Dicen los que saben que una reunión de cubanos es de por sí política, aunque no se hable o no se quiera hablar de ello. Pues entonces me asalta la duda.
El mes próximo celebra la niña de la casa sus Quince años. A tan importante evento he invitado a todos quienes conozco, entre los que hay unos 60 cubanos.
Sin embargo, vuelvo a meter la pata. No he hablado del contenido netamente político que una reunión de cubanos de tales dimensiones encierra en sí intrínsecamente.
No he hablado de los presos políticos,
no he hablado de las Damas de Blanco,
ni de la falta de libertades, ni de las limitaciones de viajes.
Aunque tampoco he hablado del bloqueo…
¡Nadie me va a perdonar que haya mandado unas invitaciones sin condimentos políticos!
¿Qué hago, cómo lo arreglo?