Soñar despierto
Posteado por admin el Viernes Sep 5, 2008 En Sin categoríaCasi cada noche en mi solar habanero soñé con tener una casa. Era un sueño recurrente que podía empezar en alguna aventura erótica, en un juego de dominó o en una fajazón, podía empezar después de “La calabacita” o haberme ido a la cama a las dos de la mañana tras una noche de juerga. Al final mi fantasía desembocaba en una casa hermosa, amplia, en la que cada uno de los que nos apretábamos en aquellas cuatro paredes tendría una habitación, su espacio con una vista hermosa. Y tendríamos baños en los que nunca faltaría el agua. ¡Traumas de solar!, sueños que amarillaron con los años dentro de nuestras cabezas.
El problema de la vivienda es uno de los grandes escaches de la revolución. Generaciones enteras se han ido en blanco tratando de tener un hogar. Muchos han dejado salud en el espejismo de las microbrigadas. Veinte viviendas para 500 trabajadores sólo podía desembocar en pérdida de amistades, traiciones, en el “todo vale” con tal de ser agraciado con una casa que la mayoría de las veces daba pena.
Tuve una novia que su familia, no teniendo otra alternativa, se coló en un edificio abandonado a medio construir y allí permaneció años. Tantos que su hermanita pequeña no conocía otra cosa que paredes de bloques sin terminación ni color. Solo superficies grises, ásperas como su propia vida.
Una vez, aturdido de soñar lo mismo y me fui con mi música a otra parte. En mi maleta de inmigrante venían mis más tontos sueños y poco más. Pero los comienzos imponen un orden tan estricto de prioridades que llegué a pensar que había vencido esa etapa.
Desde hace un par de meses estoy en plena mudada. Esto es peor que un parto. Las manos me duelen, he perdido la práctica. Mis ojos van rojos por el polvo de la construcción. Lo tengo que hacer todo yo solo. Hoy en la pausa del mediodía abrí una cerveza y salí a mi nueva terraza… Empecé a soñar despierto.

Los parques.

Abril 22nd, 2009 at 7:59
Vista bonita.