Hoy revisando la cajas de recuerdos que traje de Cuba encontré un folleto de poemas escritos por mí hace lo menos 20 años. No voy a explicar en las condiciones y el objeivo de cada uno de ellos, prefiero tomar un párrafo de Havana Graffiti que lo describe mejor que yo:
…Fui un corsario de la poesía que llegó al mundo de las rimas no impulsado por un afán de comunicación, necesidad de vaciar el alma o cualquier otra disculpa intelectual, sino con el simple y claro objetivo de ligar. Mi decir, lleno de palabras altisonantes era una parafernalia estudiada para cazar hembras, pero ya se sabe que en este arte de rendir por amor todo vale; al menos eran mis palabras más auténticas que las promesas de los discursos de los políticos de entonces o las desabridas mamadas de una prostituta de Monte y Cienfuegos. Nunca creí en mi vocación literaria más allá del instrumento importantísimo para sobrevivir en el retiro interior y sobre todo ligar, puesto que a los ojos de las mujeres soy feo, soy un negro muy feo…
Sin más explicaciones pongo tres de ellos. Los que me parecieron menos malos desde el punto de vista literario, pero un éxito total en el arte de ligar
1990
(Poema para ligar a la secretaria general del Comité de base)
Mi cuna
fue la de mi hermano mayor,
será también la de mi hijo.
Mis zapatos viejos fueron a la luna
y regresaron hablando de la síntesis
de la burla
de la ingravidez de las noticias
Yo les creo
Concierto
(Poema para ligar una rockera)
El alma en el sonido
el globo te da vueltas
apoyado en el metálico asombro
de románticos presos en el cajón de una guitarra
y tú,
y tú.
Y tú bailabas suave
despedazando tus piernas en el rock
fantasticos gritos
de blues
de sudores
de carnales arrebatos de mi clase
y tú y tú
Y tú vuelas al aullido
impregnado en la garganta
y tú y yo
y tantos otros
Sobre lo verde
(Para ligar una guajira)
Me gusta,
tener cuatro brazos
y jugar al sordomudo
manipular la estrella
que debió girar en el parque de mi infancia
y sobre la tierra
aprender a amar con faltas,
indescentes, ortográficas.
Me gusta
hablar al jején
que me visita por las noches,
empaparle el alma al negro
que guarda la impaciencia.
ver claras las ideas de la gente,
los recuerdos del desnudo
la mano del hombre en el bolsillo
Me gusta,
el mundo en cintas verdes,
ser el elegido que guarda las estrellas
y cuida que no falte
la luna en aquel charco.