
Ahora ya todos duermen. Puedo sentarme a escribir. Me da vergüenza saber que esa gente para la que escribo ha pasado una semana entera y se ha ido decepcionada por la ausencia de nuevas entradas en este Blog. Me duele ver cómo disminuye el número de visitas. Una huelga me ha robado cada minuto libre y las ideas, y las ganas de escribir; mi Blog ha estado mudo siete días.
Se impone que hable de Fidel Castro. Todo blog cubano que se precie de serlo tiene que hablar en estos días de Fidel Castro, pero yo no tengo absolutamente nada nuevo que decir de él. Mi hombre en La Habana está demasiado ocupado en sobrevivir como para interesarse por las condiciones del viejo en jefe. Me dice en el teléfono que algunos se han puesto contentos y otros tristes, de dientes para afuera claro está. La mayoría de los cubanos ya no se molesta en fingir, les da igual. Y acto seguido me dice que tumbe eso, tampoco a él le interesa. A los cubanos no les interesa saber si Fidel Castro vive o muere o lo partió un rayo. A primera vista parece apatía, pero no. Mi pueblo es sabio y ha escogido con toda maldad el castigo mayor que puede recibir un ególatra crónico. El olvido, saberse ignorado por los que supone nacieron para adorarlo lo matará pronto.
— Escribiré algo sobre Fidel Castro en mi Blog — le prometo — Voy a partir una lanza a favor de Fidel Castro.
¿Quién dice que Fidel Castro no sirve para nada? Pues sí que sirve. Su nombre se ha convertido en la herramienta más útil para robarse las primeras posiciones de los buscadores en Internet y de los grandes portales de noticias. Que vas a ver tu correo electrónico en Yahoo, Hispavista o Hotmail. ¡Mira arriba! Seguro tienes un banner de Fidel Castro en la Sierra o en pañales, como si a estas alturas quedara alguien en este mundo que no haya oído de él.
Lo siento, yo no tengo nada que decir de Fidel Castro. Sólo estoy utilizando su nombre de la misma manera que él nos usó a mí y al resto de los cubanos durante cincuenta años. Sí, no me miren así: no tengo absolutamente nada que decir de Fidel Castro, me da lo mismo Fidel Castro. Sólo grito una y otra vez su nombre para hacerle saber a Google que mi Blog existe y que esta herramienta del enemigo, me asigne un lugar preferente gracias a este nombre: Fidel Castro.