La piloto clandestina

La piloto clandestina no es una mujer que pilotea avión o nave clandestinamente, de cierto solo tiene que es clandestina y lo de piloto, nos llegó a la isla hace mucho tiempo desde 9550 kilómetros de distancia. Las pilotos (legales) llegaron a Cuba por los años setenta, una vez finalizada la ley seca que imperó a raíz de la zafra de los “diez millones”, yo tuve la oportunidad de comprobar sus orígenes en algunos países del bloque socialista, muy en especial en la desaparecida Unión Soviética.

La piloto es un monumento a la asquerosidad, al mal servicio, a la delincuencia, al robo, al comercio ilícito, a la más baja categoría de la prostitución, a la humillación de la clase obrera, es todo lo malo que se puede encontrar en una sociedad y única opción para aquellos que no poseen la posibilidad de asistir a otros centros decentes por sus bajos ingresos, las pilotos fueron y serán una vergüenza.

En esas pilotos (que no encuentro la razón para que sean llamadas de esta manera), pero es un vicio al fin y al cabo de los comunistas en cambiarle el nombre a las cosas, bautizándolos después con otros verdaderamente absurdos como en éste caso. Se expende una cerveza de muy dudosa calidad con varios efectos secundarios, un día te provoca una gran diarrea, otras veces te hace padecer de un dolor de cabeza insoportable y difícil de aliviar, otros días amaneces con una sed insaciable y bebes más agua que un camello. Las que tenían servicio sanitario generalmente se encontraban inundados de orine o heces fecales y sin luz, para poder evacuar los deseos de orinar, provocados al ingerir varias percas de ese extraño líquido llamado cerveza, había que entrar caminando sobre los talones de los zapatos y tomar mucha puntería, para no orinar al que se encontrara dentro en medio de la fétida penumbra. Las percas eran unos vasos de papel encerados, con capacidad para varias botellas de cerveza común, aunque la que se vendía en las pilotos eran de unos tanques que periódicamente se inyectaban con unos balones de CO2, amén del agua que le agregaban los “piloteros” para obtener más ganancias de las adquiridas en sus normales robos.

Después de la famosa ley seca dictada por el dueño de la isla, y que provocara sea dicho de paso muchos mártires, que incluyeron también a personal ruso (tal vez por ello construyeron la estatua al soldado desconocido en Cuba), porque hasta donde alcanzan mis conocimientos de historia, el único que murió en nuestras guerras de esas áreas del planeta fue el polaco Carlos Roloff. Pues después de aquella ley comenzaron a aparecer estas famosas pilotos, no fue casual la aparición de ellas, la gente se encontraba en aquella época como nunca ha dejado de encontrarse en esa isla, con una ansiedad tremenda por tomarse un “laguer” bien frío en ese país tan caliente, entonces, los que tenían ahorrados unos pesitos de aquella también famosa “danza de los millones”, comenzaron a invadir los lugares de primera categoría que fueron reabiertos nuevamente.

Esos lugares se vieron colmados de la noche a la mañana por toda clase de gente, era lógico que así fuera en un país donde se anunciaba a bombos y platillos la “igualdad de derechos” (esto no se lo creen ni ellos mismos, me refiero a esos que nos vendieron el socialismo) y así, era muy común ver adornando esos lugares a nuestros típicos personajes con sus dentaduras de oro o platino, algunas veces con figuritas de corazoncitos en esos casquillos metálicos, otras veces con estrellitas. Gente que usaban ese pelado llamado “Mano negra”, de patillas cortas (como las usadas por el padre de Elián), casi siempre con un pañuelo en la mano o alrededor del cuello de la camisa y se podían observar los últimos sobrevivientes de las bataholas. Me refiero a la chusma que abunda en cualquier país.

Eso molestó mucho a la naciente burguesía campechana que comenzó a ver con desconfianza y desprecio a esos seres, era ilógico aceptar que las hijas de Raúl Castro y Vilma fueran a comer  al Polinesio, a tomarse un traguito en Las Cañitas, a comer en El Conejito, etc., y se vieran obligadas a compartir la corta distancia que separa dos mesas con esa gentuza, por ello, aparecieron esas pilotos a cumplir uno de los objetivos políticos más importantes que nadie haya realizado dentro de la isla, mantener a esa basura de gente alejada de los lugares a donde acuden las personas decentes, increíble para los que no conocen nada de esto, pero muy cierto para los que las vivimos.

Tenían razón esos burgueses de aquella época (que son los mismos que hoy ostentan el poder), a la “chusma” hay que mantenerla alejada de todo indicio de civilización, nada mejor para ello que aplicar las enseñanzas que les diera aquella brillante figura conocida como Valeriano Weiller, en definitiva ellos son felices en sus medios y lo ha demostrado el tiempo, de no haber sido así, hoy no existieran esos barrios que antiguamente fueron habitados por los ricos y que pertenecen a la oligarquía serrana.

¿Quiénes son la chusma? Son fáciles de identificar en cualquier país, existen en todos y en cada uno de ellos realizan distintas funciones perjudiciales a la sociedad, la chusma cubana es típica y se diferencia de todas ellas, es una chusma socialista. Esta gentuza puede observarse con frecuencia en algunos de los noticieros que se transmiten por la CNN, son afortunados para que los entrevisten y representen a nuestro pueblo, son ellos quienes en muchas oportunidades gritan; ¡Abajo los derechos humanos!, son utilizados en las brigadas de respuesta rápida, en los actos de repudio contra disidentes, en marchas de protestas, viven generalmente en los barrios marginales de toda la isla, son la materia prima de la que se nutren todas las cárceles en la isla, luego dentro de ellas se prestan para atacar a los presos políticos, actos que realizan con sumo placer a cambio de las migajas ofrecidas por sus amos. Mucha de esa chusma ha llegado a escalar puestos dentro del partido, pero solo a niveles bajos, ellos han sido los más perjudiciales para el pueblo, otros, se han convertido en policías o en muchos casos en delatores de ellos, son promiscuos y de gran tendencia a abandonar a sus hijos, las putas chusmas son las más baratas dentro de ese negro comercio, se venden por cualquier cosa pero son de alto riesgo.

Algunos chusmas han logrado escalar a la gloria, solo unos pocos, lo han hecho generalmente a base de trompones, pero, como son ignorantes se dedicaron a vivir de ellas y las perdieron rápidamente, un ejemplo de ello lo son todos los boxeadores cubanos. Para la chusma no hay nada más importante que tomarse un laguer, una botella de ron y luego mover el culito, por tales razones, ni en las situaciones más difíciles del país, donde no se le ha garantizado la leche a los niños ni a los ancianos, la bebida no ha faltado y luego, se le colocan varias tribunas, donde acuden como moscas cuando les toca Juan Formell, para matarse a puñaladas o mover el culo.

Creo que si en algo ha tenido razón ese régimen lo es, en mantener alejada a esa porquería de gente de la que se ha servido, aunque, en muchos casos se han visto infiltrados por ellos y quienes se han utilizado también de una manera muy eficaz, para desprestigiar a la comunidad cubana de Miami. Solo hay algo que ha sido muy perjudicial en estas maniobras llevadas a cabo por el gobierno, esa chusma vive donde mismo lo hacen los trabajadores, quienes sufren también las mismas marginaciones, se confunden tanto con ellos, que es casi imposible diferenciarlos de los chusmas y se ha llegado al colmo de identificar a nuestro pueblo por ellos.

Las pilotos clandestinas eran muy diferentes a las del gobierno, eran ilegales como lo expresa su nombre, sin embargo, se diferenciaban de aquellas por el buen servicio y la cantidad y calidad de sus ofertas. Existieron en toda la isla en todos los tiempos y de ellas vivieron muchos cubanos, la cerveza que vendían era embotellada pero al doble del precio que la encontrada en la calle. Una vez acudí a una de ellas en La Habana Vieja y los propietarios usaban como camuflaje; una mesa con un cake en el patio del solar, debidamente decorado como si se fuera a celebrar un cumpleaños, globos que colgaban en distintas partes, una piñata y la complicidad de todos los vecinos. En Santiago de Cuba y donde termina la calle Trocha, media cuadra antes de llegar al mar, existieron dos pilotos muy famosas, hubo una que tenía contratada a trovadores y entre ambas existió siempre una fuerte competencia, pero por regla general, las pilotos eran de corta duración, siempre existía la delación de los Comités de Defensa y al final las mismas eran asaltadas en una operación relámpago, siendo decomisadas todas las mercancías y conducidos sus propietarios a prisión. Debo destacar, que aquellas pilotos clandestinas tenían en ocasiones muchas más ofertas en comidas que los mismos restaurantes del gobierno.

La palabra piloto fue utilizada por los comunistas para señalar muchas cosas, no solamente a esos bares de mala muerte que le ofrecían a los trabajadores del país, existieron “farmacias pilotos”, “unidades pilotos de reparación de cocinas de luz brillante”, “plan piloto de tal cosa”, “escuela piloto”, etc.

Esa costumbre de cambiarle el nombre a las cosas en ese enfermo afán por borrar todo lo que corresponde al pasado, los lleva a situaciones sumamente ridículas en la aplicación de nuestra lengua, una de las muestras más fehaciente de esto lo es; llamarle “Paladar” a una simple fonda que no llega ser un restaurante, si nos remitimos a cualquier diccionario comprobaremos, que el significado de esa palabra no tiene absolutamente nada que ver con el uso que se le ha dado en Cuba, de la misma manera que en ningún momento “Piloto” es un bar, ni lo que existe en Cuba es “Revolución”, ni Fidel es “Presidente” como se empeñan en presentar.

2001

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