María es joven, a pesar de que sus treinta y cinco años le aterren. Yo diría que es muy bonita aunque eso sí, un poco más de lo mismo: Rubia, alta y delgada, ojos azules… Lleva años trabajando para una firma americana y ha sido promovida un par de veces, el dinero no es un problema para ella que ve como la cosa más normal del mundo que cada mes aterricen en su cuenta varios miles que no podrá gastar por más que se lo proponga, aunque eso sí: que administra con disciplina nórdica.
María no vive para trabajar, trabaja para vivir. Cada año se va a un destino turístico más raro y lejano. Se viste a la moda y tiene por lo bajito de 15 a 20 pares de zapatos de todos los colores, texturas y modelos. Visita regularmente su fitness estudio, peluqueros, conduce un coche del 2006 y una casa que pronto terminará de pagar. Podría decirse que es una muchacha afortunada a la que la vida la ha premiado con todos lo que se puede esperar, pero no es así.
María es infeliz porque ve pasar su vida desde un banco solitario: no consigue pareja, a pesar de tener todos los ingredientes para ser el sueño de cualquier hombre, cada día la espera su casa sola.
En este continente las cosas andan de cabeza. No poder crear una familia se está convirtiendo en una pesadilla para miles de jóvenes pues el egoísmo es el único sentimiento que avanza. ”La libertad” es el bien más preciado, aún cuando signifique soledad. El feminismo engaña a la mujer con el cuento de la igualdad, las hace vestir trajes masculinos y arrastrar un portátil y, en nombre de esa paridad, nadie la ayuda a llevar una carga o alaba su hermosura. Ascienden y ganan puestos de importancia en empresas y gobiernos a la vez que pierden valor ante los ojos de los hombres (europeos). La cruel sociedad, las pone a escoger entre hacer carrera o ser mujer. Pocas logran desarrollar ambas facetas exitosamente. Muchas profesionales exitosas de tanto posponer su vida privada quedan invalidadas de ser esposas y madres. Y en la noche de su vida se van solas a una casa fría y deshabitada. ¿Qué mujer quiere eso? Es un subproducto del mundo desarrollado. Sin embargo, las cosas no han cambiado mucho desde el inicio de los tiempos, sus cuerpos saludables y sus almas se niegan a aceptar ese nuevo orden. Si en nuestros países subdesarrollados se entiende que un culo y dos tetas halan más que una carreta, hoy en este país a la vanguardia del mundo, en el nuevo siglo: una pinga y dos huevos, halan más que un coche nuevo.
María ha puesto un anuncio en las secciones de contacto de cuanto periódico local existe. Ofrece su sexo como carnada, con suerte alguien quiera quedar a su lado para siempre. Mientras tanto, desde la ventana de la oficina, la veo hacer el mismo ritual al marcharse cada día a casa. Revisa su teléfono móvil buscando un SMS de su príncipe azul. Luego suspira y se marcha, siempre sola.
hola wapa ablamos
hola