Adrián Leiva. A un año de su muerte

La vida no vale nada
si ignoro que el asesino
cogió por otro camino
y prepara una celada.
Pablo Milanés
Ha transcurrido un año de la muerte de Adrián Leiva. Poco se sabe sobre lo ocurrido aquel 23 de marzo en un punto de la costa norte de Cuba, donde aparentemente llegó junto a tres desconocidos en horas tempranas del amanecer. Pesan las dudas sobre lo mucho o poco hecho por averiguar la verdad. Aunque es difícil, dadas las circunstancias y el lugar donde se produjo, hay detalles que permiten visualizar una idea vaga de lo sucedido. Cierto que las conjeturas no sirven de nada cuando se trata de probar un hecho. No obstante, ayudan.
Existe el dato de que la persona que lo llevó al destino mortal, estaba de vuelta en Miami el mismo 23. Se pudo localizar su teléfono grabado en el celular del exiliado. A la llamada respondió afirmando que Adrián fue dejado en un punto del litoral situado entre la provincia habanera y Matanzas en la mañana de ese día. Es la versión que lo ubica en tierra, detenido por militares guarda fronteras, junto a sus acompañantes. La otra explicación, la que dieron a sus familiares en la sede del Ministerio del Interior de La Habana, justifica el desenlace fatal por el esfuerzo de bracear los 200 metros que le separaban del litoral.






