Cuba,cubanos,jinetero,jinetera,comandante,
La del Jaguar

Posted on Jueves 4 Octubre 2007

 

jaguar.jpg

  

Cuando llegué a esta tierra mi experiencia en temas discoteriles se reducía a varias infortunadas visitas a la “Discovianda” de la calle Dolores, en Lawton. No se puede esperar entonces que yo supiera cómo comportarme en un local lleno de luces por donde se pasean decenas de tembas con su trago en la mano y no pasa na´; todos sonrientes.

Sí, porque allá en Lawton los tragos, que eran más bien tragos amargos, te los daban en una perga, que es un vaso de cartón encerado; que tiene la cualidad de calentar la cerveza y reblandecerse hasta perder el líquido que lleva dentro. Pero esto no es importante, porque primero se reblandece el poco cerebro de quien lo porta, se le ponen los ojos de color rojo vidrioso y ya… esa es la hora de abandonar el lugar antes de que aquello acabe como la fiesta del Guatao. Tampoco ligar allí era fácil porque… ¿de donde crees tú que le venía el nombre de “Discovianda”… ¡Ah tú estuviste allí! Pero para los que no tuvieron esa feliz oportunidad, les comento que aquel local era de día un mercado agropecuario donde se vendía lo que siempre se vende en un mercado: Ajos, cebollas, gallinas… Pero gracias a la inventiva e iniciativa de la Juventud Comunista preocupada por la falta de opciones para la juventud y bla, bla, bla… por la noche se convertía en una flamante discoteca que la gente no tardó en bautizar con el nombre de Discovianda por ese tufo a cebollino, mierda de gallo y guafarina que se te pegaba en la ropa a los dos minutos de estar allí. Al segundo sábado, ya era aquel lugar punto de encuentro de los guaposos y borrachos del barrio.
 
Por eso nadie me puede pedir que me comportara a la altura de una Discoteca primermundista, llena de esas luces que cortan el movimiento y te muestran el local como si fuera el interior de una nave de Star War antes de autodestruirse. Luego tampoco estaba acostumbrado a que, estando en la barra, a mi lado llegara una temba en talla, en la que había reparado minutos antes haciendo intentos por meter su Jaguar en un pequeño espacio donde sólo cabía un Smart y así y todo lo logró. (Claro que ocupó también la mitad de la acera). Pero volviendo al tema, que hoy me hago un lío. El caso es que aquella belleza ocupó un lugar libre a mi lado, sacó un cigarrillo y me pidió candela…

- No mami, yo no fumo.
- ¿Mami? -sonrió- ¡Apuesto a que eres cubano!
- Na´ mimi. Yo soy ruso, pero estoy aquí de incognito…

Supongo que ya ustedes creen saber cómo terminó la cosa… ¡Pues se equivocan de medio a medio!

Sí, la cosa iba por buen camino: Bailamos, nos reímos, hice algunos chistes que le hicieron soltar variais carcajadas y a mí se me fue la cerveza pa´ la cabeza y a ella pa´ no se donde. Pan comi´o. El caso es que cuando salimos yo era, de los dos, el que mejor podía sostenerse en pie, por eso, amablemente, me extendió las llaves del auto, con tan mala pata que en cuanto hube cerrado la puerta, colocado el cinturón de seguridad y accionado la llave, un guardia de tráfico tocó a la ventanilla.

Dice el tipo que yo había aparcado mal. Primero me hizo caminar en un solo pie como un comemierda y después soplar por un tubito que a mí me resultó de lo más cómico; para al final decirme que yo tenía que acompañarlos a la comisaría. ¿Y ella? ¿La del Jaguar? - Mira guardia el auto es de acá la señorita… - ¿La señorita? cuando quise explicarle que no era yo el que había aparcado, ya ella se había esfumado. Desapareció.

Todavía hoy visito la discoteca con la esperanza de encontrarla y terminar lo que empezamos: ¡Y que me ayude a pagar la multa!

No comments have been added to this post yet.

Deje un comentario

(requerido)

(requerido)


Information for comment users
Line and paragraph breaks are implemented automatically. Your e-mail address is never displayed. Please consider what you're posting.

Use the buttons below to customise your comment.


RSS feed for comments on this post | URI para TrackBack.

 
Cerrar
E-mail It