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¡No me jodas más con la integración!

Posted on Viernes 28 Septiembre 2007

En mi barrio vivía un gallego… bueno, realmente y posiblemente vivieran cientos de gallegos, como en todos los barrios de Cuba, que decidieron echar raíces en la isla. A lo que iba, este gallego que me tocó por vecino me contó muchas cosas de la madre patria y por sobre todas las cosas me demostró que la morriña no es invento, ni una exclusividad cubana.

Muchas horas pasé sentado a su lado, mientras él se deleitaba absorbiendo el humo de un puro viendo a las mulatas pasar. Porque hay cosas que no cambian, como esa predilección por la piel canela de los gallegos. Ha sido así ayer, hoy y lo será siempre. De sus conversaciones aprendí que no hay tierra más bella que su lejana Galicia, me hizo pasear por sus prados y por sus acantilados únicos, donde los pescadores desafían a las olas para recolectar los mejores Percebes.

- Moreno, ustedes no saben lo que es bueno. ¡Como la comida de mi hermana…!

Desde que tuve uso de razón lo vi dividirse en dos, de manera que su cuerpo deambulaba por las calles habaneras mientras su alma y pensamientos sólo se encontraban a sí misma en la lejana y empobrecida Galicia. Sí, porque el gallego llegó a Cuba huyendo de una miseria de miedo hace más de cincuenta años y allí se aplatanó, se casó, fundó familia, pero su sueño de regresar nunca murió. Cada fin de semana lo vi tomar su viejísima boina e irse a desbaratar la morriña con otros coterráneos que como él habían llegado a Cuba para no volver.

Manolo no se dejó convencer jamás por la cotideanidad, se mantuvo fiel a su Galicia, pobre, pero bella como sólo pudo ser su madre, sus hermanas, incomparables como su cocina. Su único deseo fue que al morir lo enterraran en Galicia, pero esto creo que está aún por hacer; porque en Cuba si vivo no consigues lo mínimo, imagínate muerto. Sus huesos andan por ahí desperdigados en los platos de los santeros que los compran a viles profanadores de tumbas.

Una historia linda que todos entienden

Ahora me pregunto, ¿por qué del lado de acá del océano respetan su morriña y echan pestes de mi gorrión? Si me ves con la mirada perdida, que permanezco silencioso y apenas sonrío… ¡No me jodas más con la integración! Yo no puedo, yo no quiero.

1 comentario for '¡No me jodas más con la integración!'

  1.  
    Gerardode Mexico
    5 Julio 2008 | 3:29
     

    La tierra que nos vio nacer suele ser la amante mas celosa y dificil de olvidar…

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