
Para nosotros, un detective es un tipo que habla inglé, de mandíbula cuadrada, sombrero y gabardina. Como aquel Dick Tracy de la película con tema musical de Madonna y mujeres suspirando a retortero. No esto que tengo frente a mí: Sancho Panza en bermudas floreadas y sombrero de Yarey comprado en bisuterías baratas. Un viejo verde que llena la memoria de su cámara fotográfica con imágenes de la mujer que he amado y que me dice que no es lo que yo creo ¡esto es una investigación, moreno! A regañadientes lo pongo en el piso. No me conviene tampoco que se forme mucho revuelo. No porque pierda mi trabajo, yo hago cualquier cosa para sobrevivir; sino porque en esto me va la honra. Y en eso sí que no entro yo. A ver gallego, ¡explícate! Y entonces es que me entero de toda la verdad.
A veces se acerca alguien a molestar pidiendo algún refrigerio. Las ventas están por el piso hoy, pero yo no tengo ánimo de salir a vender a la arena. Dedico el día a enterarme que la vida es una mierda:
Manolo llegó del yuma como turista, pero sólo en apariencia. Había estado primero en Colombia, siguiéndole los pasos al señor de la foto, ese con Yuneisis… bueno… por encargo de la esposa del tipo. Al parecer le están “preparando una cama” con todas las pruebas “pa´ sacarlo por techo” en los tribunales a la hora del divorcio. Pero, lo que no sabía la señora, es que este tipo es un cabrón que tiene una novia en cada puerto, que mantiene una querida en Bogotá y que, ahora que Cuba se ha puesto de moda, vino a buscarse su mulatona aquí y se llevó nada menos que a mi Yuneisis. Que todo se ha complicado porque la colombiana también ha venido a discutir al tipo a Cuba y lo espera cada día en la arena frente a mí… Una historia difícil de creer ¿no? ¿Qué hago? ¿Le rompo la cámara en la cabeza a Manolo? Si no me crees, allí está ella. ¡Preguntarle a ella joer…!
¿Y qué se supone que haga yo ahora? Que vaya a confesarle que su novio se acuesta con la mía?
- Señorita, ¿desea algún refrigerio?
- No, gracias…
- No me hagas eso mi vida… mira, si desde allí te vi solita y me dije, esa princesa de ojos tristes necesita una limonada para refrescar la espera… ¡Ah, y gratis! Invita la casa… ¿no me la vas a rechazar verdad? – sin esperar respuesta coloco el vaso desbordando hielo a su lado y le lanzo una sonrisa a modo de despedida.
- Gracias.
- A ti princesa – sigo mi camino.
- ¿Cómo te llamas? – ¡Bingo, esto no falla!
Cada una de sus palabras parece un grito de auxilio, quizás sea su acento sudamericano . Su sencillez de telenovelas no pertenece a este mundo de turistas y resorts, nada que ver con las pirañas asiduas a este hotel, que pagan enseñando un montón de tarjetas de créditos, que sonríen con dobleces, que piden una cerveza y esperan a que te vuelvas a la caja para vacilarte el trasero… qué no habré escuchado y visto yo desde esa barra. Na´ esta pobre dio con un hijoeputa y ha hecho cualquier disparate pa´ costearse el viaje a Cuba… ella está en mi mismo bando. Se sienta en el banco de los tarrús… a mi lado.
- ¡Quien fuera ese afortunado con quien sueñas!
- ¿Y cómo sabes que hay alguien en mis sueños?
- ¡Ah… los cubanos somos todos medio brujos. ¿no te lo dijeron? –Ríe, es linda cuando ríe. – Mira yo supe que deseabas una limonada. ¿Me equivoqué?
- ¡Ah, pero con este calor es fácil y eso es bueno para tu negocio.
- ¡Me descubriste… bueno debo confesar que vi ese anillo en el dedo.
- ¡Ay claro, cómo no me di cuenta! Me lo dio hace poco. Fue muy lindo, mi novio me lo dio en un bar de Bogotá, se paró encima de la mesa, pidió silencio y ante todos me pidió en compromiso y me dio el anillo… lindo, fue muy lindo. – acaricia el anillo como si de la cabellera de su hombre se tratase.
- ¿Es bogotano él?
- No, vive en Toronto… pensé que lo encontraría aquí, pero al parecer entendí mal y ahora debo esperar sola mi avión de regreso a mi país en tres días.
- Sola no, con la limonada. Disfrútala princesa… yo estaré allí. Mi “palacio” está a su disposición para lo que mande. Bueno te dejo que hay que trabajar…
¡Voy a tener que decirle a la doña que me pase el baro, porque si cuenta contigo ni el sol le da!…¡Manolo cojones yo en tres minutos he averiguao más que tú en dos semanas. ¡Que el tipo se piró pa´l yuma Manolo, que dejó a esta embarcá aquí!.. ¿Donde está el yuma?… en Toronto, TONTO, en Toronto… ¡qué Habana de qué cosa viejo!… ¿de donde tú sacas eso…? Sí, Yuneisis está en La Habana ¿y?… coño, espérame ahí que me voy contigo pa´La´bana.
Continúa…