Creo que cuando observas eso merece algo de admiración y otra cosa que le negamos a los nuestros, “APOYO”.
Sin bajar las maletas del auto, lo condujeron directamente al punto donde nos encontraríamos y sin comer comenzó a trabajar con toda la naturalidad del mundo. Por suerte para él, tenía a su favor esos sentimientos de solidaridad aún latente entre nuestra gente. Ino funcionaba como camarógrafo y el resto cargábamos sus maletines mientras nos desplazábamos por el área, todo fue muy agradable y cubano.
Yo estaba preparado mentalmente para responder preguntas sobre la comunidad cubana existente en esta ciudad, llevo veinte años aquí y tuve mucho contacto con ella desde mis primeros pasos por estas calles. Sin embargo, en la medida que conversábamos, nos apartábamos del tema central de su programa. Llegó el momento donde no hablamos nada de esos inmigrantes arribados a estas tierras y nos enfocamos en mi trabajo desarrollado en la marina mercante cubana. En ningún momento hubo un libreto estudiado, no existió tiempo para redactarlo y todo se dejó a la suerte que a veces ofrece la espontaneidad. En la misma medida que hablábamos, así mismo se acortaron distancias. No existía un conductor de televisión conversando conmigo, yo tenía frente a mí a uno de mis hijos o sus amigos interesados por nuestro pasado. Esa situación facilitó el flujo de palabras y evitó el nerviosismo que muchas veces se siente ante cámaras. No había entrevista alguna, solo una conversación entre dos viejos amigos que se acababan de conocer. Las preguntas llegaron desordenadas y por supuesto, las respuestas también. Muchas de ellas mutiladas o atrofiadas, él quería saber demasiado y yo deseaba contarle muchas cosas que lo sorprendían constantemente. Pienso que el trabajo más arduo cuando regrese a Miami, será el de editar cada fragmento de nuestra conversación y aprovechará inteligentemente mucha información hasta hoy casi inédita.
¿Quién es Tony Cortés? Es un chamaco que como Ino Martell, emprendió su lucha contra los molinos de vientos y odios. Incursiona en un terreno donde trata de mostrar al mundo los abusos que se cometen en contra de los emigrantes cubanos en este continente. Cuando te entrevista, lo hace mirándote a los ojos y pierdes el temor a expresarte libremente, dicen que los ojos son las ventanas del alma. No creo, haga nada de eso con la finalidad de ganar plata o ratings, es demasiado cubano y sincero. Tal vez me equivoque y de poco sirva entonces esa experiencia que tengo de la vida. Poco importa si él supo abrir esa grieta, lo interesante es saber aprovecharla. Yo, en mi caso muy personal, le deseo todo el éxito del mundo y ojalá se repita la experiencia. Sé perfectamente que tres horas no son suficientes para satisfacer esa avidez de conocimientos sobre nuestro pasado.
-Pipo, ¿ayer fuiste a la entrevista con el pullover que tenías puesto? Interrumpió mi hijo cuando estaba a punto de concluir estas líneas. -¡Sí! ¿Qué tiene de malo?
-¡Nada! Solo que ese pullover es del pijama que yo te había regalado.
-No le hagas cráneo a eso, aquí la gente se viste como les da la gana.
-¡Coño, viejo! Pero tienes un millón de camisas.
-¡Olvida eso, no había protocolo! Además, acuérdate como me dicen tus hijos. Resulta que mis nietos me han puesto de apodo “El Clásico”, dicen que por mis gustos a la hora de poner la mesa, mi música y afición por escribir.
Esteban Casañas Lostal.
Montreal..Canadá.
2011-07-15
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