
Por estos días comienza la carrera hacia las navidades. Las tiendas se engalanan, las calles se llenan de luces y los chicos saltan de carrusel en carrusel mientras los grandes se, con la nariz roja como un tomate, combaten el frío tomando vino caliente o vodka o cualquier cosa que evite la muerte por congelación.
Hasta ahí, todo normal. Lo que no es nada lógico es que por estos días en Cuba ya yo estaba celebrando las navidades y el fin de año. No es que en la isla de tantos no tener los años viniesen incompletos sino que a principios de diciembre llegaba la odiada “Carta de Lage”…
…Maritza mi novia de aquel entonces trabajaba en una firma extranjera y eso en Cuba ya es más que suerte, es como ganarse la lotería sin haber jugado. Trabajar para un extranjero significa mejor pago, más consideración y trato agradable. Porque la verdad sea dicha. Aunque los hay que llegan a Cuba con un látigo a extraer ganancias a como de lugar pero la mayoría de los inversionistas extranjeros con los que tuve contacto son personas para las que la obtención de ganancias no está reñida con el buen trato hacia los empleados y ven con malos ojos que su empleado reciba menos del 5% del salario que él ha estado pagando. En este caso, como el estado es sólo una carga parásita, muchos de estos señores se ven obligados, por cuestiones morales, a pagar un segundo salario al trabajador para mitigar sus carencias.
Muchas veces oí decir que esta gente, los trabajadores de firmas extranjeras en Cuba, son privilegiados. Vamos a ver, ¿Cuál es el privilegio? ¿Recibir una paga más digna por su trabajo? Creo que tantos años de socialismo nos ha jodido el cerebro. Lo que está mal es que al resto de los trabajadores cubanos no le paguen por su trabajo y no tenga derechos algunos.
Volviendo al tema. Fue de esa manera que a mediados de noviembre se aparece mi novia en casa con unas jabas llenas de regalos por navidad. Turrones nunca vistos, botellas de Cava, latas de chorizos, productos españoles que en Cuba costarían el salario de un año entero a cualquier trabajador normal.
- ¿Y eso?
- Son los regalos de navidad que nos ha hecho la firma este año.
- Pero estamos a principios de Noviembre.
- Si, pero la firma lo da antes que llegue la carta de Lage, así nadie se entera.
Maritza se refería a la carta anual que envía Carlos Lage (o su oficina) a todas las firmas extranjeras en Cuba, prohibiéndoles hacer los regalos o incentivos a sus trabajadores por fin de año.
A partir de ese año, gracias a este señor, en casa celebramos el fin de año a principios de noviembre.