Primera parte en: Shemale en tres actos (I)
Segunda parte en: Shemale en tres actos (II)
Salimos de Cuba con la justificación de pasar un curso, pero en realidad veníamos a trabajar… ¿Qué aquí sobran albañiles? ¡Y qué! Nosotros somos más baratos… ¡La prueba es que estoy aquí coño! ¿O tú crees que este negro tiene un Pepe en su pedigrí? ¡Aquí la gente está en la luna! Pues sí, llegamos unos cuantos y estuvimos varios meses. ¡Claro que veníamos con Visa de Turismo, compadre…! ¿Ilegal? Bueno pues me imagino que sí, pero en el momento que me lo propusieron dije que si al instante… ¿Tú sabes lo que significa caer en Galleguilandia de gratiñán? Creo que todos teníamos la misma idea: fugarnos de la dotación a la primera oportunidad, pero con lo que no contábamos era que Cuba nos pagara una reverenda mierda que no alcanzaba más que pa´ una factura semanal miserable… ¡Imagínate, logramos pasar hambre en España! Pero por suerte el gallego se portó de puta madre. ¿Dinero…? ¿Un gallego…? ¡Primero muerto! Tú sabes de la pata que cojean los gaitos. El tipo pagó abriendo la jaula y mirando pa´ otro lao… y la libertad mi hermano, la libertad vale más que to´a la plata del mundo.
El problema con que no contaba nadie fue que nos quitaran el pasaporte en el mismo aeropuerto y nos dieran una fotocopia de mierda que nos dejaba anclados en aquella isla. Esos hijos de puta se las saben todas, nos jodieron… Bueno eso se creyeron ellos, al segundo día todos los negrones estaban sueltos y sin vacunar en una playa llena de turistas locas, encantadas con aquellas bolas de músculos en overall y botas rusas. ¿Y a la semana…? A la semana ya todos estaban empata´os con su Guiri, como les dicen aquí, y dormían quién sabe donde. Aquel negocio no creo que se de más. Digo, el de traer negrones así mansitos al monstruo y pensar que van a virar pa´ tras pa´l Caimán. Me enteré que, con pasaporte o sin él, fueron desapareciendo uno tras otros. Digo me enteré porque yo fui el primero que puso pies en polvorosa.
Estuve varios meses dando vueltas por ahí. A veces trabajé por la paga de un día, vendiendo en los mercadillos de africanos los fines de semana. No sacaba mucho, pero algo era algo. Sin embargo, decidí alejarme de ellos porque esos pobres están tan marcados, que tarde o temprano iba yo a tener problemas con la policía. Aquello es una isla y to´ el mundo se conoce. Tenía que salir de allí como fuera pero el problema era que yo estaba indocumentado.
¿Cómo lo hice? Ja´ aquí viene lo bueno.
Fue en ese momento que me acordé de Miguel y la deuda que tenía conmigo. No me fue muy difícil dar con su paradero, desde Cuba me mandaron sus coordenadas a los dos días. Había salido para Europa, hacía ya de esto varios años. Pero por suerte para mí, cuando respondió al teléfono se mostró agradable y prometió, cómo no, que me ayudaría. Eso sí, con la condición de que sería lo primero y último que haría por mí. Quedábamos en paz y a mí me pareció justo.
Sólo a una mente como la de Miguel se le puede ocurrir un plan tan descabellado. Quizás por increíble funcionó a la perfección. ¿No has oído decir que todos los negros se parecen? Volaría al continente con su pasaporte donde él me estaría esperando y allí mismo se lo entregaría de vuelta. Nada de “te lo envío mañana” o “se me perdió”. En Cuba to´ el mundo dice que es tu socio y te da direcciones y teléfonos de amigos que estarán encanta´os de ayudarte, pero aquí es donde se conocen las verdaderas amistades. En el fondo hasta me alegré de que así fuera, que Miguel fuera sincero. A partir de ese momento la cosa iría por mí y sólo por mí. Bueno, como hasta ese momento.
El vuelo entró puntual. Salí con la mayor naturalidad del mundo y tras la puerta de llegadas, en el salón de esperas busqué con la vista a Miguel, pero no lo vi. Quizás estaría trabado en el tráfico madrileño, pensé. Me aparté y ocupé una de las mesas de la cafetería del Meet-Point y allí estuve unos diez minutos viendo frente a mí el mismo episodio: Gente que llegaba, gente que se abrazaba, gente que hacía una llamada desde el móvil…
- ¡Negrón! -dijo una voz- ¡Hola guapo! ¿no me reconoces…?
Tras de mí estaba ella. Sí, ella. El Miguel, ridículo de años atrás había desaparecido y en su lugar estaba una hermosa mujer que me miraba sonriente. Dudé al principio, pero supe que era él cuando sentí la firmeza de sus músculos al abrazarme y la voz grave.
A partir de ese momento y durante las siguientes dos horas y media, Miguel o “Michelle”, como ahora se llamaba, no cerró la boca ni un momento. No pude contarle mis peripecias pero no me importó, pues estaba anonadado y a la vez orgulloso de que me vieran platicando con la negra más hermosa que haya pisado Barajas jamás.
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10 comentarios for ‘SHEMALE’
1. LizLola
17 Noviembre 2007 | 2:24
Precioso, maravilloso, muy bien estructurada la historia, nada que enviadiarle a ningún escritor famoso o anónimo. Felicidades, ya te graduaste jeje.
besos
2. Elio
17 Noviembre 2007 | 13:38
asere hace rato vengo leyendolo, busquese un editos y publique, que uste tiene para eso
3. Charlie Bravo
17 Noviembre 2007 | 14:46
Negro, buenisima la serie. No la dejes en tres actos, que no es teatro si no pura realidad.
4.Guicho
17 Noviembre 2007 | 16:31
Yoyo, deja la historia ahí, que así está perfecta.
Por otro lado, el personaje del albañil se puede enganchar con otros temas tuyos y llega a novela. Tribulaciones de un negro entre gaitos.
El talle del pasaporte era, por cierto, un standard. Personalmente lo usé una vez. Como no soy tan negro -tú me entiendes, mi ambia- contamos con la colaboración del excelente maquillista profesional de un teatro europeo. Cubano y maricón, desde luego. Todo eso mucho antes del 9/11, claro está. Con la paranoia del terrorismo se jodió el mambo.
5. Trax carla
19 Noviembre 2007 | 12:05
Bien, a veces tu cubano no termino por saber que dices, y otras vas tan rapido que no se si pasa en barajas o en cuba. Reposa un poco antes de pulicar i revisa las questiones del tiempo. Por lo demas interesar, a ve las siguientes partes. Estoy empezando un guión para hacer una peli x sobre una història similar.
Pues adelante, con esa velocidad de vertigo que llevas salut guapo
6. El Yoyo
19 Noviembre 2007 | 13:41
Hola Trax Carla.
Gracias por visitar mi Blog.
Lamento que a veces te resulte difícil el “idioma cubano”. La historia está narrada por un albañil, un tipo modesto, que a todas luces no es un tipo muy cultivado, como mismo son los albañiles españoles. Preferí dejarlo hablar así que ponerle palabras que lo hiciesen más entendible a otros públicos. Preferí la autenticidad. De todas maneras gracias por tu comentario, siempre los tomo todos en cuenta.
Elio,
Pues mira que llevo tiempo buscando un editor, pero na´ de na´. Tengo una novela llenándose de polvo en mis gaveta (disco duro), que a lo mejor en el 3000 puedo publicar.
7. Al Godar
20 Noviembre 2007 | 5:11
Yoyo, yo en tu lugar no buscaria ningun editor. Ellos van a venir a buscarte a ti.
Creo que hay mas que suficiente prueba en tu blog de que tienes madera.
Quizas puedas tratar de vender tus cuentos en version electronica en Amazon o aqui mismo en tu blog. Puede ser que al principio no vendas mucho, pero creo que vale la pena probar. No te cuesta nada…
Saludos y suerte.
8. manuel
20 Noviembre 2007 | 5:29
la verdad me parece lkinda la travesti michelle como seria posible contactarte
9. El Noble
20 Noviembre 2007 | 22:57
Oye el yoyo!!!!!!!! La historia esta vacana, verdad que si fuera un libro tendria exito; por que te encierras de una manera en el tema que es increible. saludos al narrador y ojalá que haya salido adelante con una buena Gaita y un buen curralo con cualquier cantida Oro (€). Saludos desde Germania donde llevo luchando hace 22 Abriles y estoy casi en el principio. Creo que me va a tocar narrarte mi libro. ja ja ja Salud y Suerte pa´to´el que se mueva.
10. politico
27 Noviembre 2007 | 23:31
Compay te quedo bonita esta historia.
saludos
politico
yoyo quien eres en realidad me gustan tus historas quiero saber mas de ti un beso y mucha suerte……….eres cubano