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Nubes negras en el firmamento del beisbol castrista

Castro no tenía la mínima voluntad de mantener la pelota en el plano de grandeza a que se había llegado; incluso el interés de “los representantes del pueblo” era eliminarla como deporte de amplia demanda y apoyo gubernamental.

En Cuba no se jugó pelota en 1961, fue un ensayo de lo que se pretendía: no preparar más campeonatos organizados por el gobierno ni que utilizaran los medios para su difusión…

¿Por qué desistieron? ¿Por qué abandonaron la idea de imponer el balompié como deporte nacional apoyado y difundido por la dictadura desde aquel momento?

A ciencia cierta nadie lo sabe, aunque se cree que al tirano le sugirieron que, por lo caldeado de la situacion con el movimiento anticastrista en efervescencia, por los “alzados en armas” como punto álgido de preocupación, no se debía eliminar "el opio del pueblo cubano de antes", entonces se celebró, un año después de cercenada la cabeza de La Liga Cubana de Béisbol Profesional de Invierno, el primer juego de la primera de las llamadas Series Naciones de lo que se impuso, desde ese momento, como el béisbol castrista, engendro y propiedad absoluta del propio Castro y algunos “asesores”, como Martin Dihigo, que le propuso al dictador a principios de 1960 “masivizar” el béisbol de San Antonio a Maisi, además de convertirse en un ácido crítico del béisbol profesional desde un programa de radio y una columna de periódico.

Se dice que el Inmortal, que fue totalmente abandonado por “su Revolución”, después cambió algunas de “sus ideas".

Para su “primera serie nacional” en 1962, como no hubo campeonato oficial, utilizaron casi en pleno al equipo Teléfonos, que había ganado la Liga Nacional bajo las órdenes de Oscar Garmendía, que no estaría en 1961, porque se había asilado en Costa Rica durante la Serie Mundial Amateur de abril de aquel año.

Garmendía viajó como coach del equipo Cuba y fue uno de tres que pidieron asilo político en el país centroamericano en plena invasión de Bahía de Cochinos; los otros dos, Pepe Fernández, centerfielder de los Caribes de la Universidad y Clemente “Sungo” Carreras, manager.

Ese fue el equipo que llamaron Habana y que no tendría a Rigoberto “Tito” Fuentes en la segunda base, porque ya había reportado al beisbol profesional de Estados Unidos como parte del último grupo de peloteros firmados por los clubes del Béisbol Organizado. En la foto Pedro Chávez llega al home luego de batear un jonrón para el corrupto histórico Industriales. Chávez se encargó de perseguir a Gonzalo Naranjo en Cuba y le creó problemas a Fermín Guerra que condujeron a la derrota del team en 1967:

Con convocatorias a un entrenamiento hecho a la carrera, al que "forraron" con profesionales para poder completar los rosters de los tres equipos restantes: Occidentales, Azucareros y Orientales y que solo un jugador fue protestado, un antesalista villareño del equipo Azucareros, arrancó la primera serie nacional, caricatura de mal gusto no solo de la Liga Cubana, sino de cualquier campeonato amateur organizado en el país.

¿La tumba del béisbol cubano? Sí, la primera paletada de tierra sobre un tipo de pelota única en el Caribe, símbolo del béisbol de la región, eliminada en esencia desde el primer momento; porque, como deporte, según el propio dictador: “…no es suficiente en el desarrollo atlético integral del pueblo por pasivo…” y como ideología, porque no se podía mantener en plano de alta demanda fanática un deporte a través del cual se habían estrechado afectos con Estados Unidos, que se convirtió en un puente de amistad por compartirse público común y actividad en el diamante de juego a ambas orillas, cuando lo que se imponía era un odio enfermizo, vicioso e ideológico, no solo contra el Beisbol Organizado y el gobierno americano; sino contra todo el pueblo de Lincoln: “Abajo los Yanquis” no especificaba nivel político-social selective de un individuo, ¡Eran los yanquis y se acabó! Debajo el logo del equipo más corrupto de la historia del beisbol, Industriales tiene unas hoja de arreglos de juegos durante 50 años que supera todos los hechos de este tipo en América:

El nivel de decadencia acelerada por el divorcio con el Béisbol Organizado; la sustitución de profesionales del beisbol en niveles de asistencia al jugador por individuos que, incluso nunca habían jugado pelota y que se hacían cargo del entrenamiento y la dirección de peloteros con edades oscilantes entre 22-25 años, además de la creciente corrupción tanto entre peloteros como entre “técnicos” y burócratas del béisbol, rápidamente comenzaron a fracturar las bases históricas de fuerza, organización y poder de la pelota cubana; entonces el espectáculo tampoco se presentó vistosamente ni con la elegancia a que acostumbraba este deporte en Cuba: el césped quemado por no regarlo, los asientos de los estadios rotos y sin pintar, nada alegórico como no fueran las consignas políticas de rigor, zapatos spikes rotos en nivel de nacional y hasta nombres de equipos o números de la espalda con pintura tan mala que se despintaban la mitad, de tal forma que el equipo Pinar del Río podía leerse en un uniforme cualquiera P…. ..l Río; o un # 14 podía convertirse en un # 1 o en un # 4. El castrismo, que suspendió el pago a los estadios en 1968, hacía valer la maxima "a caballo regalado no se le mira el colmillo". Aquel publico "conciente" que todo lo ha aceptado hasta hoy, mereció semejante afrenta, que nadie lo dude.

Como colateral, la bebida en los bancos y desde jugadores a managers en desenfrenada carrera alcohólica; además del uso de pastillas de alto poder alucinógeno o analgésico de supuesta receta médica, negociada solo con la presencia personal del atleta ante el mostrador de compra.

El plan para eliminar el béisbol, que ha sido una obsesión de los Castro a través de 50 años, en los cuales se le hecho creer a la población y al mundo que el tipo es un fanático del béisbol, se concentró en “el largo plazo”, preparado a través de la intención de corromper el deporte, debilitarlo y mermarle su participación a extremos ridículos para tener lo que se tiene hoy, una población que, si no disfruta al balompié por encima de la pelota en cuanto a aceptación, lo tiene en igual nivel.

A como diera lugar, el plan ha sido decepcionar al público hasta sacarlo de los estadios y, con esta justificación, proceder al cierre del canal beisbolero para siempre.

Castro nunca fue fanático del béisbol; nunca fue, como tambián han inventado los liberales americanos ni un jugador ni, mucho menos, un prospecto para Joe Cambria: el béisbol, para el tirano, ha sido otro arma con la que ha manipulado al pueblo y a cuanto iluso internacional se le ha parado delante.

En 1989, en ocasión de celebrarse en Pinar del Río uno de los festejos que acostumbra, en la sede universitaria, delante de periodistas, le pidieron ayuda para un terreno de pelota y, sorprendidos, muchos de los concurrentes vieron la verdadera intención del tirano cuando dijo, acaloradamente y luego de patear una pared: “…estoy cansado de que me pidan ayuda para terrenos de pelota, les he dicho que para esa mierda burguesa no hay un quilo por parte nuestra; pídanlo para terrenos de fútbol, más acorde con nuestra ideología y más integral para nuestra sociedad…” Jorge Fuentes, manager de equipos de pelota en la provincia, incluso del equipo Cuba, estaba allí; Sebastián Ferrer Pimienta y Julio Duarte Alonso estaban allí; el rector de la sede universitaria estaba allí; Leonel Valdés, alias “Tatá”, J’ del Depto ideológico del partido provincial estaba allí…y quien me lo dijo, técnico de béisbol en el estadio, del cual me reservo su nombre…

El fraude castrista con el béisbol está llegando a su fin, no para bien, esas derrotas internacionales no van a provocar pasos de mejoría, positivos; no, van a acelerar lo peor para, con la justificación de la pérdida de interés, que se ha pretendido de una y mil formas como la desmoralización del béisbol en la capital por los arreglos de juegos consuetudinariamente, hacer lo que Castro siempre quiso: alejar al fanático del estadio para quitar el béisbol para siempre como actividad protegida y asegurada por el gobierno. El que no lo crea, que recuerde que quitó la carne, la leche, el marisco…vamos a ver si, cuando esto concluya, aplauden la decision, como en 1961, aplaudieron el descabezamiento del entonces mejor béisbol del mundo, más allá de las fronteras de Estados Unidos.

El cambio de mentalidad en el cubano desde hace 20 años, que le exige al dictador lo que este no prometió nunca desde que eliminó el deporte profesional con el lema “el triunfo de la pelota libre sobre la pelota esclava", que consiste en que ponga a vivir a sus peloteros de la manera como lo hacen los profesionales, se convirtió en el más formidable enemigo de la supervivencia del béisbol cubano…la suerte de la pelota cubana, de la débil y corrupta castrista de hoy, está echada…

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