Historia de Cuba

La Habana se quedó sin metro

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Cuba no estuvo presente en la asamblea anual de representantes de más de cuarenta sistemas de transporte subterráneo de España, Portugal y países de Latinoamérica, a efectuarse en noviembre del 2011 en Monterrey, México, por la obvia razón de que Cuba no tiene metro ni lo tendrá quién sabe por cuanto tiempo.

Hace unos años parecía que la capital cubana tendría metro, cuando en la década de 1980 los estudios de geología y finanzas realizados por especialistas cubanos y soviéticos iban muy adelantados.

En la prensa se mostró el proyecto de construcción, y hasta el supuesto recorrido, enlazando municipios y barrios capitalinos. Cada kilómetro de vía estaba valorado en un millón de dólares.

La caída de la Unión Soviética obligó a archivar el proyecto, y con él la esperanza de más de dos millones de capitalinos de disponer de un sistema de transportación masiva ágil y confortable.

Hubo quienes pensaron que para enfrentar las consecuencias del descalabro geopolítico del este de Europa, las autoridades implementarían una licitación internacional para la construcción del metro habanero, como antes ocurrió con el túnel de la bahía, a cargo de una compañía francesa durante el gobierno anterior. El túnel de La Habana se consideró, en su época, la más compleja obra de ingeniería de Cuba en el siglo pasado.

El metro quedó en el papel, y como sustituto, los habaneros han tenido que conformarse con el mastodóntico metrobús, conocido como “camello”. Vehículo con capacidad para trescientos pasajeros bien apretujados, especie de salvavidas rodante que en algo mejora la transportación pública.

A falta del metro y de la caída en picada del transporte, además del “camello” hizo su debut en las calles el triciclo, eufemísticamente llamado “bicitaxi”. También apareció en las ciudades de Cuba el “riquimbili”, una bicicleta con motor añadido que transporta en la parrilla a hombres y mujer ávidos de llegar a la casa o al trabajo, si están cerca.

La crisis del transporte trae e la mente, no sin nostalgia (aunque no siempre todo tiempo pasado fue mejor), que después de los Estados Unidos, era Cuba el país del continente con mayor número de vehículos circulando por una red de magníficas carreteras.

Y si nos remontamos más en el tiempo, es preciso recordar que en lejano 1836 aparecieron los primeros “taxistas” que tuvo La Habana, conduciendo coches y carretones de tracción animal. En 1840 circularon las primeras guaguas tiradas por mulos y caballos, que conectaban con los pueblos periféricos: Cerro, Regla, Guanabacoa, Príncipe y Marianao.

La espiral regresiva ha devuelto esos medios de transporte a la actualidad en toda la isla, junto a los viejos autos norteamericanos y europeos de la primera y segunda mitad del siglo XX, mientras la población, disgustada, espera las nuevas guaguas chinas que, como el metro, no se sabe cuándo llegarán.

Reinaldo Cosano Alén, Sindical Press
Fuente:
www.cubanet.org

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