¿Cuantas veces has oído decir: Cuba es el único país donde se puede vivir sin trabajar? ¿Quién no repitió hasta el cansancio que Varadero es la playa más bonita del mundo o que Cuba es el único país del mundo donde la educación y la salud son gratis? Todo esto y más pensaba yo mientras vivía “aislado en la isla” y eso sirva quizás de disculpa, pues no tuve la posibilidad de confrontar esta afirmación con otras realidades.
Lo que es difícil de aceptar es que alguien que tiene acceso a toda la información del mundo y en última instancia puede viajar a la isla a confrontar in situ sus opiniones, crea que en Cuba la vida es muy fácil, que aquello es sólo vacilar el comunismo o como nos dijo nuestro hijo adoptivo de Menéame HsY0: En Cuba se trabaja dos días y se descansa dos días”
Seamos justos. No creo que un español trabaje por salarios de miseria. Y antes de que me contesten déjenme agregar que hay miserias y miserias. Yo no me atrevería a proponerle a gallego alguno que trabaje para mí por 17 ó 20 euros al mes, con la promesa de que yo le aseguraré la medicina y la educación gratis. La poca productividad del trabajador cubano, no es otra cosa que una “huelga de brazos caídos”, puesto que para colmo en Cuba las huelgas están prohibidas. Es exactamente la misma reacción que tendría cualquier persona de este mundo: O me pagas o no trabajo.
No hay que ser muy observador para darse cuenta de que esos mismos cubanos que “viven sin trabajar” dentro de la isla, en su mayoría dan un cambio radical en su forma de actuar al otro día de abandonar la isla. Digo la mayoría, para no ser absoluto, pero es una verdad como un templo que la comunidad cubana es de las menos “problemáticas” dentro del pelotón de inmigrantes presentes en España.
Me gustaría aportar otro punto de vista al mismo problema. La vida en Cuba se ha convertido en algo tan surrealista que el mismo Dalí tiraría la toalla. Esa vida, que a los ojos de quien no la ha vivido, pudiera parecer muy fácil, lleva consigo la angustia de que aún cuando te mates trabajando tu vida entera no avanzarás un centímetro. Siempre recuerdo mi colega ingeniera en Cuba a la que el hijo que abandonó la escuela, le espetó en la cara: ¡Mamá yo no quiero terminar como tú!
Quizás lo que no creerán esos observadores es que un ingeniero que trabaje en un Ministerio esté obligado a dedicar sus fines de semanas a fabricar y vender zapatos o que un cirujano que realice operaciones del corazón en la mañana, pase la noche haciendo de taxista de forma ilegal en su propio auto para poder alimentar a su familia o en el colmo de la desesperación monte a toda su familia en una balsa con rumbo a Miami. Y fíjense que no estoy hablando de desempleados sino de gente con un puesto de trabajo envidiable en cualquier país.
Seamos justos. En el capitalismo, al menos este que me ha tocado vivir a mí, la vida dura se resume a trabajar ocho horas y esperar a fin de mes a que de forma automática entre en nuestra cuenta el pago del capitalista que nos explota. Lo peor que puede pasar es que tengamos dos o hasta tres trabajos para poder cubrir nuestros gastos, pero invariablemente a fin de mes nuestra cuenta bancaria esperará el dinero con la boca abierta. La “vida dura” continúa después yendo con ese dinero a tiendas abarrotadas hasta el techo de ropas, zapatos, comida y mil cosas más. Claro, que hay precios altos, pero los hay también bajos y cada cual encuentra automáticamente su escalón. En Cuba puede pasar que vayas con el dinero y la tienda esté absolutamente vacía.
Creo que en España a esos les llaman lloricas, no estoy seguro. Pero de veras que a veces le pagaría un viaje a un país del tercer mundo, para que vean lo que es en realidad “una vida dura”. España no es ni por asomo el peor país de la tierra.
La prueba es que este Blog, tiene su mayor audiencia española entre 8 y 20 horas y permanece desierto durante horas de la noche; los fines de semana ni te cuento. Y que además para colmo ha sido creado y administrado desde un puesto de trabajo capitalista. En la casa no tengo tiempo pa’ eso.
Vacilar el comunismo no es nada si aprendes a vacilar el capitalismo. Un amigo español me dijo le primera vez que llegué a ese país a trabajar:
- Aquí (España) lo importante no es poner el huevo, sino cacarearlo.